dijous, 19 d’agost de 2010

DIVULGACIÓN:El fuego secreto de los filósofos – Patrick Harpur

FUENTE:  http://www.solodelibros.es/04/08/2006/el-fuego-secreto-de-los-filosofos-patrick-harpur/
Sr. Molina  
El fuego secreto de los fil�sofos - Patrick Harpur“El fuego secreto de los filósofos” es un libro muy interesante. Esto, así de entrada, puede no resultar muy atractivo, o novedoso, pero uno, que lee bastante, agradece que caiga en sus manos un libro como éste: bien escrito, con información interesante y con unas tesis inteligentes.

Es difícil hacer un resumen de esta obra de Patrick Harpur, más que nada porque abarca muchas etapas de la historia y despliega a lo largo de sus cuatrocientas y pico páginas una serie de conocimientos y estudios que bastan para apabullar a cualquiera. Pero, ya que esta página trata de comentar libros, habrá que intentarlo, ¿verdad? Bien: “El fuego secreto de los filósofos” parte de una idea inicial bastante sencilla, que se desarrolla capítulo tras capítulo hasta adquirir rango de teoría. Esta idea es la de que en un principio el ser humano ‘fabricó’ una serie de mitologías y creencias con objeto de aprehender y comprender el mundo que le rodeaba; el paso del tiempo (con la consecuente mecanización y lo que Harpur llama ‘literalización’) habría destruido esas invenciones y habría provocado una ‘desnaturalización’ en el hombre, que se habría alejado de su hábitat inmanente, la Naturaleza (así, con mayúscula), perdiendo de este modo una cierta comunión espiritual con el entorno y cayendo en un estado de alienación progresiva, que desemboca en el modo de vida contemporáneo, descreído, enfermizo y destructor.
Para exponer estas ideas, Harpur recurre a una línea que une diferentes creencias, ritos, prácticas, mitos y movimientos culturales; esa línea sería la de la alquimia, entendida como corriente que trata de aunar alma y espíritu, más que como ciencia física. El autor comienza explicando diferentes mitologías antiguas, desde los griegos hasta los indios americanos, para ilustrar su tesis: así, uno puede darse cuenta de que diferentes visiones del mundo han dado como resultado mitos prácticamente idénticos. Apoyándose en Jung y su teoría del inconsciente colectivo, Harpur arguye que esas creencias comunes son inherentes al ser humano, ya que todas las culturas tendían a buscar una conexión íntima con su entorno. En el siglo XVII, con la llegada de la Ilustración y la denominada ‘Era de la Razón’, las viejas mitologías fueron desterradas con el pretexto de ser irracionales, cuando no demoníacas. A partir de entonces se habría instaurado un período, aún vigente, de ‘literalidad’; así denomina Harpur a la concepción del mundo como meramente mecánico, dotado de sentido lógico y regido por leyes incontrovertibles.

Obviamente, como ya se habrán dado cuenta los que hayan aguantado semejante perorata hasta este punto, para el autor la solución a esta era moderna de alienación y destrucción es un retorno a ese estado primigenio de ‘credulidad’, que él no considera inocente, sino natural, dado nuestro entorno físico. De lo que se trataría sería de aceptar la imaginación (y sus creaciones mitológicas) como un componente más del ser humano, una actividad inmanente que nos acercaría más al entendimiento con nuestro entorno.

Uno no es activista ecológico, pero entiendo que un mayor apego hacia el medio en el que vivimos (tal y como tuvieron todas las civilizaciones antiguas y siguen teniendo, todavía hoy, muchas culturas indígenas) sería una manera de vivir mucho mejor que la que tenemos.

Aparte de las ideas que se puedan extraer, “El fuego secreto de los filósofos” es una lectura divulgativa muy interesante, por la cantidad de información que aporta y la claridad con que Harpur la expone. Es una delicia para cualquier amante de la Historia o la Mitología, y no creo que su lectura defraude a nadie.

Más de Patrick Harpur.

Novela histórica: "El miedo" de Federico de Roberto

Palabras sobre el fracaso
Álvaro Colomer | 30/07/2010

Archivo Federico de Roberto
Cae en mis manos el relato titulado El miedo (Gallo Nero), del escritor italiano Federico de Roberto, y me acuerdo de aquellas palabras que su compatriota Vitaliano Brancati le atribuyó poco antes de su muerte: "Nulla restará di me! Nulla! Sonno uno scritore fallido!". Decía Brancati que de Roberto lanzó esas exclamaciones mientras paseaba por la Vía Etnea de Catania, pero yo lo imagino gritándolas en medio de la biblioteca en la que, siendo realmente un escritor fallido, trabajó durante sus últimos años.

Cuando uno conoce la biografía del fracaso de un escritor no puede evitar leer su obra desde esa perspectiva, tratando de encontrar en sus ficciones algún indicativo de esa ausencia de éxito. Pero ocurre también que, en el caso de los autores ya fallecidos, la lectura siempre resulta lo suficientemente gratificante como para que no entendamos los motivos de tamaña ruina. Es como si esos escritores ganaran maestría por el hecho de haber muerto o, mejor dicho, como si la antigüedad dotara de prestigio a unos textos que en su momento no lo tuvieron.

El miedo narra la agonía de un batallón italiano cuyos soldados, ocultos en las trincheras de la I Guerra Mundial, tienen que salir a campo abierto para recuperar una posición perdida, sabiendo que la muerte les espera a poco de abandonar el hoyo donde se encuentran, dado que un francotirador los abate tan pronto como ponen un pie en tierra de nadie. La historia es breve, de apenas cincuenta páginas, pero refleja el sufrimiento de unos muchachos tan obedientes, tan sumidos a las normas militares, que aceptan la muerte aun cuando el terror trate de paralizarlos.

En esta ocasión, no he podido detenerme a analizar la calidad del texto, sino que me he dejado llevar, una vez más, por los conocimientos biográficos que tenía del autor, dando en pensar que en esa imagen –la de un soldado tras otro saliendo de las trincheras para recibir la muerte- hay algo de similar al modo en que muchos escritores contemporáneos salen al ruedo público con el único chaleco antibalas de una novela. La indiferencia con la que muchos de esos libros es recibida tiene el mismo poder que la bala de un francotirador y muchos de esos autores caen fulminados sin apenas haberse estrenado en el mundillo literario.

Así pues, es un consuelo comprobar que la obra de Federico de Roberto está siendo rescatada casi ochenta años después de su muerte. La editorial El Acantilado ya recuperó su famosa Los virreyes y ahora Gallo Nero hace lo propio con El Miedo. Esperemos que aparezcan nuevos lectores para estos libros y que, desde el interior de su tumba, el signore de Roberto no tenga que volver a gritar eso de "Sonno uno scritore fallido!".

El enigma Colon. La tesis de su catalanidad

Jordi Bilbeny es miembro del Institut Nova Història
Jordi Bilbeny es miembro del Institut Nova Història  /   F.C
Incluso probamos que América se organizó políticamente con la filosofía catalana a través de la figura del virrey, un cargo militar que en Castilla nunca existió


Jordi Bilbeny: "Cristóbal Colón fue embajador de la Generalitat, residió en Barcelona y participó en la guerra civil catalana"

El escritor e investigador presenta su nuevo volumen sobre la catalanidad del descubridor de América

F.C.García LA VANGUARDIA Arenys de Munt 17/08/2010

El escritor e investigador Jordi Bilbeny (Arenys de Mar, 1961) presenta en Sant Pol de Mar su último libro: El dit d'en Colom: Catalunya, l'Imperi i la primera colonització americana (1492-1520) abonando más si cabe en la teoría sobre la catalanidad de Cristóbal Colón. Una teoría que últimamente se sostiene con la aparición de otras tesis paralelas a cargo de prestigiosos investigadores norteamericanos.

Blanco de numerosas críticas, Bilbeny no deja a nadie indiferente y no ceja en su empeño, tras dos décadas de investigación, en demostrar la acción censora española y la manipulación histórica sobre la figura del descubridor. En el nuevo volumen compila varios estudios de los que destaca las pesquisas sobre la casa barcelonesa del príncipe Joan-Cristófol Colom, su relación con el "rey de los catalanes, Carlos I" y sobre la América de habla catalana.

¿Qué objetivo persigue con El dit d"en Colom?

Dar a conocer una compilación de artículos ya publicados sobre la figura de Colón y los primeros tiempos de la colonización de América. No está pensado, como por ejemplo en "Colom, príncep de Catalunya" dar más profundidad a la figura del descubridor.

El libro abre con la casa barcelonesa de Colón. ¿Cómo llega a esta conclusión?

A través de unos archivos de los fondos notariales de la época demuestro que los Colom era una de las grandes familias de la Barcelona del siglo XV. Entre sus miembros se cuentan banqueros, políticos, militares, humanistas, obispos… Una saga muy desarrollada que lidera la guerra civil de Catalunya (1462-1472) al lado de los reyes y que obtiene honores exclusivos tales como ser portadores de los féretros reales. Eran personajes de una gran relevancia social.

¿Un paso más para garantizar que Cristóbal Colón era catalán?

Ya casi nadie duda de que Colón fuera catalán. Han salido más investigaciones, como el libro de Charles Merrill, el documental de Discovery Channel y más recientemente la tesis de la investigadora norteamericana, Estelle Irizari, que defiende que Colón hablaba en catalán. Cuanto más profundizamos en esta teoría más se consolida. Incluso probamos que América se organizó políticamente con la filosofía catalana a través de la figura del virrey, un cargo militar que en Castilla nunca existió. El virreinato era habitual en Navarra, Aragón, Sicilia, Nápoles, Valencia, Mallorca, América y Catalunya.

¿Por qué a Cristóbal Colón lo llama Joan Colom?

He localizado mucha documentación, siete u ocho referencias que se refieren a Cristóbal Colón como Joan Colom Bertran e incluso como Juan Pedro Colom. En Portugal lo llaman Joao Colomo y él mismo firma con una jota entrelazada con una ese, lo que se traduce como Joannes. En sus diarios detalla que viajó a Groenlandia y la documentación de aquel viaje lo cita como Joannes. También es sintomático que la isla de Cuba la bautizara isla Juana e igual que su nieta. En el libro desgrano mis primeras indagaciones sobre quien podría ser Cristóbal Colón.

También habla de Colón como embajador de la Generalitat.

De Joan Colom de Barcelona destaco que posee títulos muy similares a los de virrey y almirante que posee Cristóbal Colón. Es vicealmirante y almirante a las órdenes de Bernat d"Anjou durante la guerra y embajador de la Generalitat. Los personajes con los que se mueve durante la guerra civil también están citados en Portugal. Hablo de los Yáñez, Silva, Azambuja o los Díaz, que participaron activamente en la guerra civil catalana.

¿Dónde sitúa la residencia de Cristóbal Colón?

En un censo de 1398 ya está documentada una casa palaciega a nombre de Guillem Colom, en la actual calle Mirallers, esquina con Banys Vells, en el barrio de la Ribera, justo detrás la iglesia de Santa Maria del Mar, donde en aquella época se ubicaba la Seca, la Lonja o la Aduana, en pleno núcleo mercantil marinero. En 1460, en época de revoluciones, el palacio consta a nombre de Joan Colom y cuando este fallece pasa a su hijo Jaume (Diego en castellano). Es curioso que pese al gran número de documentos que demuestran que los hijos del descubridor pleitean judicialmente por la casa, el testamento que se ha difundido hace ninguna referencia. Incluso está documentado que el rey Carlos, en una de sus visitas a la ciudad sobre el 1519 y 1520 ejerce de mediador en el conflicto. En la actualidad, de la casa sólo se conservan las caballerizas.

¿El nacimiento del descubridor tuvo lugar en…?

Muchos cronistas coinciden en que el nacimiento de Colón se produjo en una Ribera: en la ribera del Po, la de Génova, la de Cucurio e incluso en la ribera del Guadalquivir. En paralelo, otros cronistas sitúan su casa natal en el barrio de Santa María de Sevilla, donde a lo largo de la historia ha quedado demostrado que Colón nunca tuvo una casa. En el libro explico que el único lugar coincidente entre un barrio de Santa Maria y la Ribera es Barcelona, donde también hay una casa Colom muy documentada. Era una gran familia, con media docena de hermanos, como Luís Colom, un capitán que participa en la guerra catalana del s.XV y un hermano mayor eclesiástico que se llamaba Jaume (Diego) como el heredero del descubridor.

¿También versa sobre la fecha de su nacimiento?

Según los datos que tenemos del Cristóforo Colombo italiano se trata de un señor que nace en el 1451. Un dato que no coincide con la vida del Cristóbal Colón que tenemos documentado en Barcelona, que nació en 1414 y que todas las crónicas, después del descubrimiento de América describen como una persona venerable y anciana, un senador romano como definió Fra Bartolomé de las Casas. También hay crónicas que lo sitúan en 1477 en Portugal y lo describen como un hombre mayor, lo que no coincide con la versión genovesa y joven del personaje. Es muy improbable que a los 50 años, edad en la que dicen que murió, padeciera artrosis y gota muy desarrolladas, unas enfermedades muy cronificadas. El último viaje, Colón ya lo paso en litera y cuando llega a Barcelona queda postrado en cama durante dos años antes de morir. Nos encontramos entonces ante un anciano barcelonés, de la familia Colón, llamado Joan, que nació antes de 1416.

¿Era Colón un esclavista genocida que sometió a los indígenas americanos?

Es una imagen que no tiene nada que ver con la realidad, al contrario. Colón colgaba y castigaba a sus soldados si tocaban una sola pluma de un indio. Constan cartas hacia la corona en la que algunos personajes se quejan de la actitud de Colón, que les impide hacerse ricos a costa de los indígenas. Se sabe que les impedía tener esclavos, les obligaba a construir sus propias casas y a laborar sus propias tierras. Era tan estricto que incluso emite una serie de órdenes que el rey le pide pacificar. En el libro explico la cara humanista de Colón, muy distinto a la imagen que se ha querido dar. Es curioso que esta imagen cruel se haya difundido a medida que demostrábamos que era de procedencia catalana.

¿Qué insinúa?

Que la historiografía española ha hecho un gran cambio. Ha pasado del Colón, aquel encantador genovés que llegó con su hijito al convento de Palos de Moguer, a hablar de él como un tirano, déspota y asesino que maltrataba a los suyos y mataba a los indios. Es curioso como cambia la realidad mental hispánica después que en Catalunya avancemos en la figura del descubridor.

¿Incluso en la navegación era catalán?

Es otro detalle que demuestra la tesis catalana de Colón. La correspondencia de leguas con millas era distinta según la procedencia del navegante. Colón utiliza la correspondencia catalana de una legua a cuatro millas. Ya en el siglo XIX aseguraron que la legua usada por Colón no existía y que la legua de Castilla era de tres millas. Si profundizamos en los estudios náuticos de los siglos XV vemos que se unifica la medida y desaparece la de cuatro millas, la que hasta entonces utilizaban en Catalunya. Por tanto ni él ni sus marinos podían ser castellanos ya que la medición náutica usada era la catalana de la época.

¿Llega a tener relación con Arenys de Munt, en el Maresme?

Unos chicos de Arenys de Munt un buen día editaron la Leyenda de la Virgen del Buen Retorno (Mare de Déu del Bon Tornar) y explican que los marinos antes de marchar a América se encomendaban a la virgen para tener un buen viaje, la imagen estaba en la masía de Can Sala de Dalt. Joan Amades ya habla de la virgen de Can Sala de Dalt que Cristóbal Colón llevaba en la nao Santa María.

También desmitifica el imperio español.

En los últimos capítulos del libro "Carles I rei dels catalans, senyor de les Índies" desmiento que el rey estuviera en Catalunya de una forma circunstancial como se ha querido transmitir. En realidad el imperio español de Carlos I era el imperio catalán más Castilla, pero los libros han adulterado la historia. Carlos I cada vez que llega a la península concentra su poder en Zaragoza y Barcelona, ciudades desde donde se planifica la nueva estructura imperial americana. A Barcelona llegan las naos, a Molins de Rei los tesoros de Hernán Cortés y la vuelta al mundo de Magallanes se gesta en Barcelona. A partir de aquí relaciono a Carlos I con Catalunya y las Indias.

¿Incluye anécdotas lingüísticas?

Es cierto. Hablo del "seseo" de todos los americanos. ¿Cómo entender que en Castilla y en Andalucía no se seseaba en el siglo XV? ¿Y cómo puede ser que todos los americanos seseen aún en la actualidad? Algunos de los más prestigiosos lingüistas admiten que en aquella época, en España sólo se seseaba en Valencia y en Catalunya. Por ello los primeros fundamentos lingüísticos en América eran catalanes. Una anécdota más.

¿Y su próximo trabajo?

Estoy investigando sobre lo sucedido en el siglo XVI, desentrañar todo lo que se ha borrado premeditadamente del Renacimiento catalán y que en Castilla fue tangencial. En lo que se refiere a Colón tengo previstos cuatro o cinco libros más, algunos con más de 500 páginas, con una visión definitiva. De su familia deduje que su nieto dejó de tener descendencia directa pero hay más ramificaciones. A finales del s.XVI fueron almirantes de Aragón y de las Indias, gobernadores generales de Valencia.

¿Y su deseo?

Mi deber no es hacer un trabajo genealógico sino demostrar que la familia Colón catalana era importante como para vincularse con la realeza de Catalunya, Portugal y Castilla. Es imposible que un plebeyo, pastor y analfabeto genovés acabe vinculado con las grandes familias de la época. ¿Y si sucedió así, porqué nadie da detalles?.

dimecres, 18 d’agost de 2010

Exposició: La Mediterrània del segle XX. Realitats i mirades

Juliol 26, 2010 at 7:14 am
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Què: Fins al 29 d’agost es pot veure al Palau Robert de Barcelona l’exposició La Mediterrània del segle XX. Realitats i mirades. La mostra, comissariada per Tomàs Alcoverro, ofereix un recorregut pels fets històrics i pels canvis socials i culturals que van marcar la Mediterrània al llarg del segle XX a través de 125 imatges procedents del fons fotogràfic de l’agència EFE. Les imatges s’acompanyen d’un relat dels principals esdeveniments, presentat en format periodístic.

Us proposem un viatge pel convuls segle que deixem enrere, un viatge a través del document fotogràfic que ens proporciona l’arxiu d’imatges de l’Agència EFE, amb la voluntat de recordar els fets més rellevants que han marcat el transcurs d’aquesta regió durant el segle XX. Des de la fi dels grans imperis fins a la configuració dels nous estats; des dels conflictes sagnants fins a la recerca de la pau; des del món tradicional i rural fins a la modernitat urbana. Un joc de realitats i mirades a aquesta Mediterrània viva, diversa i propera.


Un inici de segle convuls (1900-1930)
AGÈNCIES. Istanbul, 18 de febrer de 1919. La Mediterrània pateix grans commocions que la sacsegen de dalt a baix. Els territoris passen de les mans dels grans imperis tradicionals a la tutela de França i la Gran Bretanya a través d’una gran convulsió: la Primera Guerra Mundial. Apareixen noves formes de govern, d’intercanvi de béns i de relacions socials. La vida de les poblacions canvia amb l’arribada de ponts, telecomunicacions i escoles modernes. En l’àmbit de les idees, la religiositat, que ho controlava tot en el terreny públic i privat, es veu abordada per la modernitat, que transforma la política, la gestió ila cultura.

De la Belle Époque a la fi de l’hegemonia europea (1930-1945)
AGÈNCIES. Alger, 3 de gener de 1943. El comerç i l’activitat han augmentat amb força durant aquest temps, però al sud de la Mediterrània hi ha dues societats: el món modern i liberal, que viu de la colonització, i l’espai tradicional, dividit entre l’ànsia de ser modern i les conseqüències visibles de l’imperialisme. Les ambicions de poder són agressives i el gran enfrontament del segle XX entre feixisme i democràcia es trasllada a la regió. Escenari estratègic de la confrontació, les potències europees no semblen capaces de resoldre les demandes del sud. Els Estats Units i l’URSS emergeixen, sentenciant el domini europeu.
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«Els trenta gloriosos» (1945-1973)
AGÈNCIES. Alexandria, 19 d’agost de 1968. L’enfrontament entre els Estats Units i l’URSS divideix la Mediterrània en tres: l’occidental es declara catòlica i favorable als Estats Units; l’oriental, comunista, defensa l’antiimperialisme, i al sud, els estats àrabs independents busquen una nova identitat enmig de les guerres araboisraelianes, que exigeixen grans sacrificis humans i militars. Amb la descolonització i l’èxit econòmic de la nova Europa, milions de persones es desplacen entre les dues ribes canviant l’aparença de la regió. Les societats es transformen lentament, gràcies a trenta anys de bonança econòmica i també als referents de la modernitat que arriben de fora.
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Crisi i replegament en un món incert (1973-1995)
AGÈNCIES. Beirut, 11 d’octubre de 1991. Les dues crisis del petroli han confirmat la Mediterrània com un mar dominat per les grans potències i per la dependència del petroli. El conflicte entre Israel i Palestina s’ha estès i ha ampliat la tensió, juntament amb les guerres entre els àrabs i el reforçament dels integrismes. Mentre el nord de la Mediterrània recupera llibertats i democràcia al voltant d’una nova Europa, el creixement econòmic tan desigual entre les dues ribes eixampla la distància entre el sud i el nord. La caiguda del Mur de Berlín i la desfeta en cadena de l’URSS tenen un cruel impacte a la Mediterrània, amb uns Balcans que esclaten.
Cap a una Mediterrània compartida (1995-2010)
AGÈNCIES. Barcelona, 27 de novembre de 2005. La transició cap al segle XXI aporta més incògnites que respostes, i les potències semblen prendre consciència de la necessitat d’abordar els seriosos problemes de la Mediterrània. El sud no es modernitza, però el món és ara interdependent, i les dues ribes pateixen tensions comunes, les pròpies i les alienes, amb molta més intensitat. El terrorisme, les migracions, la desconfiança de l’altre o actualment la crisi, ja no permeten solucions fàcils i definitives.
Aquesta és una exposició de realitats i mirades a la Mediterrània del segle XX. Hi trobem realitats perquè les càmeres són capaces de copsar un instant autèntic i en fan així quelcom d’etern i definitiu. Són memòria a partir de la qual construir. Però també hi ha mirades perquè l’ésser humà interpreta els fets, els viu a partir de les seves pròpies esperances, els seus valors i pors, en definitiva, a partir del seu propi concepte de vida. Els homes i les dones del segle XXI hauran de construir noves realitats a partir del seu passat, del seu coneixement, i sobretot, de les seves esperances en el futur de la Mediterrània.

On: Palau Robert, Centre d’Informació de Catalunya (Passeig de Gràcia, 107, Barcelona).
Quan: De dilluns a dissabte de 10:00 h a 19:00 h. Diumenges de 10:00 h a 14:30 h.

Exposició: Apocalíptica. Els rastres de la mort a través de la historia, siglos XVI-XVIII

 
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A l’Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, a la casa de l’Ardiaca (carrer de Santa Llúcia 1) i fins al 30 de setembre, exposició “Apocalíptica. Els rastres de la mort a través de la història, segles XVI-XVIII”, amb documents i restes òssies que il·lustren com, quan i de què es moria la gent entre els segles XVI i XVIII.
L’exposició proposa un recorregut per diversos aspectes de la mort, com a fet biològic i com a fet social, durant els segles XVI a XVIII. L’exposició mostra com documents i ossos parlen d’una mateixa realitat històrica. La recerca des del camp de l’antropologia física, que estudia les restes òssies, i la que es du a terme des del camp de la història, que treballa a partir de les fonts documentals, proporciona aquesta doble perspectiva que permet conèixer com, quan i de què es moria la gent de les nostres terres en aquella remota època.

El fil conductor utilitzat per donar una coherència a la presentació de l’exposició és la figura dels Genets de l’Apocalipsi, perquè simbolitzen a la tradició judeocristiana el gran flagell de la humanitat. La imatge dels Quatre Genets de l’Apocalipsi que coneixem avui apareix a finals del segle XV i passa a formar part de l’imaginari popular com a d’uns sinistres cavallers que escampen malalties, fam i destrucció.
La figura dels Genets de l'Apocalipsi simbolitzen per a la tradició judeocristiana el gran flagell de la humanitat.

La imatge dels Quatre Genets de l'Apocalipsi que apareix a finals del segle XV passa a formar part de l'imaginari popular: la Pesta, la Guerra, la Fam i la Mort.





Els ossos i les dents són els materials més durs del nostre cos i es poden conservar durants millons d'anys.

L'antropologia física o biològica és la ciència que estudia les restes conservades dels nostres avant passants.i ens permeten esbrinar l'evolució biològica, la variació genètica i fisiològica actual.

La paleopatologia ens permet estudiar la presència de malalties, a les restes humanes i animals de temps antics, fractures, artrosi, tumors ossis, infeccions i d'altres.

"Sóm el que menjem", és possible conèixer com era l'alimentació dels indivius estudiant la composició química dels seus ossos. Per això es realitzen estudis de paleodieta.



 

Els papers parlen... i tant que parlen !.
El llarg abast cronològic dels documents dipositats als arxius s'organitzen a partir del concepte de fons documental, també de coleccions.

On trobem documentació? A llibres d'obits de fons parroquials, a protocols notarials, als dietaris personals, als fons patrimonials, fons d'hospitals, consuetes.

L’horari és de dilluns a divendres de 09.00 a 20.30 hores (fins al 19 de juny, també es pot visitar els dissabtes de 09.00 a 13.00 hores). L’entrada és de franc.

En la imatge superior veiem una pàgina del Dietari del Consell de Cent (1492) on es descriu l'atemptat per espasa que va patir el rei, així com el dibuix que il·lustra el fet, i la narració del judici i execució de l'agressor.
Relacionat amb aquest document, s'exposa aquest crani d'època medieval amb una ferida provocada per espasa.







Font:http://voxossum.blogspot.com/2010/05/apocaliptica-ja-es-la-casa-de-lardiaca.html

El discípulo más Magno de Aristóteles. Las relaciones de Alejandro y Hefestión

Robin Lane Fox EL PAÍS 09/12/2007

Robin Lane Fox, autor de 'El mundo clásico', rescata -corregida y aumentada- su monumental biografía de Alejandro Magno (Acantilado). En estos fragmentos se recogen las relaciones con su maestro Aristóteles y con su amigo más amado, Hefestión

Filipo sólo pudo designar al tutor griego más conveniente para un hijo que ya había dejado atrás al séquito de su niñez. El puesto era codiciado, y los candidatos que aspiraban a él constituían una muestra de la nueva influencia de Filipo. Durante mucho tiempo, cuando era un niño, y también más tarde como político, el padre de Alejandro había mantenido estrechos vínculos con los discípulos de Platón; en Atenas, el orador y maestro más famoso de la época había intercambiado una continuada correspondencia con él, de manera que como contrapartida a sus aduladoras cartas podía esperar que el puesto de tutor recayera en alguno de sus antiguos alumnos. Se tanteó a los candidatos de las lejanas islas del Egeo y de las ciudades de Jonia, donde fueron sondeados con el usual enfrentamiento académico, pero mientras los aspirantes entonaban alabanzas hacia Filipo, el rey preparó su plan: desde Lesbos mandó llamar al discípulo más brillante de Platón, Aristóteles, hijo de Nicómaco, "de piernas delgadas y ojos pequeños", y cuyas publicaciones filosóficas eran desconocidas hasta entonces.
Foto

Infancia y juventud

DOCUMENTO ( - 153Kb) - 06-12-2007


No hay ni la más pequeña prueba de que Aristóteles influyera en Alejandro, ni en objetivos ni en métodos
Su relación masculina más intensa fue con Hefestión, según el modelo de Aquiles y Patroclo

"Le enseñó a escribir griego, hebreo, babilonio y latín. Le enseñó la naturaleza del mar y de los vientos; le explicó el recorrido de las estrellas, las revoluciones del firmamento y la duración del mundo. Le enseñó justicia y retórica, y le previno contra las mujeres libertinas". Ésta, sin embargo, sólo es la opinión de un poeta francés medieval, pues en las obras de Aristóteles que se han conservado, éste nunca menciona a Alejandro ni alude directamente a su estancia en Macedonia. Según Bertrand Russell, Alejandro "debió de aburrirse con el viejo y prosaico pedante", pero esto también es la suposición de un colega filósofo.

Aristóteles se habría sentido atraído por Macedonia debido a ciertas conexiones de carácter personal, pues su padre había ejercido como médico en la corte del rey Amintas III; Filipo también había mantenido relaciones amistosas con su antiguo patrón, Hermias, que conservaba una formidable tiranía local en la costa occidental de Asia y había casado a su hija con el filósofo. Posteriormente se dijo que Aristóteles aceptó el trabajo a fin de persuadir a Filipo para que reconstruyera en Estagira su pueblo natal, que se encontraba en ruinas y que ahora había sido anexionado a la frontera oriental de Macedonia; sin embargo, esta historia se contaba de demasiados filósofos en la corte como para que resulte especialmente convincente, por lo que la destrucción de Estagira fue, con toda seguridad, un error de la leyenda; puede que el motivo hubiese ganado crédito como respuesta a los que se quejaron, probablemente de manera injusta, de que Aristóteles llegó incluso a desdeñar a sus conciudadanos. En privado, Aristóteles recibió una gran suma por sus servicios, y este hecho, así como su testamento, prueba que murió como un hombre rico: según los rumores, Filipo y Alejandro también financiaron sus investigaciones sobre historia natural, asignándole guardabosques para catalogar los animales salvajes de Macedonia. Puesto que es posible demostrar que las observaciones de sus asombrosas obras sobre zoología se hicieron casi exclusivamente en la isla de Lesbos, el rumor es falso.

"En opinión de Aristóteles", dijo el más fidedigno de sus biógrafos, "el hombre sabio debe de enamorarse, intervenir en la política y vivir en la casa de un rey". Esta afirmación, si es auténtica, sugiere que la visita a Macedonia le habría dejado a Aristóteles un grato recuerdo. Los críticos se quejaron de que el filósofo se hubiese ido a vivir a un "hogar de barro y cieno", en alusión al emplazamiento de Pela a orillas de un lago, a pesar de que, al poco tiempo, Alejandro y sus amigos fueran enviados a Mieza, en las tierras bajas, donde pudieron estudiar en un apacible refugio con grutas y paseos umbrosos que se creía que estaba consagrado a las Ninfas; recientemente se han encontrado rastros del entorno escolar cerca de la moderna Naousa, pero estamos lejos de saber cuánto tiempo duró este interludio y con qué continuidad se enseñó a los muchachos. Dos años después, Alejandro estaba involucrado en asuntos de gobierno, y aunque es sabido que Aristóteles permaneció en Macedonia el siguiente verano, posiblemente ya no estaba allí en calidad de tutor.
Tanto si fue por poco tiempo como si no, Alejandro pasó esas horas escolares con una de las mentes más infatigables y de intereses más amplios que jamás han existido. Hoy día, Aristóteles es recordado como filósofo aunque, además de obras filosóficas, también escribió libros sobre las constituciones de ciento cincuenta y ocho Estados distintos, editó una lista de los vencedores en los juegos de Delfos, se ocupó de temas de música, medicina, astronomía, magnetismo y óptica, hizo observaciones sobre Homero, analizó la retórica, esbozó las formas de la poesía, consideró las partes irracionales de la naturaleza humana y puso la zoología en una correcta trayectoria experimental, en una serie de compendios que constituyen obras maestras, cuyos hechos se convirtieron en arte gracias al amor de un raro observador de la naturaleza; le intrigaron las abejas y empezó el estudio de la embriología, aunque la disección de cuerpos humanos estaba prohibida y sólo tuvo ocasión de procurarse y examinar fetos procedentes de abortos. El contacto entre el mayor cerebro de Grecia y su mayor conquistador es un tema irresistible, y su mutua influencia ha despertado desde siempre la imaginación.

"Los jóvenes", escribió Aristóteles, "no son el auditorio más adecuado para la ciencia política; no tienen experiencia de la vida y, puesto que todavía siguen a sus emociones, sólo escucharán sin un propósito, de manera vana". Probablemente quien habla aquí es un hombre que intentó inculcarle la filosofía a Alejandro y fracasó, pues no hay ni la más pequeña prueba de que Aristóteles influyera en Alejandro, ni en sus objetivos políticos ni en sus métodos. Sin embargo, escribió panfletos para él, quizá a petición suya, aunque no se ha conservado ninguno que pueda fecharse: sus títulos Sobre el reino, En defensa de las colonias, y posiblemente también la Asamblea de Alejandro y los Méritos de las riquezas, parecen temas adecuados para un hombre que habría de convertirse en el más rico de los reyes y en el fundador de ciudades más prolífico del mundo; sin embargo, Aristóteles ya había demostrado que era capaz de adular a sus patronos, y puede que estas obras hubiesen sido más un halago a los logros de Alejandro que un medio para aconsejarle nuevas ideas. Mucho se ha dicho del supuesto consejo de Aristóteles de "tratar a los bárbaros como a plantas y animales", pero puede que el consejo pertenezca a la ficción. A pesar de que Aristóteles compartía el punto de vista común de sus contemporáneos griegos de que la cultura griega era superior a las costumbres del este bárbaro, no se lo puede condenar como a un racista recalcitrante; Aristóteles se interesó por la religión oriental y alabó abiertamente la constitución por la que se gobernaban los cartagineses. Cuando Alejandro nombró a orientales para ocupar altos cargos en su imperio, se ha dicho muchas veces que la práctica le demostró la estrechez de miras de su tutor en relación con los extranjeros, pero sus diferencias no son tan agudas. El pensamiento político de Aristóteles se basaba en la vida de una ciudad griega, y fueron estas mismas ciudades griegas las que su discípulo diseminó desde el Nilo hasta las faldas del Himalaya, donde perduraron y fueron importantes durante mucho más tiempo que ninguna etapa monárquica, y a menudo se ha criticado a Aristóteles por no haber sido capaz de prever su supuesta importancia. Alejandro no sólo siguió siendo un griego en el mundo oriental a tra-vés de las ciudades que fundó, sino también a través de la cultura, y aunque la política y las amistades lo llevaron a incluir a orientales en el gobierno de su imperio, nunca adoptó la religión persa y es probable que nunca llegara a aprender de manera fluida una lengua oriental.

Pese a que la política no fuera el tema, un muchacho no podía evitar aprender de Aristóteles la curiosidad. Y para el muchacho de catorce años que era Alejandro, Aristóteles debió de parecerle menos un filósofo abstracto que un hombre que conocía las costumbres de las sepias, que podía explicarle por qué los torcecuellos tienen lengua o que los erizos copulan de pie; Aristóteles era un hombre que había practicado la vivisección a una tortuga y que había descrito el ciclo vital de un mosquito del Egeo. La medicina, los animales, la naturaleza de la tierra o la forma de los mares eran intereses que Aristóteles podía contagiarle y que Filipo ya había tratado, y cada uno de ellos formó parte del Alejandro adulto. Alejandro prescribió curas para la mordedura de serpientes a sus amigos, sugirió que una nueva variedad de ganado debía enviarse por barco desde la India hasta Macedonia y compartió el interés de su padre por la canalización y el riego, así como por la recuperación de las tierras yermas; sus agrimensores midieron a pasos los caminos de Asia, y él destinó su flota para que explorara el mar Caspio y el océano Índico; su tesorero experimentó con plantas europeas en un jardín babilonio y, gracias a los hallazgos de la expedición, el discípulo más inteligente de Aristóteles pudo incluir el baniano, la canela y una mata de mirra en libros que marcan el inicio de la botánica. Alejandro fue algo más que un hombre duro y ambicioso; tenía el amplio arsenal de intereses de un hombre curioso, y durante los días que pasó en Mieza, hubo temas suficientes para que dichos intereses salieran a la luz. "Es el único filósofo", dijo amablemente un amigo refiriéndose a él, "al que he visto siempre armado".
(...)
Alejandro no fue el único alumno macedonio de Aristóteles. El filósofo entabló amistad con Antípatro, un hombre cuya amplia inteligencia se olvida a menudo, y los hijos de Antípatro habrían ido a Mieza para tomar lecciones; lo mismo habrían hecho los pajes reales, y quizá también Hefestión, el hijo de Amintor, a quien Aristóteles dedicó una gran cantidad de cartas. Hefestión fue el hombre al que Alejandro amó, y, durante el resto de sus vidas, su relación siguió siendo tan íntima como ahora irrecuperable: Alejandro sólo fue derrotado una vez, dijeron los filósofos cínicos mucho después de su muerte, y fue por los muslos de Hefestión. Sólo hay una estatua que se le ha atribuido: de cabellos cortos y nariz larga, no parece excesivamente imponente, aunque su aspecto no debía de constituir su atractivo. Filipo había estado fuera en demasiadas campañas como para dedicar personalmente mucho tiempo a su hijo, y no siempre es descabellado explicar la homosexualidad de los jóvenes griegos como la necesidad de un hijo de reemplazar a un padre ausente o indiferente por medio de un amante mayor. No conocemos la edad de Hefestión, pero si se descubriera podría poner su relación con Alejandro bajo una luz inesperada: puede que fuera el mayor de los dos, como el héroe homérico con el que lo comparaban sus contemporáneos, un Patroclo mayor para el Aquiles de Alejandro.
En la Grecia antigua, una homosexualidad moderada era una alternativa sexual aceptable a las esposas y las prostitutas. Era una costumbre, no una perversión, y Heródoto dijo abiertamente que los persas la habían aprendido de los griegos, del mismo modo que los emigrantes ingleses la pusieron de moda entre la elegante sociedad australiana. El deseo homosexual extremo y promiscuo, así como la prostitución masculina, eran tan absurdos o aborrecibles como a menudo parecen serlo en nuestros días, pero entre dos jóvenes, o un joven y un adulto, estas relaciones no resultaban algo extraño; la homosexualidad, como había escrito Jenofonte recientemente, también formaba parte de la educación, en la que un hombre joven aprendía de un amante mayor. Estas relaciones amorosas podían costar caras, pero si era posible idealizarlas, no eran censurables en absoluto.
(...)

La relación masculina más intensa de Alejandro fue con Hefestión, una relación que se presentaba según el modelo de la que en Homero mantenían Aquiles y Patroclo: hacia 350 antes de Cristo, ésta se entendía como una relación de tipo sexual, aunque los poemas de Homero no lo dicen claramente.

En fuentes posteriores, Alejandro y Hefestión son descritos de manera explícita como "amante" y "amado", y sus contemporáneos daban este hecho por seguro. El sexo habría formado parte de su relación, aunque no sabemos exactamente quién hizo qué a quién. Tampoco sabemos (...) hasta dónde llegaba Alejandro en sus relaciones. Esto no le impidió tener primero una amante y después una esposa: quizá, como sucedía en el caso de muchos otros griegos jóvenes, se trataba de un affaire de la niñez, pero se apoyaba en un amor real que era mucho más fuerte y profundo que el mero sexo casual. Más tarde, Alejandro planeó los matrimonios de sus oficiales de manera que sus propios hijos se convirtiesen en primos hermanos de los de Hefestión. Cuando Hefestión murió, la pena que sintió fue inmensa y las conmemoraciones que planeó, sorprendentemente extravagantes, incluyendo la promoción de un culto de carácter heroico a Hefestión. Éste llegó a dirigir la caballería de Alejandro del modo más hábil y a servirlo como su "segundo en el mando", como se veía al quiliarca.

Excavaciones recientes realizadas en Macedonia afirman haber descubierto un busto esculpido de Hefestión: su aspecto es convenientemente distinguido, un amante adecuado en el asunto amoroso que se consideraba el más extravagante de la antigüedad hasta que lo superó la pasión del emperador Adriano por el joven Antínoo, unos cuatrocientos años más tarde. A los treinta años, Alejandro todavía era el amante de Hefestión, aunque hacia esa edad normalmente la mayoría de los griegos más jóvenes ya habían dejado a un lado esa costumbre y un hombre mayor habría renunciado o se habría decantado por otros chicos más jóvenes. La relación de Alejandro y Hefestión era sólida; Hefestión acabaría dirigiendo la caballería de Alejandro con mucha habilidad y convirtiéndose en su visir antes de morir como un héroe divino y de merecer un culto póstumo.

"Caràcters" de Teofrast

EL PAÍS, dijous 4 de juny de 2009
ELS VOSTRES CLÀSSICS
Barruts, manaires i gasius

Resulta sorprenent que ara que llegeix molt poca gent,
i els clàssics menys encara, almenys dues editorials
catalanes hagin iniciat una rara tasca d’edició de textos
grecs i llatins —sense voler fer la competència a la
sempre lloable Fundació Bernat Metge—, i al damunt en
edició bilingüe: així l’editora Adesiara —que acaba de publicar
El banquet dels cèsars, de Julià l’Apostàta— i l’anomenat
Obrador Edèndum, amb plaça a Santa Coloma de Queralt,
que ara ens dóna, jo diria que per primer cop en llengua
catalana, els Caràcters de Teofrast.

Potser la raó per la qual Teofrast no havia estat mai editat
en català fins al present resideixi en el fet que el llegat
d’aquest autor —un dels successors d’Aristòtil al Liceu
d’Atenes— no va córrer la mateixa sort que els escrits de
l’estagirenc: els d’aquest es van salvar gairebé tots, i de
Teofrast, per contra, només ens ha pervingut la Història de
les plantes, i poca cosa més. Entre aquests papers que la
tradició va jutjar “de més a més”, sense parar-hi gaire esment,
hi ha els famosos Caràcters, un dels reculls de prosa
literario-filosòfica més extraordinari, per insòlit, que ens va
donar el segle IV abans de Crist. Grecs i romans van fer
servir aquest llibre com a exercici de retòrica —sembla que
Teofrast hauria escrit una Poètica que per força havia de ser
distinta de la del seu mestre, i que potser parava l’oïda a
formes mètriques i “gèneres” literaris diferents de la
tragèdia—, i només els segles van descobrir-hi un cabal de
perspicàcia, capacitat analítica, subtilitat, clarividència i agudesa.
No ens ha d’estranyar gota que fos als segles ja moderns
—els veritables descobridors d’allò que encara avui dia
entenem per “subjecte”, des de Montaigne, per exemple—
quan Teofrast va ser llegit, admirat, traduït, també imitat.
La Bruyère el va trobar tan extraordinari que en va copiar
fins i tot el nom genèric, “caràcters”, per escriure un dels
grans llibres del segle XVII —no per casualitat admirat i
traduït per Josep Carner—; i la major part de les edicions
dels Caràcters de La Bruyère porten, al començament, la
traducció (no massa bona, per cert, feta probablement
a partir de la versió llatina) que el moralista francès va
confegir com a tribut al seu més gran predecessor.

En síntesi, els Caràcters de Teofrast són
un aplec de miniatures sobre tipus humans d’allò més divers,
no escrites amb cap intenció moralitzadora però que ofereixen,
llegides ara a gran distància, un mirall esplèndid dels
costums, en especial els mals costums, dels ciutadans de
Grècia cap al final de la seva època daurada. És mèrit
principal de Josep Batalla —el traductor d’aquesta edició
que comentem avui, Obrador Edèndum, 2009— haver trobat
unes paraules catalanes d’allò més escaients per a la sèrie de
“tipus” que Teofrast disseca al seu recull, o més aviat presenta
en magistral fusió de característiques menudes: sorneguer,
llagoter, xerraire, bocamoll, barrut, fantasiaire, talòs, eixelebrat,
bufanúvols, arrogant, ganyó, desficiós, manaire o maldient.
Això solament ja donarà al lector una idea del propòsit
d’aquesta sèrie de trenta capítols, dedicats a altres tantes
maneres de comportar-se, tant a la Grècia del segle IV com,
fet i fet, als nostres dies. Hi ha retrats que valen per la
universal humanitat, sempre gràcies a aquesta habilior de
Teofrast per tractar l’individual amb un ull posat en la
universalitat, i per parlar de l’universal, o del comú, després
d’haver observat amb ulls gairebé de novel·lista o comediògraf
la realitat palpable del seu temps.

¿Què, si no això, es pot concloure d’observacions com
aquestes que espigolem del llibre?: “El barrut és aquell que,
sense pensar-s’hi, és capaç de manllevar diners a qui ja ha fet
una gorra”; “El superbiós no accepta les excuses de ningú que
l’hagi esquitxat, l’hagi empentat o l’hagi trepitjat sense voler”;
“El malfiat és aquell que, quan envia un esclau a comprar,
n’envia un altre al darrere perquè s’informi de quant li ha
costat”; “El bufanúvols és aquell que, quan és invitat a un
convit, mira de reclinar-se al costat de l’amfitrió”; “Quan en
el dem [ens administratiu de Grècia] hom sol·licita una donació,
s’aixeca sense fer soroll i es fa fonedís”; “En redactar una
carta, mai no escriu: ‘Si us plau, ¿podries fer que...?’, sinó
‘Vull que...’”, etcètera. ¿I què llegim del maldient?: “Una
vegada que s’ha posat a criticar, no perdona ningú, ni la seva
família. Diu penjaments d’amics i de parents, i no respecta ni
els difunts. De la seva maldiença en diu parlar franc, democràcia
i llibertat”. Ja veieu, lectors, d’actualitat si en tenen
aquests Caràcters de Teofrast.

A Grècia, tals minúcies mai no van interessar els tràgics, i
escassament els poetes d’epopeies. Més aviat trobaríem cosa
semblant a aquests Caràcters en la comèdia de Menandre i
d’Aristòfanes. I, molt a la vora de nosaltres, només un llibre
de gran enginy com els Cinquanta caràcters, d’Elias Canetti,
remotament s’hi assembla.

EL REGALO DE FRANCO PARA HITLER. La lista de Franco de 6000 judíos para el Holocausto

Enlace: http://www.upf.edu/materials/fhuma/hcu/docs/t5/art/art162.pdf


REPORTAJE: EL REGALO DE FRANCO PARA HITLER
La lista de Franco para el Holocausto


El régimen franquista ordenó en 1941 a los gobernadores civiles elaborar una lista de los judíos que vivían en España. El censo, que incluía los nombres, datos laborales, ideológicos y personales de 6.000 judíos, fue, presumiblemente, entregado a Himmler. Los nazis lo manejaron en sus planes para la solución final. Cuando la caída de Hitler era ya un hecho, las autoridades franquistas intentaron borrar todos los indicios de su colaboración en el Holocausto. EL PAÍS ha reconstruido esta historia y muestra el documento que prueba la orden antisemita de Franco

JORGE M. REVERTE EL PAÍS 20/06/2010

Al final de la II Guerra Mundial, el régimen de Franco intentó con relativo éxito confundir a la opinión pública mundial con la fábula de que había contribuido a la salvación de miles de judíos del afán exterminador nazi. No solo era falso lo que la propaganda franquista pretendía demostrar. En la España del dictador hubo la tentación de contribuir a acabar con el "problema judío" en Europa.

El Archivo Judaico es una prueba de lo que los falangistas de Serrano Suñer pretendían hacer con los judíos españoles
La directriz alerta de que los sefarditas pueden pasar desapercibidos por su "similitud" con el "temperamento" español
José Finat, que también fue alcalde de Madrid, hizo amistad con Himmler cuando este visitó España en 1940
La paciente labor de un periodista judío, Jacobo Israel Garzón, ha conseguido que aflorara el único documento conocido sobre el asunto, conservado por obra de la casualidad en el Archivo Histórico Nacional, y proveniente del Gobierno Civil de Zaragoza. Lo publicó en la revista Raíces. A partir de ese trabajo, EL PAÍS ha continuado la indagación y ha reconstruido la historia completa de la frustrada colaboración con el Holocausto. Quiénes fueron sus protagonistas y sus cómplices. Una historia que cambia la Historia.

El 13 de mayo de 1941, todos los gobernadores civiles españoles reciben una circular remitida el día 5 por la Dirección General de Seguridad. Se les ordena que envíen a la central informes individuales de "los israelitas nacionales y extranjeros afincados en esa provincia (...) indicando su filiación personal y político-social, medios de vida, actividades comerciales, situación actual, grado de peligrosidad, conceptuación policial". La orden la firma José Finat Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, el último día de su permanencia en el cargo, porque va a ser relevado por el coronel Galarza. De ese puesto va a saltar en pocos días al de embajador de la España de Franco en Berlín.

El conde es un personaje refinado y culto, y muy amigo de Ramón Serrano Suñer, el hombre fuerte del régimen [fue ministro de Interior y Asuntos Exteriores], que es quien le va dando los distintos cargos que ostenta. Ha prestado grandes servicios a Serrano y a Franco, como el de organizar a los policías que, en connivencia con el embajador Lequerica y la Gestapo, utilizando a un siniestro policía de apellido Urraca, consiguió traer a Companys y Zugazagoitia a España para sufrir una burla de juicio y ser fusilados.

José Finat hizo buenas migas con Himmler cuando este visitó España en octubre de 1940. Himmler pudo asistir a un espectáculo que le pareció cruel: una corrida de toros en Las Ventas. En esos días, ambos pusieron al día una vieja colaboración firmada por el general Severiano Martínez Anido en 1938. Gracias a ese acuerdo, la policía política alemana goza de status diplomático en España, y puede vigilar a sus anchas a los treinta mil alemanes que viven aquí.

Dentro de poco más de un mes, Finat va a ocupar su cargo de embajador en Berlín. Allí podrá entregar en persona a Himmler sus listas de judíos. Si España entra en la guerra, serán un buen regalo para los nazis. Antes va a tener tiempo suficiente para dar una paliza y emplumar por maricón a un cantante, Miguel de Molina. Le ayudará el falangista Sancho Dávila, primo del fundador del partido fascista.

El objetivo del Archivo Judaico no consiste en defender al régimen de la posible acción subversiva que puedan realizar los refugiados que pasan por España huyendo de la persecución nazi. Esos son conducidos directamente a Portugal para que se marchen a Estados Unidos, o internados en el campo de concentración de Miranda de Ebro hasta que se sepa qué hacer con ellos. De lo que se trata, sobre todo, es de tener controlados a los judíos españoles de origen sefardí:

"Las personas objeto de la medida que le encomiendo han de ser principalmente aquellas de origen español designadas con el nombre de sefardíes, puesto que por su adaptación al ambiente y similitud con nuestro temperamento poseen mayores garantías de ocultar su origen y hasta pasar desapercibidas sin posibilidad alguna de coartar el alcance de fáciles manejos perturbadores".
El trabajo no va a ser fácil por esa capacidad de adaptación que tienen los judíos. Sobre todo en lugares que no sean como Barcelona, Baleares y Marruecos, donde había antes de la guerra "comunidades, sinagogas y colegios especiales", y eso permite una mayor facilidad de localización.
La circular no oculta la urgencia de la acción. Hay que proteger al Nuevo Estado de la posible actuación de estos individuos, que son "peligrosos".

El coronel Valentín Galarza está poniendo patas arriba el ministerio que le ha dejado Serrano Suñer, infestado de falangistas revolucionarios. Pero no va a destrozar toda la obra de su antecesor. El Archivo Judaico se va a seguir completando con carácter de urgencia al principio y con metódica seriedad después.

¿No son acaso los judíos y los masones los enemigos fundamentales del Nuevo Estado?
Cuando haya pasado el tiempo, el Archivo Judaico será ocultado y sistemáticamente destruido, como toda la documentación comprometedora para el régimen franquista en relación con la persecución antisemita realizada en los años cuarenta. Cuando deje de ser urgente tener listas completas de israelitas y haya que justificar la patraña de que el régimen surgido del 18 de julio ayudó en todo lo posible para que se salvaran muchos judíos de la persecución nazi.

En mayo de 1941, cuando se envía la circular, resulta muy significativa la desaparición de las guardias de falangistas de la puerta del Ministerio de la Gobernación. Ya no se trata de que la represión la lleve la Falange por su cuenta, como si fuera un poder autónomo del Estado. Se trata de que el Nuevo Estado asume comportamientos que le identifican con los de la Alemania nazi, pero mediante las instituciones tradicionales, o sea, en este caso, la Policía y la Guardia Civil. Eso sí, "auxiliados por elementos de absoluta garantía".

Esos elementos son falangistas entusiastas de la represión, que hay muchos. Porque continúa en funcionamiento la Delegación Nacional de Información e Investigación, con sedes en muchos municipios españoles. Hay más de tres mil agentes del partido repartidos por toda la geografía nacional, que elaboran sin descanso expedientes sobre sospechosos. En el año anterior han escrito más de ochocientos mil informes y han elaborado fichas sobre más de cinco millones de ciudadanos. Los miembros de las delegaciones hacen informes constantes sobre la situación política en cada lugar, sobre el estado de la opinión pública, y sobre los antecedentes políticos de cualquier ciudadano que aspira a un puesto de trabajo. Y tienen el privilegio de participar en interrogatorios policiales y torturas en comisarías o cuartelillos.

A veces, fuera de las dependencias judiciales. El ricino y las palizas callejeras están a la orden del día.
Con el cambio de destino del conde de Mayalde, los falangistas dejan de ser los que encabezan este tipo de investigaciones, pero están. Siguen estando.

Los investigados para el Archivo Judaico no son gente de especial relevancia. Salvo en algún caso, como el del escritor Samuel Ros, amigo íntimo del revolucionario Dionisio Ridruejo, cuya condición de judío levantará las inquietudes de los funcionarios nazis instalados en España. Se da la circunstancia de que Ridruejo es también muy amigo del conde, con el que va a compartir muchas jornadas en Berlín durante su discontinua presencia en la División Azul, el contingente español que va a marchar a Rusia a luchar contra el comunismo a las órdenes del general Agustín Muñoz Grandes.
Los hombres de Himmler, a los que el conde de Mayalde ha dado el estatus oficial para que se muevan con soltura por el país, reclaman a la Policía española que les dé detalles sobre las actividades de Samuel Ros. Incluso se atreven a protestar porque se le permita escribir en medios oficiales como el diario falangista Arriba.

Otra de las circunstancias llamativas de la circular es que rompe con el antijudaísmo clásico de la católica España. Para la Iglesia, y por tanto para el régimen nacional católico amparado por los cardenales Pla i Deniel y Gomà, un judío deja de serlo si se convierte al catolicismo. Los nazis consideran que se trata de una raza, y el conde de Mayalde expresa claramente su concepción próxima a la de los seguidores de Hitler: los sefardíes, que por "su adaptación al ambiente y su similitud con nuestro temperamento poseen mayores garantías de ocultar su origen". Hay un temperamento español y un origen judío.

La fecha en que se emite la circular tampoco es casual. En España se debate desde hace meses la posibilidad de que el país entre en guerra al lado de Alemania. Y los más furibundos partidarios de esta opción son los falangistas revolucionarios, los nacionalsindicalistas que admiran a Hitler y comprenden su política de liquidación del judaísmo.

En Francia, las autoridades de Vichy han puesto en marcha, sin necesidad de que los ocupantes alemanes se lo pidan, un Estatuto Judío que incluye un censo. Ya hay muchos miles de judíos franceses o apátridas recluidos en campos de concentración en la zona de Vichy y en la zona ocupada. En todos ellos la autoridad le corresponde a la policía francesa. De esos campos saldrán los trenes de la muerte que conducirán a casi todos los judíos franceses al exterminio en Auschwitz.
El más importante está al lado de París, en una localidad llamada Drancy, donde catorce sefardíes españoles han sido recluidos. Un diplomático llamado Bernardo Rolland de Miota, cónsul general en París, intenta, contra las órdenes del embajador Lequerica y del ministro Serrano Súñer, salvarles. No lo consigue, aunque sí puede actuar a favor de otros dos mil que reciben protección de su consulado. Serrano Suñer le hará pagar por su desobediencia destinándole a un oscuro puesto africano. Será declarado por la Fundación Wallenberg "justo entre las naciones", un título al que se harán acreedores otros diplomáticos españoles, como Sebastián de Romero, Eduardo Propper, Julio Palencia, Ángel Sanz Briz o Carmen Schrader.

»LA REUNIÓN DE WANNSEE. A las afueras de Berlín hay un plácido barrio de casas residenciales donde muchos berlineses de posición económica acomodada pasan los fines de semana. Antes para alejarse del estruendo de la gran urbe. Ahora para eludir la incomodidad de las alarmas aéreas. El barrio se llama Wannsee, y está construido a las orillas del lago del mismo nombre.
Allí se solazan y descansan los responsables de la Seguridad del Estado hitleriano. Los jefes de los Eisantzgruppen, estresados, se recuperan del pesado trabajo de matar en masa a tantos judíos, a tantos partisanos y comisarios bolcheviques. Lo hacen en una casa adquirida por la Seguridad del Reich, que dirige un asesino en masa llamado Reinhardt Heydrich.

Heydrich, el virtuoso violinista que, a las órdenes de Himmler, desarrolla la matanza de los judíos, ha hecho balance, y este no es nada bueno. Con gran esfuerzo y un enorme gasto de munición y recursos, se ha conseguido matar solo a un millón de judíos en números redondos, de los más de once que se calcula que están en los territorios del Reich o en las zonas conquistadas. Y lo que no cabe ya, a la vista de la reacción del Ejército soviético, que ha detenido la ofensiva sobre Moscú y Leningrado, es pensar en expulsar a todos los hebreos hasta los montes Urales para que allí se extingan.
Hasta octubre de 1941, se ha conseguido que quinientos treinta y siete mil judíos se marcharan de los territorios del Reich. Unos quinientos mil, de Alemania y Austria; los treinta mil restantes, de Bohemia y Moravia. Pero esta política está realmente acabada, porque trae muchos problemas, en plena guerra, negociar transportes, destinos e itinerarios.

Mientras a los de las repúblicas bálticas se les mata en bosques o se les enrola por la fuerza en destacamentos de trabajo, en Varsovia sigue habiendo un gueto poblado por decenas de millares de judíos polacos que absorben recursos alimenticios, que obligan a dedicar numerosas tropas a controlarles. No es barato liquidar el problema judío. Los responsables de cada área ocupada se las ven y se las desean para cumplir con una orden muy vaga, la de que cada uno se las tiene que arreglar para matar a sus judíos. Pero eso no es fácil. Hans Frank, el gobernador general de Polonia, ha mostrado su desesperación hace pocas semanas: "No podemos fusilar a esos tres millones y medio de judíos, no podemos envenenarles, pero tenemos que ser capaces de dar pasos para encontrar una forma de llegar al éxito en el exterminio".

Es 20 de enero y en el palacio de Wannsee, junto al lago de aguas cristalinas, Heydrich ha reunido a los quince mejores expertos en matanzas porque ha recibido la orden de poner de una vez en marcha la "solución final" de ese problema. Hay que tomarse en serio el asunto, y ordenar los métodos, convertir el empeño en un sistema industrial eficiente en resultados concretos y en términos de economía. Y la consigna debe carecer de elementos que permitan la duda. A partir de ahora está claro que lo que procede es matar a todos, absolutamente todos, los judíos que se encuentran en territorios del Reich o en zonas conquistadas. No solo en esas áreas, sino también en el resto de Europa. Porque quedan muchos judíos en países rendidos o aliados. En casi ninguno de ellos se va a encontrar ningún problema para aplicar la solución. Sí en Italia, que es un aliado dubitativo en este asunto, pero no hay quejas sobre la actitud de Francia.

Hitler ha hecho hincapié varias veces en su "profecía" de que, si se produjera una nueva guerra mundial, los judíos desaparecerían de la faz de la tierra. Ahora ya no puede haber vacilaciones. Ya hay una guerra mundial desde que Estados Unidos se han enrolado en ella. Dentro de diez días, en un sitio público, el Sportpalas de Berlín, el Führer va a insistir en ello: "Esta guerra no tendrá un final como imaginan los judíos, con el exterminio de los pueblos arios de Europa, sino que el resultado de esta guerra será la aniquilación de la judería. Por primera vez, la antigua ley judía será aplicada ahora: ojo por ojo y diente por diente".

No hay constancia documental de que en Wannsee se hable de España. Se hace notar, simplemente, que allí hay seis mil judíos. Pero su destino está claro, para cuando se pueda atender la relación con este país. Lo seis mil están censados por algún organismo del Gobierno, que ha pasado nota a los representantes alemanes en la Embajada de Madrid. El censo que inició el 5 de mayo de 1941 José Finat, conde de Mayalde, ahora embajador en Berlín. Están todos localizados.

Una compleja serie de razones impedirá que España entre en la guerra al lado de Alemania. Eso evitará que los nombres incluidos en el Archivo Judaico pasen a formar parte de los listados de Auschwitz.

A finales de 1945, los archivos de los ministerios de Gobernación y de Asuntos Exteriores serán expurgados para que no quede nada que demuestre que la mayor actitud de piedad de Franco hacia los judíos fue dejar pasar a algunos, o soportar en ocasiones la acción individual de los pocos diplomáticos que se la jugaron por salvar vidas humanas.

El Archivo Judaico habría sido un hermoso regalo para Hitler. Su conservación, una repugnante prueba de lo que los falangistas de Ramón Serrano Suñer pretendían hacer con los judíos españoles.
El cinismo franquista llegó al extremo cuando tuvo que negociar con los aliados vencedores en la guerra la liquidación de las deudas con Alemania. La delegación española se atrevió, ante el escándalo de los representantes aliados, a pedir compensación por los daños patrimoniales causados por los nazis a los sefardíes de Tesalónica. El representante inglés McCombe tuvo que recordar en la reunión que España jamás había protestado por la persecución nazi contra sus compatriotas.

El mundo del s. XXI. La amistad hoy

La nueva filatelia


En las sociedades modernas, ferozmente individualistas, la cotización de la bella amistad ha descendido


LA VANGUARDIA 05/05/2010



La división aristotélica de la amistad entre utilitaria, placentera y virtuosa sigue perpetuándose en nuestros días, desde los amiguitos del alma del Gürtel hasta aquel millón de amigos del que cantaba Roberto Carlos cuando ni de lejos podía imaginar que un día Facebook resolvería su entusiasmada petición. Algunos descreídos han llamado "la nueva filatelia" al gusto por coleccionar amigos compulsivamente; un universo de gente –amigos de amigos de amigos– que se mostrarán sus fotos o se tutearán aunque su relación se inicie sin percibir el olor del otro. Ni su manera de saludar, de tocar el hombro, sin observar lo que sus ojos miran. Por encima de todo, que no podrán palpar su presencia, la forma en que se ve de qué pasta somos. Dicen que en los primeros cinco minutos la gente se forma el 80% de la idea sobre la identidad del otro. Y en algún punto del camino en el que se entrecruzan verdad y máscara, se produce la chispa para iniciar una amistad.


Ocurrió en casa de la poeta Victoria Ocampo en 1931, en Buenos Aires, una noche en que la dama de la cultura argentina agasajaba a un escritor francés. Allí se conocieron Borges y Bioy Casares; parece ser que se agradaron de inmediato y entablaron una charla sobre literatura. Tan absortos estaban, que Borges, haciendo gala de su torpeza, derribó una lámpara causando un gran escándalo en el salón.


Años más tarde, Bioy confesaba que aquel incidente "me lo señaló como un alma gemela entre gente tan segura de sí y tan cómoda", y que lo que le atrajo de Borges no fueron tanto sus textos, sino la admiración que sintió por su pensamiento expresado en las conversaciones. Ah, el placer de la buena conversación, la que sabe combinar lo liviano y lo profundo, elegancia con diversión y tolerancia con verdad.


En las sociedades modernas, ferozmente individualistas, la cotización de la bella amistad ha descendido. Hablo de la amistad leal, desinteresada, gozosa y telepática. "Ah, amigos míos, no hay ningún amigo", sentenciaba Aristóteles, que ya vaticinó la moda de los amigos "alquilados", esos que gusta pasear en un restaurante de moda, siempre interés mediante. Tal vez por tratarse de un asunto tan desenfocado en el guión del mundo, la amistad ha utilizado subterfugios y durante largo tiempo se ha instalado en los almohadones de la vida privada. El estallido de los amigos públicos tuvo que ver con el hecho creativo; los famosos grupos artísticos sentados alrededor de una tarta de manzana o de un whisky, como el de Bloomsbury, los simbolistas o la generación del 27. La amistad es uno de los deseos más dolorosos desde que el niño se convierte en animal social y advierte que las relaciones son cambiantes. Esos serán sus primeros registros de la frustración sentimental –más allá de la familia y antes de los amores platónicos–, tan necesarios para completar un aprendizaje que incluye la generosidad, la compañía y los desengaños. Algo que, sin cafeína, se reproduce en las redes sociales, a propósito de las que algunos psicólogos advierten que tener más de 150 amigos es insano, y poco manejable. El domingo, The New York Times alertaba sobre la posibilidad de que las redes empobrezcan la sociabilidad de los jóvenes: "La facilidad de la comunicación electrónica puede hacer que el contacto cara a cara con sus amigos les interese cada vez menos a los adolescentes". Un asunto que puede ahorrar mucho transporte, sin lugar a dudas. Las redes son una puerta franca para acceder a gente diferente, lo que no impide el ingenuo lamento de que, más que entablar nuevas relaciones sin las proezas de antaño, lo que mueve a la gente –en especial a los jóvenes– a colgar sus vidas es autocomplacencia. Y quién no, quan teníem quinze anys.

El mundo del s. XXI. La era empática

Habría que discernir si el factor Esteban forma parte de la soledad empática o de la aceptación de la vulgaridad


JOANA BONET LA VANGUARDIA 24/03/2010


Mucho se ha hablado del fenómeno desde todo tipo de tribunas y púlpitos. Estos son los antecedentes: una muchacha del barrio madrileño de San Blas trabaja de asistenta en la casa de un joven torero exhibicionista. Rubia teñida, delgada con curvas, ojos saltones y una boca grande de las que vocalizan como si hablaran para sordos. El torero iletrado se enamora de ella. Y se casan contra todo pronóstico, no porque él pertenezca a un linaje superior, sino porque ha ganado mucho dinero. Hay que sorprenderse ante lo dúctil que puede llegar a ser lo imposible, la epistemología de lo improbable frente al pulso de la pasión. Una cenicienta sin hada madrina se convierte en mito de los barrios populares cosidos por moles de ladrillo rojo donde cuelgan sábanas estampadas de colores chillones y rugen todo el día los televisores. La muchacha deja atrás el vecindario porque el marido se la lleva al campo de Jaén. Ella se aburre, de vez en cuando se toma una caña en el bar del pueblo. A ratos se la ve triste y otras alborotada, aunque intente comportarse como una aprendiz de Sissí. Pero las horas entre olivos y reses se alargan demasiado. Se acaba, como tantas parejas fallidas, pero ella se ha acostumbrado a las cámaras. Convertida en colaboradora de un programa del corazón, año tras año consigue elevadas cuotas de audiencia gracias a una auténtica devoción popular por parte de quienes se sienten identificados con ella, pero también de quienes no salen de su asombro ante su débil sintaxis y una gestualidad que tumba los principios de la telegenia. Habría que discernir si el factor Esteban forma parte de la soledad empática o bien se trata de una prueba concluyente acerca de la aceptación de la vulgaridad, esa nota distintiva de la cultura democrática que la alta cultura, la beatería y el puritanismo desprecian, como señala Javier Gomá en su lúcido ensayo Ejemplaridad pública.



Ayer, el "profeta social y ético" –según The New York Times– Jeremy Rifkin presentó en Madrid su último libro, La civilización empática, en el cual anuncia que nos hallamos en la cúspide de un cambio épico: "la Era de la Razón está siendo eclipsada por la Era de la Empatía". En una nueva interpretación de la historia, el autor cuestiona la naturaleza humana: las neurociencias han aportado suficientes pruebas para demostrar que la especie humana es empática, cuestionando la creencia de que los individuos son agresivos, materialistas y egoístas por naturaleza. Los empáticos quieren conectar, y se esfuerzan en ello. Es más, ofrecen un compromiso activo que convierte al observador en parte de una experiencia colectiva.


El factor Esteban es un buen ejemplo para valorar si la empatía es un radar social o un valor ideológico. Ella representa el sueño del triunfo para aquellos que nunca podrán salir de un mundo duro y gris; "una de ellos" que ha traspasado la pantalla del televisor pero que sigue veraneando en Benidorm. Rifkin sostiene que las situaciones empáticas son las experiencias más intensas de los humanos. Tal vez por ello nos besamos más que hace treinta años, nos acompañamos en el dolor con abrazos y caricias en la espalda, nos buscamos en las redes sociales y favorecemos nuevos ritos de comunidad. A falta de fiestas de santos, la audiencia elige su propio santoral. Belén ilustra el hecho de que la empatía, como otros valores humanos, no es tan fácilmente compartible –lo que a unos les acerca a otros les repele–. La espontaneidad del yo, la ausencia de referentes y el olor a chorizo que traspasa la pantalla son una viva prueba de lo que significa conectar con la audiencia. El valor aspiracional se hace añicos en pos de una empática hiperrealidad.

El mundo del s. XXI. New domesticity: la artesanía supone una reivindicación de la paciencia y un método para alcanzar cierta ataraxia

Los hilos del mundo


La artesanía supone una reivindicación de la paciencia y un método para alcanzar cierta ataraxia


JOANA BONET | LA VANGUARDIA 31/03/2010


De pequeña, durante un par de veranos, fui a aprender a coser con la tía Josefina, la primera vegetariana que conocí, gran defensora del ayuno y la frugalidad que, según se rumoreaba en el pueblo, tenía además muy buena relación con los espíritus. Agosto dormitaba una larga siesta, mientras en un callejón empedrado una docena de niñas aburridas llenábamos con nuestros murmullos la tarde y sosteníamos entre las rodillas un telar, experimentando el sádico pero a la vez dulce placer de perforar con una aguja la tela tensada. Pinchábamos al derecho y al revés, a veces absortas en el agujero que al instante florecía con el hilo, como la rosa que intentábamos bordar. En mi caso, y dada mi torpeza, los pensamientos nunca pudieron vagar con libertad cuando cortaba el hilo con el molar derecho, como le habíamos visto hacer a Josefina. A día de hoy, apenas sé coser un dobladillo porque en aquel tiempo teníamos prisa por aprender otro tipo de cosas, las que creíamos necesarias para la vida y que pasaban por los hilos de la cultura en lugar de la costura. Las labores representaban parte de aquello que mi generación no quería ser. La abnegación y la renuncia. El transistor junto a la máquina de coser, mientras afuera el mundo construía rascacielos, embarcaba aviones y entregaba premios Nobel. A día de hoy, cuando las manualidades son asunto de algunos escolares y el macramé o el punto de arroz lo firman nuestros diseñadores predilectos, hay mujeres que retoman las agujas de punto, y no como única opción para entretenerse ni por su efecto lexatín. En Nueva York, se forman largas colas en las tiendas del Soho especializadas en materiales, instrumentos y accesorios para hacer punto, coser y acolchar guata, una afición que va ganando adeptos entre los jóvenes. En EE.UU. lo han bautizado como the new domesticity. Me lo cuenta la rectora de la Universitat Oberta de Catalunya, Imma Tubella, y asegura que es un movimiento exento de prejuicios de género que considera las arts & crafts como una metáfora de las redes sociales y el hogar como un concepto dinámico. Una comunidad alrededor de un patchwork o quilt imaginario que se construye con las aportaciones –retales– de cada individuo. También podría ser una metáfora de la universidad moderna tejida de ideas plurales más allá del claustro.


Existe pues una corriente que promueve la artesanía, justo cuando muchos oficios se extinguen y los bordadores y sombrereros han sido sustituidos por la perfección uniformizadora de la máquina. No obstante, son las pequeñas imperfecciones, las rugosidades o los relieves quienes convierten el objeto hecho a mano en una pieza única con identidad propia. El sociólogo Richard Sennett afirma que los artesanos representan la condición específicamente humana del compromiso: su trabajo no es meramente el medio para un fin que los trasciende. Es durante el proceso donde se saborea la recompensa emocional, como demuestran con su habilidad y dedicación los orfebres, luthiers, tejedoras, zapateros o cristaleros.


La artesanía lleva implícita su condición anecdótica en este mundo que sigue subiéndose y bajándose de los aviones, sigue construyendo rascacielos y entregando premios Nobel. También supone una reivindicación de la paciencia y un método para alcanzar cierta ataraxia, ese grado de ensimismamiento necesario para encontrar el todo y la nada cuando parece imposible ralentizar el tiempo. Esa aparente facilidad que contagia la destreza, igual que cae la fruta del árbol maduro, siempre tendrá un valor diferencial: el que transmite la satisfacción por el trabajo bien hecho.

Los censores de Franco / Oriol Pi de Cabanyes / la Vanguardia

7-4-2010

"En 1939 comenzó el proceso de destrucción del público lector en lengua catalana", sentenciaba en su insuperado estudio sobre la censura y la edición Maria-Josepa Gallofré. Que la censura supuso un freno para la consolidación de un público lector a la vez que "un factor constante y determinante en el desarrollo de la literatura catalana", como dijo en otra obra la doctora Van den Hout, lo vienen a corroborar ahora Jaume Clotet y Quim Torra en un libro que recoge más de 150 informes de censura y que han titulado con ironía Les millors obres de la literatura catalana (comentades pel censor)

¿Quiénes fueron los oscuros redactores de aquellos informes autorizadores o denegadores de tal o cual libro? Llegaron a ser algunas decenas, hasta 1975, pero las investigaciones seguidas en el archivo de Alcalá de Henares permiten identificar sóloa unos cuantos: el reusense Román Perpiñá, el poeta Sebastià Sánchez-Juan, el también versificador y crítico de arte Francisco Galí Duffour, Juan J. Permanyer, Pedro Rocamora, J. Úbeda, el padre Miguel Oromí, Félix Ros...

Entre ellos, apuntó maneras Carlos Ollero, futuro catedrático de Teoría del Estado y de Derecho Constitucional, nada más y nada menos que uno de los padres de la Constitución y presunto autor del informe dirigido al Rey con el diseño jurídico de la sustitución de Suárez que el general Armada entregó en verano de 1980 a Sabino Fernández Campo. De la lectura de todos estos documentos se deduce que una de las obsesiones de los inquisidores era la utilización de los términos nación o nacional referidos a Catalunya. En el informe sobre la biografía de Folch i Torres escrita por su hijo, el censor precisa que "se trata de las palabras patria y patriótico, nación, etcétera, que los catalanes usan siempre en el mismo lenguaje ordinario, sin que ello tenga remedio, cuando hablan de Cataluña". Y lo mismo objeta el censor Fernández Jardón en su informe de Caliu. Records de mestres i amics de Nicolau d´Olwer, que tacha hasta en veinte páginas porque "se emplean con demasiada frecuencia los vocablos de patria y nación aplicados a Cataluña". ¿Cómo hemos tardado tanto en saber algo de la verdad de aquella infamia fundamental? Denuncian documentalmente Clotet y Torra, en plan Hannah Arendt, que "la banalización de la dictadura es, tal vez, el más trágico triunfo del franquismo".

“¿Adiós a Pericles?”

Juan Tugores Ques

Las dificultades de Grecia están poniendo a severa prueba la solidez del proyecto económico y político de Europa y por ello merecen atención singular, además de su extrapolabilidad a otros países más cercanos. Pero los severos problemas en la ateniense cuna de la democracia llaman la atención acerca de un legado incluso más peligroso de la crisis.

 Los países occidentales casi nos hemos acostumbrado a considerar, a la vista de la historia de los últimos pocos siglos, que prosperidad económica, democracia política y compromisos sociales suelen evolucionar en paralelo, de modo que las economías más avanzadas económicamente asumen con más facilidad mecanismos políticos democráticos y de respeto a las libertades individuales, facilitando la adopción de políticas públicas que solemos denominar estado del bienestar. Por ello habíamos ido suponiendo que a medida que otros países “emergieran” económicamente seguirían la misma trayectoria hacia la democracia política y crecientes niveles de compromisos sociales.
 Pero ¿es esta realmente la regla o tal vez la historia nos dirá que fue la excepción? Los cambios de poder económico y político a favor de las economías emergentes y algunas de las principales acreedores en las finanzas globales, muchas de ellas autocracias de diverso tipo, ¿llevarán consigo un peso asimismo creciente de sus valores de organización política y social, tan alejados de lo que consideramos deseables en las economías occidentales? ¿Es impertinente recordar que la Atenas democrática vinculada a la figura de Pericles fue históricamente breve y que sucumbió ante sociedades más militarizadas y jerarquizadas como Esparta primero y luego Macedonia?

 Y hay síntomas preocupantes en muchos frentes. Desde cambios en la distribución de la renta que conducen a concentraciones en la riqueza y otras vertientes del poder, hasta las limitaciones que encuentran las políticas para impulsar con solidez la recuperación tras agotar -y en ocasiones malgastar- buena parte de sus potencialidades en actuaciones de desigual eficacia, pasando por el papel rápidamente recuperado de unos mercados financieros internacionales con creciente peso de los países con capacidad de generar superávits -de origen comercial o energético- a menudo menos democráticos que los occidentales en dificultades. Todo ello apunta a que el peor legado de la crisis puede ser una correlativa difuminación de las sociedades democráticas y sus valores, una regresión, esta sí, de alcance histórico.

 Y no sé si es peor que nuestras sociedades permitan el deterioro de las instituciones que deberían contrarrestar estas derivas autocráticas o la pasividad, incluso complacencia, ante ello de algunos influyentes sectores en esas mismas sociedades. La Atenas de Pericles sucumbió ante el empuje de sus rivales, pero también por las suicidas disputas internas.

 Juan Tugores Ques. Catedrático de Economía de la UB.

 Fuente: 6-2-2010 LA VANGUARDIA