dilluns, 30 de novembre de 2009

LA ILUSTRACIÓN (vídeo)














LA REVOLUCIÓN FRANCESA











Claude Rouget de lL'isle, autor de la Marsellesa ('Vidas contadas'), mp3

28 Abril 2009


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Claude Rouget, compuso 'El canto de guerra' para el ejercito del Rhin'. Esta marcha militar fue rebautizada como 'La Marsellesa'. La constitución francesa de 1958 la instituyó como himno nacional. (29/04/09)



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La vida del autor de La Marsellesa centra el programa de 'Vidas Contadas' (29/04/09).

Lawrence de Arabia (Vidas Contadas), mp3


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Entre los espejismos del desierto es recurrente el fantasma de un jinete de proporciones épicas vestido de beduino a lomos de un camello y con un ejército de guerreros tras de sí. Se trata de Sir Thomas Edwards Lawrence, Lawrence de Arabia. Su movilización de los árabes contra las poderosas fuerzas turcas lo convirtió en uno de los personajes más importantes de comienzos del siglo XX (18/08/08).

Henry Morton Stanley (Vidas Contadas)


Henry Morton Stanley (Vidas Contadas)

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Este microespacio de Radio 5 está dedicado a la figura del periodista y explorador británico Henry Morton Stanley, cuyos viajes por África han inscrito su nombre en la historia moderna del continente negro (01/06/08).

David Livingstone (Vidas Contadas)



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'Vidas Contadas' nos acerca a la fascinante biografía del británico David Livingstone, misionero, médico y explorador cuyo nombre está indisolublemente unido al de África (07/05/08).

Flora Tristán (Vidas Contadas)



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Acercamiento a la biografía de la escritora y activista socialista de origen peruano Flora Tristán, también conocida por ser la abuela del pintor Paul Gauguin (12/09/08).

Ibn Jaldun y su historia de los árabes (Vidas Contadas), mp3


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Repasamos la vida del famoso historiador y filósofo árabe Ibn Jaldun, considerado uno de los fundadores de la historiografía moderna y las ciencias sociales en general. Su obra más conocida es 'Muqaddima', una suerte de preámbulo a su vasta historia de los árabes (26/11/08).

Conde Fersen, el amante de María Antonieta(Vidas Contadas), mp3

13 Octubre 2009


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Fué el amante favorito de María Antonieta, y quien organizó el plan para sacar del París enfebrecido por el frenesí revolucionario a Luis XVI y a la Reina de Francia. Era soldado y diplomático. (13/10/09)

Chateaubriand (Vidas Contadas), mp3


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dilomático, político y escritor considerado el fundador del romanticismo en la literatura francesa. El amor fué pautando su vida, trenzada de otras muchas aventuras, ensayos y novelas, que primero le dieron éxito y, después, lo convirtierón en un clásico. (02/11/09)

Savonarola (Vidas Contadas), mp3



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El dominico Girolamo Savonarola ha pasado a la historia por el tamaño de su ira y el exceso de su fervor. Sus ataques contra el Papa Alejandro VI le valieron la excomunión. Fue condenado a muerte, ahorcado y su cuerpo quemado por fanático, obstinado y desobediente (03/11/09).

Conde Saint Germain (Vidas Contadas), mp3




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Enigmático personaje que ha sido descrito como cortesano, aventurero, inventor, alquimista y como figura recurrente en historias de temática ocultista. (04/11/09)

Colón y el Fuerte de La Navidad (En Días Como Hoy) mp3


Cuando Colón descubrió América regresó a España para dar cuenta a sus mecenas, los Reyes Católicos, dejando en el Nuevo Mundo a un destacamento de 39 hombres en el llamado Fuerte de La Navidad. Según nos recuerda Nieves Concostrina, no se portaron nada bien durante la ausencia del comandante (27/11/09).

Marco Aurelio

(Vidas Contadas)

Marco Aurelio fue un emperador romano de origen hispano. Si hablamos hoy de él es por su faceta filosófica y sus meditaciones estóicas. Un manual de instrucciones cívicas para tiempos ingobernables. (23/11/09)

El descubrimiento del tabaco

 (En Días Como Hoy)


Fue una de las aportaciones del Nuevo Mundo, como la patata y el tomate. Cristobal Colón descubrió el puro al mismo tiempo que América. Lo primero que vio al llegar a Cuba fue un grupo de indios que sostenía un pequeño tizón encendido. Nos lo cuenta Nieves Concostrina (06/11/09).

La tala masiva para dibujar las Líneas de Nazca cambió el clima y acabó con una civilización


  • Un estudio británico concluye que los símbolos de los nazca fueron su perdición
  • Esa árida región peruana era fértil gracias a la humedad que fijaban los árboles
  • El informe se presenta en Barcelona antes de la cumbre climática de Copenhague
Ampliar fotoLíneas de NazcaDibujo conocido como ’El viajero’ o ’El mexicano’, una de las más famosas Líneas de Nazca.Pilar Olivares / Reuters
Ampliar foto Hojas de huarangoLos huarangos retienen la humedad en el desierto gracias a sus profundas raíces.BBC
RTVE.es / Reuters 02.11.2009Los misteriosos indígenas que dibujaron las Líneas de Nazca en el desierto del Perú cavaron su propia tumba con esa deforestación hace 1.500 años, según un estudio divulgado este lunes.

Los nazca, famosos por sus gigantescos dibujos geométricos o de animales visibles desde el aire, fueron incapaces de cultivar suficientes alimentos en sus tierras porque la escasez de árboles convirtió al clima en demasiado seco, explica un equipo de la Universidad de Cambridge.

"Una antigua civilización suramericana que despareció hace unos 1.500 años contribuyó a su propio final al dañar el frágil ecosistema del lugar", concluyen los científicos ingleses en su informe que presentarán con motivo de la reunión en Barcelona durante esta semana de negociadores de 175 países de cara a la decisiva cumbre del clima de Copenhague.

En los valles de la región Ica donde vivían los nazca surgieron claros por la corta de árboles huarango, una especie que alcanza los 1.000 años de vida y que ayudan a regular la fertilidad y la humedad del suelo.
"Talaron tantos árboles que se llegó a un punto en el que el ecosistema árido resultó dañado de forma irreversible", dice el estudio publicado en el Latin American Antiquity.

Hasta ahora, la desaparición de esta cultura había sido atribuida por algunos arqueólogos al fenómeno climático del Niño, que causó grandes inundaciones en la zona.

"Eran unos bosques muy particulares", afirma David Beresford-Jones, investigador principal. "El huarango es un gran fijador de nitrógeno y era una importante fuente de comida, forraje, madera y combustible para la población".

Sus raíces muy profundas ayudaron a crear un microclima húmedo. Los bosque de huarangos que quedan en la región del sur del Perú están siendo destruidos por el aprovechamiento clandestino del carbón vegetal.

La Revolución Mejicana, mp3

 (Documentos RNE)


31-10-2009'Documentos RNE' bucea en el archivo sonoro de RTVE para ofrecernos el documental 'México: a la democracia por la Revolución', un programa que analiza el movimiento que arrancó el 20 de noviembre de 1910, como oposición a la dictadura de Porfirio Díaz, y que acabó institucionalizándose a lo largo del siglo XX. En el programa se detalla el papel que tuvieron los campesinos -cuyas expectativas, finalmente, no se cumplieron- y los principales líderes revolucionarios, entre ellos Pancho Villa y Emiliano Zapata (02/05/09).

Unamuno con Millán Astray, mp3

La agarrada de Unamuno con Millán Astray (En Días Como Hoy)

30-10-2009Esas 5.000 pesetas con las que Miguel de Unamuno apoyó en 1936 la causa golpista le costaron algo más que su cargo como rector de la Universidad de Salamanca. Nieves Concostrina nos lo recuerda (30/10/09).

La Inquisició de Aragón y los cátaros

La Inquisición en Aragón (El Buscadorde R5)

19-10-2009En la Corona de Aragón existía un tribunal de la Inquisición Pontificia para combatir la herejía albigense. Raimundo de Peñafort tuvo un papel muy destacado en tiempos de Jaime I el Conquistador. (18/10/09)

Éxodo rural en la España de los 40 y los 50

La vida en una maleta

Más de dos millones de hombres, mujeres y niños buscaron en la ciudad una salida a la miseria de la España de postguerra. En los años 40 y 50 la emigración interior transformó el paisaje de las ciudades con poblados de barracas y chabolas, único refugio de los recién llegados. 17/10/09.

Localizan un nuevo Stonehenge cerca del original

Ampliar fotoVista de Stonehenge durante la puesta de sol. Miles de personas peregrinan al monumento prehistórico para ver el atardecer durante el solsticio de verano.Vista de Stonehenge durante la puesta de sol. Miles de personas peregrinan al monumento prehistórico para ver el atardecer durante el solsticio de verano.REUTERS/Stephen Hird
  • El círculo de piedras está a poco más de un kilómetro del famoso monumento
  • Tiene unos 10 metros de diámetro y estaba formado por piedras azules ya desaparecidas
  • Ha sido bautizado como Bluenge y se piensa que podría formar parte de una ruta procesional
RTVE.es  07.10.2009Arqueólogos de la Universidad de Sheffield han descubierto lo que podría ser un segundo Stonhenge a poco más de un kilómetro de distancia del famoso monumento prehistórico localizado al sureste de Londres, según informa el diario The Guardian.

El nuevo círculo de piedras ha sido bautizado como Bluenge, por el color azul de las 27 piedras galesas que ocuparon ese lugar  hace unos 5.000 años. Aunque ya no se mantienen, como los menhires de Stonhenge, han dejado una marca circular de su ubicación original.

Las excavaciones indican que el círculo de piedras medía unos 10 metros de diámetro y estaba rodeado por una zanja. Las piedras, que no estan en su lugar desde hace años, fueron traidas de las montañas galesas situadas a 150 kilómetros de distancia.

La construcción podría ser parte de una ruta procesional construida a finales de la Edad de Piedra. Según el investigador Mike Parker Pearson, de la Universidad de Sheffield, los dos sitios estarían vinculados con rituales de la vida y la muerte.

Pearsons ha declarado en el diario The Guardian que la "gran pregunta es cuándo estas piedras fueron eregidas y cuándo retiradas" para saber con certeza cuál sería la unión entre los dos monumentos prehistóricos.

El investigador añade que en el pasado "se especuló con que debía existir algo al final de la avenida junto al río, pero no estabamos preparados para descubrir otro círculo de piedras completo".

Pearsons afirma que creen "haber encontrado pruebas irrefutables de que el río era muy importante para la gente que iba a Stonenhenge, un conducto entre los vivos y los muertos".

Son muchas las teorías que han rodeado al santurario de piedra prehistórico, incluyendo las que señalan que tenía propiedades curativas o que era un observatorio astronómico gigante.

La rivalidad entre María Estuardo e Isabel I (En Días Como Hoy), mp3

ENLACE: http://www.rtve.es/mediateca/audios/20091015/rivalidad-entre-maria-estuardo-isabel-dias-como-hoy/605361.shtml

El 15 de octubre de 1586, María Estuardo conoció su sentencia de muerte por conspirar contra su prima, Isabel I de Inglaterra. Nieves Concostrina nos explica la rivalidad que dominó la relación de ambos personajes históricos (15/10/09).

La ciencia del s. XVIII: la Sociedad Lunar de Birmingham

FUENTE: http://www.rtve.es/tve/b/redes2007/semanal/pr332/frcontenido.htm

Entrevista con Jenny Uglow

La escritora Jenny Uglow es miembro de la Royal Society de Literatura de Londres. En su libro "The Lunar Men: The friends who made the future" (2002), Uglow traza la historia de la sociedad lunar de Birmingham, un ejemplo de interdisciplinaridad en los albores de la revolución industrial.


PRIMER BLOQUE
Punset:
Era en un lugar como este, en una taberna como esta pero no aquí en Londres sino Birmingham – la cuna de la revolución industrial – y en una taberna como esta se tramó literalmente el mundo moderno. Lo vamos a ver con Jenny Uglow. Jenny es maravilloso tenerte aquí.
Jenny:
Es un placer estar aquí.
Punset:
Ese grupo de personas fue fantástico. Se reunían las noches de luna llena porque así podían ver por dónde pisar. Eran maravillosos porque en realidad fueron los pioneros no sólo del mundo moderno sino también del método científico, y la revolución científica. Constantemente hacían preguntas a la naturaleza, no como nosotros que hacemos preguntas a las personas ¿cómo los describirías? Ya que has pasado años estudiándolos.
Jenny:
Lo más importante es que la Sociedad Lunar de Birmingham era un grupo de amigos que se formó poco a poco, y que trabajaron juntos durante unos 35 años, hasta que se hicieron mayores y se murieron. Cada uno tenía un interés en particular en química, astronomía, en medicina, en gases...
Punset:
En materiales...
Jenny:
Sí en materiales, y en el vapor y en la energía, y lo que es muy importante es que tenían diferentes personalidades y venían de campos diferentes. Unos eran académicos, otros eran teóricos, otros eran hombres muy prácticos sin formación universitaria, y justo por eso había un verdadero intercambio de conocimientos entre ellos y esto era muy interesante.
Punset:
Y todos estaban convencidos – es extraño ¿no? - de que la gente debería saber lo que estaba sucediendo. Tú me has contado lo que sucedió cuando apareció la electricidad, la gente se electrocutaba entre ellos, ya que jugaban, y los conservadores,... era gente que decía que finalmente habíamos descubierto el espíritu, el alma, de la energía de la tierra, así es como se les aparecía la electricidad, y los conservadores, el establishment decía no reveléis los secretos de Dios.
Jenny:
Sí, siempre tuvieron que luchar contra esto: contra esa idea de que se estaban enfrentando a la naturaleza, que no se debería interrogar sus secretos; pero ellos realmente querían hacerlo. Pero respecto a la electricidad, a menudo pienso lo impresionante que debía ser ver ciertas cosas por primera vez. Cuando tuvieron grandes maquinas eléctricas que emitían chispas, que entonces se llamaba electricidad estática, uno se da cuenta de que para ellos la energía se convertía en algo que sin duda se podía tocar, en realidad se podía ver y oír físicamente.
Punset:
Por primera vez...
Jenny:
Por primera vez, y sabían pues que estaban al borde de un gran descubrimiento.
Punset:
Y quién era tu preferido de esas fantásticas personalidades. Hay uno por el que sientes especial simpatía ¿Erasmus Darwin o Pristley o Watt?
Jenny:
Bueno, todas las historias se entremezclan, y uno se concentra en logros particulares, como por ejemplo Watt y la máquina de vapor. Y creo que para cualquiera que escriba, cuando te concentras en alguien esa es la persona que más te interesa en ese momento. Pero si me distancio, la personalidad más impresionante es Erasmus Darwin.
Punset:
Increíble: qué afortunado fue Darwin de tener un abuelo como él. Pero era un médico, un médico ambulante, por lo visto, o no tenía una dirección fija.
Jenny:
Sí, tenía una en Lichfield, que es una pequeña ciudad con catedral en el centro de Inglaterra, y tenía un dispensario para los pobres en la casa de al lado; pero para poder financiarla visitaba a sus pacientes ricos por todo el condado: él estimaba que viajaba unos 16.000 Km. al año. Y hay un hecho que refleja su forma típica de pensar: estaba viajando en su propio caballo y pensó ¿por qué no podemos utilizar la energía del vapor que se acaba de descubrir para hacer un coche de vapor? Y en lugar de pensar que sólo era a una fantasía, dejarlo como una idea, se pudo a diseñarlo y lo dibujó sobre el papel y después lo envió a Matthew Bolton quien tenía una fábrica en Birmingham y le pidió: Matthew ¿puedes construirme esto?
Punset:
¿Puedes construirme una máquina de vapor que mueva carruajes de ruedas?
Jenny:
Exacto. Y el sistema cambios de marchas que inventó Darwin ya se utilizó, creo, en los primeros coches.
SEGUNDO BLOQUE
Punset:
Y lo que es maravilloso... realmente fueron precursores de lo que a veces pensamos que será el siglo XXII. Estaban obsesionados con la tecnología, o la ciencia, pero esto no les impedía pensar en las emociones o en la poesía, o la vida. Y creo que fue Darwin quien conoció a Rousseau, el filósofo francés, y de ese encuentro surgió algo.
Jenny:
Sí, Rousseau vino a Inglaterra en 1760 pasó 2 años aquí, de él se ocupó David Hume –el filósofo; pero en algún momento residió en Dugdale, en el condado de Derby, muy cerca de donde vivía Erasmus Darwin. Allí se conocieron y lo que tenían en común era el interés por la botánica, en las plantas. Parece ser que Rousseau, en aquel momento, buscaba consuelo, por así decir, en la investigación sobre la naturaleza. Y por eso después mantuvieron mucha correspondencia. Pero por otra parte también él afecto a Darwin y particularmente a los más jóvenes de este grupo, Richard Lowell Edgeworth y Thomas Day y se convirtieron en seguidores convencidos de Rousseau; adoptaron sus ideas políticas acerca de la libertad y de la educación de los niños, viendo que esto también podía ser considerado ciencia.
Punset:
No recuerdo cuál de ellos dijo algo que hoy día parece muy nuevo para algunos “la mente no es nada y proviene del cerebro y cuando el cerebro se muere es nuestro final”.
Jenny:
De hecho era Joseph Priestley y es algo extraordinario ya que de todos ellos era el único predicador, un pastor no conformista de Birmingham. Pero así es cómo él veía nuestra existencia terrenal: que al final se acababa. De todos ellos es del que menos se espera que fuera tan materialista, ya que era un sacerdote; y tuvo que conciliar su religión con sus hallazgos científicos. Él sin embargo creía en la resurrección, en un segundo advenimiento y en el día de juicio final, y creo que debió ser muy duro conciliar todo esto.
Punset:
Otra de las cosas que es fantástica de esta gente, es que aplicaban la química de los gases a los problemas de salud. Y no se lo creerán pero inventó la soda: el agua tónica a mediados del siglo XVIII. Y probablemente de alguna forma contribuyó mucho al descenso del índice de mortandad.
Jenny:
Esto es muy interesante porque otro del grupo James Keir, que era químico, al final de su vida montó una fábrica de jabón y nuevos métodos de cristalización y en realidad se decía que el jabón Keir había hecho más por disminuir la tasa de mortalidad que ningún otro adelanto de la ciencia médica. Pero volvamos a Priestley: Lo del agua de soda vino porque él vivía al lado de una fábrica de cerveza y él experimentó haciendo fuego con maderas y analizando los vapores que se acumulaban en la parte superior de las barricas de cerveza, y se dio cuenta que si se ponía un cuenco con agua en estos vapores se volvía gaseosa, con gas, porque el gas carbónico iba a parar al agua y esto era su agua de soda.
Punset:
Y esto fue algo privado, no fue subvencionado, sin ningún instituto nacional de investigaciones ni nada...
Jenny:
No, pero más tarde, cuando el Capitán Cook estaba haciendo la vuelta al mundo en barco y necesitaban llevar agua, creyeron que la fermentación podía ayudar a prevenir el escorbuto, y Priestely dijo “llevaros mi agua de soda” y así es como se hizo en algo nacional.
Punset:
Antes has mencionado esto del jabón y en tu libro hay una anécdota que dice que Darwin compró 400 jabones diferentes. ¿Para qué quería tantos?
Jenny:
Creo que él se dio cuenta que además de darles a sus pacientes medicinas, si les añadía el jabón, o se utilizaba en los hospitales, realmente contribuiría a mejorar el nivel de salud, o a reducir el nivel de infección. Pero también podía ser que, como siempre estaban ayudándose entre ellos de modo, quizás compró tantos sólo para ayudar al negocio de Keir en aquel momento.
TERCER BLOQUE
Punset:
No deberíamos olvidarnos de Joseph Black, él fue entre ellos el teórico de la química. Es curioso que también lo fueron a buscar los destiladores de whiski verdad? Para que les ayudara a reducir los costes. Y lo consiguió en cierto modo ¿no?
Jenny:
Creo que sí. Y así es como se hacían las cosas en aquel tiempo. En las ciencias experimentales, ya sea la química de Joseph Black o el interés de Darwin por la geología, no es algo que se produzca en un mundo académico y se quede allí encerrado en el vacío. Sino que está relacionado con todo lo que sucede, con los negocios y la agricultura. Los granjeros, o los destiladores de whiski o los fabricantes también experimentan ellos mismos para mejorar, y si se enteran de que alguien ha tenido una buena idea les ofrecen trabajo para que les ayuden, un poco como si fueran consultores. Escocia estaba muy desarrollada en este aspecto y estaba al corriente de las ideas de estos científicos.
Punset:
Y todavía hay otra personalidad fascinante. Quién no ha oído hablar de las porcelanas de Wedgwood. Una fábrica de cerámica siempre ha sido una combinación de ciencia y arte ¿verdad? y en la base de la cerámica está también la química y la experimentación.
Jenny:
Sí, realmente en cada periodo para hacer avanzar la cerámica hay que ser un buen químico, en el sentido que hay que conocer muy bien los compuestos, hay que ser un geólogo y conocer los ingredientes, pero también hay que saber calcular el calor. Y esto es algo que les interesaba a todos: estaban muy interesados en el calor y la energía: a Wedgwood para sus hornos, Bolton y Watt para la máquina de vapor, y tenían un interés paralelo.
Punset:
¿Puede repetirse una cosa así? ¿De dónde proviene el progreso en la actualidad? ¿Hay alguna analogía en la actualidad: algún grupo de amigos que se reúnan en una taberna y creen el mundo moderno?
Jenny:
En término de trabajo colectivo era diferente ya que desde este momento y hasta a principio del siglo XIX, las especialidades científicas todavía no se habían desarrollado. Los químicos podían hablar con los físicos, y con los médicos, o los geólogos con los historiadores de arte – porque compartían un mismo lenguaje, y también de alguna manera lo inventaban. Este lenguaje común desapareció necesariamente con las especialidades académicas y técnicas, desapareció con el desarrollo de las especialidades. Cuando comenzó Internet y la WWW estábamos encantados con su potencial ya que nada similar había existido desde la Sociedad Lunar. Esta idea de la globalidad, de hacer el mundo más pequeño, de la misma manera que este grupo Lunar hizo del mundo algo más pequeño. Yo creo que también tiene que ver con que los diferentes especialistas – de diferentes campos – están empezando a trabajar juntos y a hablar, y la neurociencia es un buen ejemplo de esto.
Punset:
Es cierto, y también la secuenciación del genoma, por ejemplo. Donde hay informáticos, físicos, biólogos moleculares ... volvemos a los hombres Lunares. Hacia el final del libro dices – si recuerdo bien – que les interesaba lo más pequeño, lo infinitésimo y también las grandes fuerzas de energía porque sabían que la energía genera energía – de alguna manera - y que esta energía se debe compartir por todos. Así es como ves a esta gente.
Jenny:
Sí, realmente creían que si se compartía el conocimiento, y que si la gente podía comprender y entender el mundo en el que vivían, éste podría mejorar. Que el conocimiento no se debía mantener aislado y guardado en secreto para obtener un beneficio. Creían también que todo el conocimiento que poseían y habían adquirido sólo era el principio, de manera que en este aspecto también son pioneros ya que incluso cuando se hicieron mayores seguían creyendo que siempre estaban en el umbral de algún descubrimiento.
Punset:
Eran conscientes de que el conocimiento era, de alguna manera, algo muy transitorio pero una fuente de poder.

SIMÓN BOLIVAR Y JOSÉ DE SAN MARTÍN

ESPECIAL BICENTENARIO
El legado de la libertad

John Lynch, biógrafo de Simón Bolívar y de José de San Martín, reivindica la figura de los dos grandes héroes de la independencia. "Ejercieron un liderazgo desinteresado, sin esperanzas de obtener privilegios, ambos fueron modélicos"

FERNANDO GUALDONI
BABELIA - 28-11-2009

Una legión de ordenanzas, desde la ciudad de Panamá hasta Tierra del Fuego, se afana en sacarle brillo a los miles de retratos de Simón Bolívar y José Francisco de San Martín que presiden las aulas, cuarteles y ministerios desde hace casi dos siglos. Son los rostros mitificados de los dos máximos libertadores de América del Sur que suelen compartir pared con Jesucristo crucificado. Son los héroes intocables. Aunque el legado de ambos se ha utilizado como al gobernante de turno le viniera mejor, sus vidas han estado por encima de todo, como si hubiesen sido sobrehumanos.

Ningún latinoamericano gusta de asumir que ambos libertadores acabaron su obra apesadumbrados. Los dos empezaron su lucha como auténticos republicanos y la terminaron coqueteando con la monarquía. Bolívar llegó incluso a redactar una Constitución vitalicia y con derecho a elegir sucesor. San Martín abandonó su Argentina natal y murió en el exilio en Francia, mientras que su par venezolano falleció enfermo en Colombia, poco después de que su sueño de una América unida se hubiera roto para siempre.

"San Martín y Bolívar pueden describirse como herederos del absolutismo ilustrado, ambos creían que la mejor forma de servir a la independencia era a través de gobiernos fuertes que impusieran el cambio social contra los intereses de los terratenientes", explica el prestigioso hispanoamericanista John Lynch. Para este profesor, "criticar a ambos por haber acabado sus vidas siendo absolutistas conservadores en vez de demócratas liberales es sacar las cosas de quicio. Ninguno de los dos podía satisfacer todos los intereses y no eran tan idealistas como para llevar a sus países hacia la destrucción en una vaga búsqueda de la igualdad. Tuvieron dudas legítimas sobre cuál era el nivel de libertad apropiado y hasta dónde los diferentes grupos opuestos podían actuar sin poner en peligro la propia existencia de los nuevos Estados. Respecto al ejercicio de un liderazgo desinteresado, sin esperanzas de obtener privilegios, ambos libertadores fueron modélicos".

El profesor Lynch, de 82 años, declinó la oferta de hacer una entrevista en Londres por problemas de salud y prefirió hablar sobre las independencias hispanoamericanas desde su ordenador. A través del ciberespacio, el director del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres -hoy Instituto de las Américas- desde 1974 a 1987 reflexiona sobre los acontecimientos de hace 200 años y cómo éstos aún marcan la vida de los hispanoamericanos. Es un ir y venir de preguntas que podría prolongarse infinitamente.

Lynch conoce la vida de los libertadores como pocos. En 2006 publicó la biografía de Bolívar y hace sólo unos meses la de San Martín (Yapeyú, 1778-Francia, 1850), las dos en la editorial Crítica. No sólo relata sus vidas, sino que contextualiza minuciosamente sus decisiones. Desde la grandeza hasta las intrigas y la rivalidad que pudo haber entre los dos... Todo está en esos textos. En las biografías aprovecha para poner en primer plano y con lujo de detalles la sociedad hispanoamericana de la primera mitad del siglo XIX. Son el complemento de otros dos textos clave de Lynch para entender la construcción de los nuevos Estados: Las revoluciones hispanoamericanas, 1808- 1826 (Ariel, 1989) y Caudillos en Hispanoamérica, 1800-1850 (Mapfre, 1993).

Bolívar, nacido en Caracas el 24 de julio de 1783, era hijo de un terrateniente y comerciante criollo de buena posición. La familia llegó a solicitar un título nobiliario cuya tramitación nunca se concretó. El joven Simón se educó en su tierra natal, pero su fortuna le permitió, siendo aún adolescente, viajar a Europa. Contrajo matrimonio a los 19 años con María Teresa Rodríguez del Toro en Madrid. Ella murió menos de dos años después de fiebre amarilla y él nunca volvió a casarse. Dedicó su vida a conjugar la política, la diplomacia y la guerra.

El 25 de febrero de 1778 nació San Martín en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, Argentina. Allí estaba destinado su padre, un militar palentino, para administrar los bienes que habían dejado los jesuitas tras su expulsión. A los siete años regresó a España y con apenas 11 se enroló en el Regimiento de Murcia. Combatió en Melilla y Orán y contra los franceses en Bailén. Renunció al Ejército español en 1811.

Por entonces, tanto Bolívar como San Martín supieron advertir la debilidad de España como potencia imperial y la importancia de Gran Bretaña como aliado. Bolívar, asegura, Lynch, valoró que Londres "proporcionaba a Hispanoamérica la protección que ésta necesitaba: la Marina británica, en pos de los intereses británicos [sobre todo comerciales], impediría cualquier agresión europea en las Américas".

"Las crecientes demandas económicas de las colonias españolas son un aspecto importante de la independencia y San Martín y Bolívar fueron conscientes de ello. Sin embargo, ésta no es la explicación fundamental de la crisis. El Gobierno de los Borbones cambió el carácter del Estado colonial y el ejercicio del poder en América. Carlos III y sus ministros sabían menos de la América española que los historiadores modernos. Los datos los tenían. Los informes de las capitales virreinales ya habían empezado a registrarse en el Archivo de Indias. Pero nadie los leía o, si lo hacían, no los entendían. El pasado fue ignorado, hasta repudiado. El reinado de los Habsburgo se había relacionado con sus colonias a través del consenso y, desde 1650 hasta 1750, había permitido a los criollos tener acceso a la burocracia y los negocios. Los americanos desarrollaron un mercado interior pujante", explica el historiador.

"Pero, a partir de 1750, los Borbones decidieron poner fin a esta anomalía y volver a los tiempos en que se degradaba a los criollos. El objetivo era restaurar la grandeza imperial de España, y al hacerlo, alienar a la élite criolla que vio cómo el Gobierno y la economía de América pasaba a manos exclusivas de los españoles peninsulares", recuerda el hispanoamericanista. "Esta deconstrucción del Estado criollo, este proceso de desamericanización de América, fue el disparador de las revoluciones por la independencia. Fue este absolutismo colonial el que generó los movimientos de resistencia que acabaron dirigiendo San Martín y Bolívar".

Los libertadores estuvieron a punto de encontrarse a finales de 1811 en Londres, pero San Martín llegó poco después de que Bolívar y otro venezolano, Francisco de Miranda, marcharan a América a impulsar el movimiento independentista. Miranda, considerado por muchos historiadores el padre de la emancipación americana, fue más tarde acusado por Bolívar de traidor a la causa y entregado por éste al Ejército español. El militar, que había luchado en la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos, murió enfermo en una prisión de Cádiz en 1816. Más de un estudioso ha interpretado que Bolívar traicionó a Miranda para ser la única cabeza del movimiento revolucionario.

En 1822 en Guayaquil, tras el único encuentro que mantuvieron los dos libertadores, San Martín también se marchó con la sospecha de que Bolívar le había negado el apoyo militar necesario para acabar en Perú la guerra contra España con el fin de convertirse en el único héroe de la gesta. "San Martín nunca pudo explicarse a sí mismo o a otros las razones de la negativa. Es plausible creer que Bolívar quiso quedarse con toda la gloria", reconoce Lynch. Dos años más tarde, el mariscal Antonio José de Sucre, el oficial favorito de Bolívar, libró en Ayacucho la última batalla por la independencia.

Mucho antes de la victoria final sobre el Ejército español, San Martín y Bolívar se habían dado cuenta de que las luchas intestinas por el poder en América del Sur iban a ser un peligro mucho mayor que la Corona. El general argentino armó el Ejército de los Andes, cruzó la cordillera para emancipar Chile con escasa ayuda de Buenos Aires y se embarcó para liberar Perú desobedeciendo órdenes del Gobierno porteño, mientras que el venezolano vio cuestionada su autoridad por los dirigentes locales en varias ocasiones. Llegó a sofocar sin piedad una revuelta de los mestizos encabezada por Manuel Piar, un general muy cercano al libertador.

"El caudillismo es la forma primitiva de la dictadura moderna y no deriva del colonialismo español. España gobernaba América Latina a través de las instituciones tradicionales de la propia monarquía -virreyes, gobernadores, audiencias-, no a través de los caudillos. Pero el derrumbe de los Borbones en 1808 dejó un vacío de poder en América que los líderes locales se apresuraron a llenar", reflexiona Lynch. "El caudillismo es, pues, un producto de las guerras de independencia, cuando los líderes regionales pudieron reunir los hombres y los recursos y, a través de ellos, ejercer el poder y el clientelismo político. Tras la independencia el caudillismo continuó desarrollándose, aunque no de forma ininterrumpida. La dictadura de Rosas en Argentina y más tarde el Gobierno de Perón tenían sus señas: absolutismo, exclusivismo y abuso del patronazgo. Estadistas como San Martín y Bolívar no fueron caudillos. Ellos no tuvieron una base económica personal o de fortaleza social para alzarse como tales".

A menudo, cuenta el profesor, se le pregunta si Hugo Chávez, que ha cambiado el nombre de su país por el de República Bolivariana de Venezuela, puede invocar a Bolívar como modelo. "Para responder menciono tres cuestiones: en primer lugar, se llama a sí mismo un "revolucionario bolivariano" y habla de establecer un Estado socialista. Bolívar nunca promovió una revolución social ni pretendió hacerlo. La redistribución de la tierra, la igualdad racial, la abolición de la esclavitud, los decretos a favor de los indios eran las políticas de un reformista, no de un revolucionario. Bolívar era demasiado realista para creer que podía cambiar la estructura de la sociedad de América del Sur por la imposición de leyes o políticas inaceptables para los principales grupos de interés. La segunda cuestión se refiere a las relaciones internacionales. Bolívar cultivó el apoyo de las grandes potencias, no de los países marginales. Mantuvo cierto recelo hacia Estados Unidos pero admiraba cómo este país había encarnado los ideales de igualdad y libertad. Fue deferente hacia el poder imperial de Gran Bretaña. El comercio y las inversiones británicas los vio como un beneficio, no como una amenaza. La tercera cuestión es tal vez la única que le da la razón a Chávez. Una de las ideas más controvertidas de Bolívar era que los presidentes debían servir de por vida y tener el poder de nombrar a su sucesor. Y el historial de Chávez muestra que él siempre está hambriento de poder".

El argentino Juan Manuel de Rosas, el venezolano José Antonio Páez, el mexicano Antonio López de Santa Anna o el guatemalteco Rafael Carrera, entre otros, fueron los precursores de un modelo de gobierno que ha perdurado en América Latina, un sistema personalista sustentado en la relación patrón-cliente. "La figura del caudillo, que normalmente procedía de una base de poder regional, supuso uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de las naciones. La soberanía personal destruía las constituciones. El caudillo se convirtió en el Estado y el Estado en propiedad del caudillo. Paradójicamente, los caudillos también pudieron actuar como defensores de los intereses nacionales contra las incursiones territoriales, las presiones económicas y otras amenazas externas, fomentando, asimismo, la unidad de sus pueblos y elevando el grado de conciencia nacional. Los caudillos eran representantes y a la vez enemigos del Estado-nación", aclara Lynch. "La historia de las dictaduras no constituye toda la historia de Latinoamérica. Pero aun en los regímenes constitucionales quedaron rastros del pasado. Desde el caudillismo primitivo, pasando por la dictadura oligárquica, hasta los líderes populistas, la tradición del caudillo fue dejando huella en el proceso político. Quizás la cualidad más importante de los caudillos, que les sirvió para sobrevivir a los avatares de la historia, haya sido el personalismo, descrito por un historiador como la sustitución de las ideologías por el prestigio personal del jefe".

Los libertadores fueron capaces de advertir muchos de los males que azotarían a la región en los años venideros. En su carta de despedida del pueblo peruano, San Martín alertó sobre el peligro de los golpes de Estado: "Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos. La presencia de un militar afortunado por más desprendimiento que tenga es temible a los Estados que de nuevo se constituyen...", escribió el 30 de septiembre de 1822. Esa misma noche se embarcó rumbo al exilio.

Simón Bolívar plasmó su decepción en noviembre de 1830 en una carta al general Flores, el primer presidente del flamante Ecuador: "Usted sabe que he mandado 20 años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1. La América es ingobernable para nosotros. 2. El que sirve a una revolución ara en el mar. 3. La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. 4. Este país caerá infaliblemente en manos de una multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas...".

A pesar del desencanto, John Lynch acaba las dos biografías convencido de que ambos libertadores fueron hombres tenaces que llevaron sus ideales hasta las últimas consecuencias. Tal vez acabaron sus vidas con cierto sabor amargo, pero convencidos de su obra. Ambos primaron los intereses americanos frente a los de sus países y los suyos propios. San Martín nunca pretendió una unión regional. No ignoró las diferencias entre Argentina, Chile y Perú; y las asumió con el mayor pragmatismo. Bolívar sí mantuvo durante 12 años su sueño de la Gran Colombia (Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador juntos). Y aun quebrado su proyecto, preservó la ilusión de una América libre e igualitaria hasta el último aliento.

"En la víspera de los bicentenarios de las independencias", reflexiona Lynch, "España puede argumentar que su imperio en América no fue malvado. Hay muchas cosas de las cuales puede enorgullecerse: la organización de las instituciones, el desarrollo económico y la educación de los pueblos, entre otras cosas. El descontento de los criollos que generó el movimiento independentista no fue el resultado de tres siglos de opresión despiadada, sino una reacción a la política de los Borbones hacia la región y a los acontecimientos de 1808".





Gritos de independencia


El primer levantamiento independentista se produce en Charcas, hoy Sucre, en Bolivia el 25 de mayo de 1809.

A su vez en todo el continente, para evitar una confrontación militar, los patriotas hispanoamericanos propusieron una fórmula de transición basada en traspasar la autoridad política a los cabildos capitalinos transformados en Cabildos Abiertos, y éstos en Juntas de Gobierno regionales, elegidas por el pueblo, y consideradas como la máxima autoridad.

Uno de los primeros en poner en marcha estos cabildos autogestionados fue México (que proclamó la independencia en 1813).

La instauración de estos Cabildos, primer paso para la independencia, fue la siguiente:  

  • Caracas el 18 de abril de 1810 (con la independencia sellada tras una batalla el 24 de mayo de 1821), 
  • virreinato de Río de la Plata con el cabildo de Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 (independencia definitiva en 1816), 
  • virreinato de la Nueva Granada con el cabildo de Santafé de Bogotá el 20 de julio de 1810 (independencia definitiva de Colombia en 1819), 
  • Capitanía General de Chile con el cabildo de Santiago de Chile el 18 de septiembre de 1810 (independencia definitiva 1818) y 
  • Quito el 19 de septiembre de 1810 (Guayaquil proclama la independencia en 1820 y Quito en 1822).

Al Capone y los gánsteres, figuras míticas del s. XX

La balada de Al Capone
Por Hans Magnus Enzensberger.


FUENTE: ABCD, 28 DE NOVIEMBRE DE 2009 - NÚMERO: 926

http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=12913&num=926&sec=31






La caja del violoncelo se abre de golpe: y del forro de terciopelo rojizo surge una flamante ametralladora. Al despuntar el día se descubren los cadáveres. El lechero los encuentra, en el curso de su ronda, junto a la boca de riego, el chico del ascensor en el vestíbulo del hotel, el encargado del almacén en el cobertizo entre las barricas de aceite. La más importante tienda de géneros de punto del lugar ha puesto en el escaparate un letrero, en el que se lee: «Zurcidos invisibles y a precio módico para los agujeros de balas de su traje». Hacia mediodía se dejan ver las flappers: son muchachas rubio-oxigenadas con faldas increíblemente cortas, sombreritos hongo y peinadas a la garçonne. Negros Cadillacs, fuertemente blindados, se detienen ante el restaurante de lujo, casi enfrente del Ayuntamiento, donde los asesinos dan un banquete en honor de la corporación municipal. Al tercer brindis, el fiscal recibe, de manos de un individuo sin afeitar, un reloj de bolsillo de oro. Está envuelto en un cheque. Luego todo el grupo parte para las carreras de caballos. En las tabernas de los sótanos comienzan a vibrar los pianos eléctricos. En los cuartos de baño de los inmuebles de apartamentos mana el aguardiente procedente de la caldera de destilación. [...] Mientras, los camiones de los contrabandistas de alcohol, escoltados por níveos policías motorizados, hacen retemblar las calles adyacentes. Y los verdaderos amos de la ciudad se encuentran en el boxeo. Llevan sombreros de paja y blancos borceguíes. Sus cinturones están guarnecidos de diamantes, y el pañuelito que asoma en la chaqueta, encima de la pistolera, es de una blancura deslumbrante. Casi sería una ofensa presentarles; se trata de celebridades que todo el mundo conoce: Jimmy Diamantes, Dan el Dandy, Vincent el Intrigante, Louis-dos-cañones, Jacob Dedos Grasientos, Hymie el Polaco, Quinta la Rana Saltarina y, en el centro, escoltado por doce guardaespaldas, el incomparable Al Capone, llamado Cara Cortada.


«Soy un fantasma forjado por millones de mentes», dijo este individuo al final de su carrera. La frase revela una inteligencia fuera de lo común. No puede decirse de modo más breve y conciso lo que caracteriza a este ser. Capone es una figura perteneciente a la Historia, pero también a la imaginación. Es un engendro de la fantasía colectiva, y en este sentido un fantasma: pero este fantasma es de una realidad más poderosa que cualquier hecho escueto. Historiadores, sociólogos, abogados y psicólogos estudiaron el fenómeno con todo detalle e intentaron explicarlo. Pero sus métodos no llegan al fondo de la cuestión. Esta cuestión se llama: mitología.


El siglo XIX, en sus postrimerías, acuñó aún una colección de notables figuras mitológicas: el explorador (representado por Livingstone y Nansen), el dandy (Oscar Wilde), el inventor (Edison), el artista como mago (Richard Wagner). En cambio, El mito del siglo XX se asemeja al libro que lleva este título: consiste, por regla general, en patrañas. [...] Entre los políticos del siglo, quizás con la excepción del revolucionario de profesión (personificado por Lenin), ni uno solo alcanzó talla mitológica. Los retratos de los pioneros de la técnica, de Lindbergh a Gagarin, amarillean con los reportajes que sobre ellos se escriben. El mundo industrial del supercapitalismo sobrevive en la fantasía colectiva sin un solo héroe. Incluso se ha secado la más antigua fuente de mitos: de ambas guerras mundiales no ha salido una sola revelación que se concretase en figura mitológica. [...]


Entre las figuras mitológicas extremadamente escasas del siglo XX el gánster ocupa un lugar descollante. [...] Pero un único nombre personifica el prototipo del gánster: el nombre de Al Capone. Tantos años después de sus «buenos tiempos» su aureola no se ha desvanecido. El fantasma del gánster continúa todavía reinando en los sueños del mundo. [...]


El periódico y la revista ilustrada, la radio y el cine, tienen una participación en la leyenda del gánster, que, a decir verdad, no se puede explicar; pero es enorme. Ya en el año 1925 el gánster era objeto de interés turístico: el cuartel general de Capone figuraba en el programa de las visitas a la ciudad. En 1930, cuando su poder había justamente sobrepasado su apogeo, parece que la sociedad cinematográfica Warner Brothers ofreció a Capone un contrato de 200.000 dólares por el principal papel en la película hollywoodense Public Enemy: en ella debía interpretarse a sí mismo. [...]


[...] el mito del gánster, este engendro de la fantasía colectiva, se puede localizar y datar con toda exactitud: su época fue la de los roaring twenties, los explosivos años veinte, mejor dicho: el período de catorce años de la Prohibición norteamericana que discurre entre 1920 y 1933; su lugar es Chicago, en su día la segunda ciudad de los Estados Unidos.


Las condiciones idílicas que describe un informe oficioso del ayuntamiento a finales de los años veinte no fueron capaces, desgraciadamente, de despertar el interés de otros observadores. Aproximadamente por las mismas fechas, el Congreso norteamericano consideró la posibilidad de declarar el estado de excepción en la «Atenas del Oeste» y, con ayuda de tropas escogidas y mediante la aplicación de la ley marcial, proceder contra el régimen gansteril que había convertido el ayuntamiento y la sala de audiencias de la ciudad en un teatro de marionetas, y había llegado a dominar a la policía. [...]


Chicago continuó siendo, hasta bien entrado el siglo XX, una ciudad abierta, una ciudad de la frontera. Tras ser explotado el Oeste del continente, se abrió otra frontera, una frontera que no era geográfica, sino de tipo social: se trataba de la inmigración. En sucesivas oleadas fueron llegando a Chicago los inmigrantes procedentes de Italia, Irlanda y Polonia; una vez allí crearon gigantescas colonias que, a menudo, se resistieron durante decenios a la asimilación.
Con ello concurrían en Chicago, desde tiempo inmemorial, algunas de las condiciones necesarias para fundar un imperio de gánster. Sin embargo, no se cumplían aún todos los requisitos exigidos. Es verdad que una rama de actividades con muchas derivaciones atendía a dos necesidades básicas de la ciudad: juegos de azar y chicas fáciles. Pero estas necesidades no eran generales, ni extendidas con la suficiente amplitud. La base era demasiado estrecha para poder levantar un imperio que dominase la ciudad entera. Esta dificultad no la solventaron los concejales de Chicago, sino la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América. Votaron una decimoctava enmienda a la Constitución del país, la llamada Ley Volstead, que entró en vigor el 17 de enero de 1920. Esta ley prohibía «la preparación de cualquier bebida embriagante». Las asociaciones de abstemios, que durante decenios habían hecho campaña en favor de la ley, prorrumpieron en vítores:


«Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Se acabó el imperio de las lágrimas... Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correcionales quedarán vacíos; los transformaremos en fábricas y graneros. Todos los hombres volverán a marchar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno».


El resultado no se hizo esperar mucho. Apenas promulgada la ley, la nación fue acometida por unas locas ansias de ese zumo prohibido. Establecimientos especializados en levaduras, lúpulo, malta y alambiques abrieron repentinamente sus puertas. Todos los almacenes se vieron inundados por una avalancha de artículos con las instrucciones precisas para fabricar vino y cerveza en el propio hogar. Brotaban del suelo tabernas clandestinas, los llamados speakeasies. Nueva York, que un año antes contaba con 15.000 bares legales, pudo jactarse en el año 1921 de la imponente cifra de 32.000 tabernas con mirilla. [...] El alcohol se convirtió en la obsesión norteamericana. El primer decenio de la prohibición arrojó el balance siguiente: medio millón de detenciones; penas de prisión por un total de treinta y tres mil años; dos mil muertos en la guerra del aguardiente de los gánsteres; y treinta y cinco mil víctimas de intoxicación por alcohol.


Nunca hubo una ley más impopular en Chicago. Cinco sextas partes de la población de la ciudad rechazó la prohibición. La prohibición de la cerveza era incomprensible y absurda para los incontables germano-americanos del lugar y los italianos no pensaban dejar su vino de mesa; pero también a los norteamericanos afincados de antiguo les resultó sumamente antipático el tener que renunciar a la ginebra y el whisky, que pasaban por provisiones imprescindibles desde los días de la colonización. De este modo, había por vez primera una necesidad general e imperiosa cuya satisfacción estaba prohibida por la ley. A los delincuentes avecindados de antiguo en la ciudad la prohibición les suministró una palanca ideal para saltarse a la torera la legalidad e implantar una total tiranía. Los gánsteres no titubearon mucho a la hora de sacar partido de esta oportunidad única. La fecha de su subida al poder se puede fijar con bastante precisión: fue el 15 de mayo de 1920. Ese día tuvo lugar el entierro de un tal Jim Colosimo.


Este Colosimo fue considerado el presidente extraoficial de los bajos fondos de Chicago durante los diez años que median entre 1910 y 1920. Tenía tras de sí la clásica carrera: hijo de una familia de inmigrantes de los barrios pobres del sur de la ciudad, hizo de limpiabotas, vendió periódicos, se inició como carterista y rufián, estableció una agrupación electiva, se procuró influencia y protección, y acabó montando toda una cadena de burdeles, salas de juego y clubs nocturnos. Dejando aparte que sentía predilección por los tirantes y ligas guarnecidos de diamantes, su aspecto era respetable y burgués. Nunca se le veía sin su bastón y sin su sombrero hongo. Era un entusiasta aficionado a la ópera y amigo íntimo de Caruso. Más allá de los doce asesinatos que se le imputan, se limitó a las ramas tradicionales del negocio: su renta anual se cifraba en quinientos mil dólares. Con vistas a su seguridad personal contrató a un joven procedente de Nueva York llamado Johny Torrio. (Inmigrante de origen siciliano; primera experiencia profesional: ladrón en los bajos fondos neoyorquinos, pistolero a sueldo en la zona portuaria del East River; actividades posteriores: rufián y matón al servicio de Colosimo, y finalmente su apoderado). [...]


La carrera y la formación de Capone respondían exactamente a las normas de la nueva generación de gánsteres. Su nombre oficial era Alphonso Caponi, su lugar de origen Castellamare, cerca de Roma; cuando tenía un año sus padres emigraron a América; familia numerosa; ambiente de bajos fondos; abandonó la escuela a los trece años; ocupaciones ocasionales; robo de tiendas y sustracción de coches; chulo de navaja y matón en garitos infames; por último, gerente de un club nocturno con bar, sala de juego y negocio de burdel. [...]


Un día de enero de 1925, a las cinco de la tarde, [...] Johnny Torrio cayó ante la puerta de su casa con cinco balas en el cuerpo. En el hospital declaró a los detectives: «Sé quien fue, pero esto no os importa. No soy un delator».


Tres semanas después, Torrio pudo abandonar el hospital. En marzo llamó a Capone y a sus abogados y le transfirió todos sus negocios. Podía permitirse ese lujo. Quince años después Torrio moría pacíficamente, como hombre acaudalado, cuando le afeitaban en una peluquería de Brooklyn. De Capone se despidió con estas palabras: «Puedes quedarte con todo el negocio. Ya tengo bastante. Regreso a Italia. Necesito un poco de sol».


Desde el momento en que John Torrio subió al vapor de lujo que había de llevarle a Nápoles, Capone fue el zar y señor absoluto de Chicago. Heredaba una corporación empresarial que daba una ganancia bruta de unos setenta millones de dólares al año. Consideraba a su mentor y padre adoptivo como un eminente promotor y pionero, pero no estaba dispuesto a darse por satisfecho con lo alcanzado. Ningún personaje era para él demasiado grande. Dijo: «Napoleón fue el gánster más grande del mundo, pero yo podría superarlo en ciertos aspectos». Creía superar a todos sus incontables antecesores. Tenía razón.

TEXTOS HISTÓRICOS: LA LEY SECA (Ley Volstead)

«Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Se acabó el imperio de las lágrimas... Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correcionales quedarán vacíos; los transformaremos en fábricas y graneros. Todos los hombres volverán a marchar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno».


Las asociaciones de abstemios de Estados Unidos, 1920





La Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América votó una decimoctava enmienda a la Constitución del país, la llamada Ley Volstead, que entró en vigor el 17 de enero de 1920. Esta ley prohibía «la preparación de cualquier bebida embriagante». Las asociaciones de abstemios, que durante decenios habían hecho campaña en favor de la ley, prorrumpieron en vítores tal como refleja el texto anterior.


El resultado no se hizo esperar mucho. Apenas promulgada la ley, la nación fue acometida por unas locas ansias de ese zumo prohibido. Establecimientos especializados en levaduras, lúpulo, malta y alambiques abrieron repentinamente sus puertas. Todos los almacenes se vieron inundados por una avalancha de artículos con las instrucciones precisas para fabricar vino y cerveza en el propio hogar. Brotaban del suelo tabernas clandestinas, los llamados speakeasies. Nueva York, que un año antes contaba con 15.000 bares legales, pudo jactarse en el año 1921 de la imponente cifra de 32.000 tabernas con mirilla. [...] El alcohol se convirtió en la obsesión norteamericana. El primer decenio de la prohibición arrojó el balance siguiente: medio millón de detenciones; penas de prisión por un total de treinta y tres mil años; dos mil muertos en la guerra del aguardiente de los gánsteres; y treinta y cinco mil víctimas de intoxicación por alcohol.
Nunca hubo una ley más impopular en Chicago. Cinco sextas partes de la población de la ciudad rechazó la prohibición. La prohibición de la cerveza era incomprensible y absurda para los incontables germano-americanos del lugar y los italianos no pensaban dejar su vino de mesa; pero también a los norteamericanos afincados de antiguo les resultó sumamente antipático el tener que renunciar a la ginebra y el whisky, que pasaban por provisiones imprescindibles desde los días de la colonización. De este modo, había por vez primera una necesidad general e imperiosa cuya satisfacción estaba prohibida por la ley. A los delincuentes avecindados de antiguo en la ciudad la prohibición les suministró una palanca ideal para saltarse a la torera la legalidad e implantar una total tiranía. Los gánsteres no titubearon mucho a la hora de sacar partido de esta oportunidad única. 




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