dijous, 29 de maig de 2008

Del presente al pasado: un mercado de Guatemala

Los indígenas instalan sus puestos en torno a la iglesia de Santo Tomás

Fuente: La Vanguardia, 28-5-2008

Los indígenas van a Chichicastenango a vender productos y participar en ceremonias religiosas

JOAQUÍN IBARZ


Visitar Chichicaste-nango es una experiencia mágica, llena de colores, algarabía y sincretismo religioso. Los jueves y domingos, los indígenas de las comunidades de la provincia guatemalteca de El Quiche instalan sus puestos de venta en torno a la iglesia de Santo Tomás, un templo colonial de 1540 que queda cercado por un monumental mercado, el más visitado y colorido en todas las América. Los indígenas acuden a Chichi -como todos llaman a esta población- a comercializar sus productos y a participar en ceremonias religiosas, en parte cristianas, en parte dedicadas a antiguas deidades. La población conserva la cultura ancestral de los mayas, que es respetada y transmitida de generación en generación. Aquí se descubrió el Popol vuh (libro sagrado de los mayas). Se practican ritos religiosos que datan del siglo XVI cuyo origen se debe al sincretismo o mezcla de las religiones católica y quiche. La iglesia está llena de velas encendidas y de ofrendas de maíz y flores; los indígenas, arrodillados con la familia, encienden cirios y ofrecen ron y otras bebidas, mientras los dignatarios de las cofradías, con vestimenta maya y bastón de plata, hacen guardia de pie junto al altar.

Dentro de la gran familia maya, se mezclan etnias distintas. Los mam, ixil, qaqchikel, q'eqchi, forman una cacofonía alborotadora de colores, dialectos y atuendos vistosos. Los vendedores caminan descalzos por las altas cimas, transportan las mercancías por caminos en mal estado, muchas veces las cargan en la espalda. Arriban a Chichi la víspera del . mercado. Tras montar sus pequeños puestos van a dormir abajo de los arcos que rodean la plaza. En las primeras horas de la mañana Chichi aparece envuelto en un manto de niebla. Desde bien temprano los indígenas ofrecen sus productos; otros queman incienso y rezan en las escalinatas de piedra de la iglesia a un dios diferente del que es adorado ea el altar. - Chichicastenango es una población llena de colorido. A lo largo de calles empedradas, miles de vendedores ofrecen vestidos, frazadas, bolsas y joyas de sugestivo diseño. Mientras atienden a los compradores, muchas mujeres terminan la confección de huípiles y mantas en pequeños telares manuales.

Cuanto más se acerca uno a la plaza principal, mayor es el gentío que acude a este impresionante mercado indígena que poco ha variado durante siglos: está cubierto de tarimas con techo de lona y los pasillos están repletos de mercancías. Hay gran variedad de productos, que venden los mismos que los producen: textiles y telas típicas, huípiles (blusas) bordados en telar (cada pueblo tiene un diseño propio, que los diferencia de los demás), collares de jade, máscaras de madera talladas a mano y contadas con colores vibrantes (para los bailarines indígenas y ceremonias), artículos tallados en madera (bastones, esculturas, etcétera), monturas de cuero, sombreros, sandalias, botavaras hechas a mano, cerámicas, alfarería, fuegos artificiales...

Hay que regatear, cuanto más mejor. El regateo es esencial a la hora de comprar. Los vendedores son persistentes, pero es parte del juego. Quien tenga paciencia y sepa negociar obtendrá mejores precios, sobre todo al final del día.»

dimecres, 28 de maig de 2008

Historia de Egipto


Autor: E. Jimeno

C. S. E Jimeno


IMPERIO ANTIGUO


Hacia el 2640 a. de C., bajo la III dinastía, comenzó la etapa de esplendor del Imperio Antiguo, cuya figura histórica más destacada es el faraón Zóser (h. 2620-2600). La pirámide de Sakkara, de 60 m de altura, constituye un impresionante testimonio del poder de que gozaba el monarca. Con ese edificio se inicia la arquitectura pétrea egipcia, que alcanzaría su cumbre con las pirámides de Gizah, construidas bajo los faraones Keops, Kefrén y Micerino de la IV dinastía. Estos monumentos testimonian a la vez el enorme poderío del estado, el esplendor económico que vivía el país y las ideas político-religiosas imperantes. Se impuso el culto a fía (Solí, cuyo centro de veneración era la ciudad de Heliópolis y sus sacerdotes alcanzaron gran preeminencia. En ese momento, el imperio mantenía un abundante intercambio comercial con Nubia y con Biblos (en el actual Líbano), explotaba yacimientos minerales en los desiertos vecinos y su prosperidad parecía inagotable. En el período final de la IV dinastía (que comenzó h. 2325) se terminó por identificar al faraón en el momento de la muerte con Osiris, el dios de la fertilidad y de los infiernos. Pero esta equiparación no evitó que la monarquía perdiera progresivamente el poder político. Mientras las clases! menos favorecidas se mostraban cada vez más propensas a la rebelión contra el estado, la corte faraónica descubrió que carecía de fuerza para imponer su autoridad; los funcionarios encargados de la administración civil y militar de los nomos, por el contrario acrecentaron su poder hasta convertirse en príncipes locales prácticamente independientes. Egipto se fue convirtiendo poco a poco en una estado feudal. Este proceso también se reflejó en las ideas sobre la inmortalidad. Según las ideas primitivas, el faraón era el único que tenía acceso a la inmortalidad, sin embargo, ahora tendrá que compartir tal privilegio con sus cortesanos que, a cambio, se encargarán de rendirle en el más allá los servicios que le habían prestado en vida.

PRIMER PERIODO INTERMEDIO

Durante la VI dinastía, (2325-2155 a. C.), se produjeron incursiones en las fronteras del imperio y desórdenes diversos, ante los que el faraón no supo reaccionar y el poder de los nomarcas se incrementó aún más, hasta el extremo de que los del sur terminaron por crear dinastías locales. Paralelamente, se produjo una auténtica revolución social y religiosa: el pueblo llevó a cabo acciones violentas contra los ricos y proclamó su derecho a la inmortalidad, que hasta entonces le había estado vedado. El imperio se fraccionó: la zona del Delta quedó bajo el control de pueblos invasores; el Egipto Medio bajo la autoridad de los monarcas de Herakleópolis; y las provincias del Alto Egipto quedaron bajo el mando de Tebas.


IMPERIO MEDIO

El rey del Alto Egipto Mentuhotep I (2061. 20101 -XI dinastía-, ocupó hacia el 2040 los territorios del reino rebelde de Heracleópolis, e inició así una nueva etapa de unificación del Alto y Bajo Egipto. Con tal reunificación se inicia el Imperio Medio, etapa en la que las clases medias consiguieron mayor protagonismo.

Con Amenemhet I, fundador de la XII dinastía (1991 a. de C), se inició un nuevo periodo de esplendor. Su sucesor, Sesostris III, gobernó entre 1878 y 1841 a. C., e incorporó al imperio la provincia de Nubia, la península de Sinaí y la región meridional de Palestina. Egipto pasó se a ser una potencia con enorme influencia en todo el Próximo Oriente. Sin embargo, las dificultades para proteger la frontera noroccidental persistieron. El faraón Sesostris también logró reducir considerablemente el poder de los nomarcas.

SEGUNDO PERIODO INTERMEDIO.

A la desaparición de la XII dinastía (h 1785 a. de C.) siguió un largo y complejo período de inestabilidad y de fraccionamiento del territorio en señoríos feudales que debilitó las defensas del país. Tribus semíticas consiguieron infiltrarse entonces a través del Delta Oriental. Todo Egipto cayó hacia 1650 bajo el poder de los hicsos. Los invasores fijaron su capital en Avaris y se constituyeron en la nueva clase dirigente (dinastías XV-XVI), esforzándose por adoptar la civilización indígena. Sin embargo, desde el primer momento los egipcios lucharon por su liberación a partir de las regiones del Alto Egipto que no habían sido dominadas. El faraón tebano Amosis, fundador de la dinastía XVIII, consiguió expulsar a los hicsos en el 1551 a. C.

IMPERIO NUEVO

Con la dinastía XVIII, se inicia el periodo denominado Imperio Nuevo, en el que la política exterior egipcia cambió radicalmente de orientación. El objetivo ya no fue la defensa de las fronteras del Delta contra probables invasores, sino el sometimiento de los potenciales enemigos. Este imperialismo, dio paso a una etapa de constantes guerras, intensos contactos internacionales y de considerables intercambios culturales. Con Tutmosis I (1505.14941, Egipto se convirtió en la potencia dominante del Mediterráneo. Durante esta etapa se construyó la monumental necrópolis del Valle de los Reyes, frente a Tebas. Hacia el 1500 a. C., el poder fue usurpado por la reina Hatseput, que detuvo la política expansionista, llevando a cabo obras públicas, como el templo de Der-el-Baharí y expediciones comerciales. A su muerte, Tutmosis III reemprendió de nuevo el expansionismo imperialista consiguiendo que potencias como las de los hititas, babilonios y asirlos reconocieran la supremacía de Egipto.

Hacia 1380, ocupó el trono Amenofis IV, artífice de un serio intento de revolución religiosa. Con el tiempo, los sacerdotes del dios Amón de Tebas -el dios dinástico- habían acumulado grandes riquezas y poder. Para combatir tal situación, Amenofis trasladó la capital a El Amarna e impuso el culto monoteísta a Atón o el Sol, excluyendo las demás divinidades locales o nacionales. En homenaje al nuevo y único dios, Amenofis IV adoptó el nuevo nombre de Akenatón (resplandor de Atón). Sin embargo, la casta sacerdotal de Amón logró recuperó su poder tras la muerte de este faraón y obligó a restablecer la capitalidad de Tebas y los antiguos cu/tos. El sucesor de Akenatón, su sobrino Tutankhanatón ("el que vive en Atón") volvió al culto del antiguo dios dinástico y tomó el nombre de Tutankhamon ("el que vive en Amón").


Los faraones de la XIX dinastía (1306-1186) convirtieron de nuevo el imperio en una gran potencia. Ramsés II (1290-1224) dirigió un programa de gigantescas construcciones (santuario de Abú Simbel, restauración y ampliación de los templos de Karnak y Luxor) y, en la batalla de Kadesh, logró imponerse con los que finalmente llegó a acuerdo de paz. Una vez más, Egipto vivió un periodo de esplendor económico y cultural. Pero el creciente poder de los mercenarios bárbaros y de la casta sacerdotal, junto con la corrupción administrativa y los desórdenes políticos terminaron con la prosperidad del país, al tiempo que el acoso en las fronteras aumentó.

BAJA ÉPOCA

A partir de la dinastía XXI (1070-945), Egipto no volvió a recuperar su antiguo papel hegemónico, siendo conquistado más tarde por las potencias vecinas.

dimarts, 27 de maig de 2008

Historia de Mesopotamia


Autor: E. Jimeno

El pueblos sumerio. procedente de Asia central, llegó a Mesopotamia en fecha desconocida. Lo único seguro es que se fusionó con los primitivos habitantes de la zona hasta formar un único pueblo, y que en la transición del IV al III milenio creó la gran cultura de la historia. Surgieron las ciudades, se inventó la escritura, se introdujeron ritos religiosos y se organizaron las comunicaciones. Los hallazgos arqueológicos atestiguan la existencia de cierto número de ciudades-estado, de poca extensión y con una arquitectura religiosa monumental: Ur, Uruk, Lagash. Kish, Umma y Mari. Sus reyes eran príncipes sacerdotes que actuaban como señores absolutos de sus ciudades fortificadas, cuyo punto principal lo constituían las monumentales edificaciones del templo en zigurat (torre escalonada).

Hacia el 2330 a. C.. el rey semita Sargón I, que procedía del norte, acabó con la supremacía sumeria y fundó la capital Acad, que acabaría dando nombre a toda la parte norte de Mesopotamia. Sargón I de Acad poseía un ejército bien organizado con el que realizó campañas militares hasta la costa mediterránea y llegó a dominar un extenso territorio desde el Golfo Pérsico hasta Asia Menor.

Dos siglos después (2160 a. C.) irrumpieron los guti, pueblo guerrero procedente de los montes Zagros y acabó con el imperio de Acad.




La última etapa de esplendor de los sumerios comenzó tras la expulsión de los guti en el 2070 a. C. en la que destacaron figuras como la de Gudea de Lagash. Los sumerios llegaron a extender su poder hasta los antiguos límites del antiguo imperio acadio.Su esplendor terminó hacia el 2000 a. C. con la llegada de pueblos como los elamitas desde el este o los nómadas amorritas procedentes de Siria.


Gudea

DIMENSIONES: 45 cm de altura

PROCEDENCIA: Templo de Eninuu de Girsu

MATERIAL: diorita

LOCALIZACIÓN : Museo de El Louvre

Los monarcas del periodo neosumerio heredaron de los acadios una concepción similar de la idea de realeza, pero su ideología se realizó desde la administración y no desde la fuerza de las armas.

El Ensi aparece como el buen administrador frente a la imagen del "rey héroe" más propia del periodo acadio o como sucede con Gilgamesh, legendario rey sumerio.

Derrotados los acadios por los guteos y gobernaron el territorio durante unos setenta años.

Los reyezuelos sumerios reaccionaron y los expulsaron, aunque antes del gobierno hegemónico de Ur. Lagash vivió un periodo de prosperidad bajo el reinado de Gudea y su hijo Ur-Ningirsu. FUENTE: sapiens.ya.com/antiqvae2/gudea.htm



Durante los primeros siglos del segundo milenio a. C., empezaron a gestarse los futuros imperios babilonio y asirio. Hacia el 1700 a. C., Hammurabi (1728-1686 a. de C) de Babilonia logró erigir un gran imperio unificado que se extendía desde el Golfo Pérsico hasta la actual Turquía y desde los montes Zagros hasta el Khabur en Siria. La administración, comercio y jurisprudencia babilónicas se impusieron en todas partes, el babilonio desbancó al antiguo acadio y al sumerio como idioma oficial, y el dios de su ciudad, Marduk, fue elevado a dios del imperio, por encima de la multitud de deidades sumerias y acadias. Sin embargo, el gran imperio babilónico cayó ante los hititas, una gran potencia de Asia Menor, el año 1531 a. C.

A la retirada hitita siguió la llegada de los casitas, procedentes de las montañas iraníes,, que mantendrán su poderío sobre la zona hasta el 1170 a. C.

Mientras tanto, los asirios, pueblo del N. de Mesopotamia, no cesarán de extender sus dominios hasta constituir el primer gran imperio militar del Próximo Oriente que acabó por imponerse en el conjunto de las tierras mesopotámicas durante la primera mitad del I milenio a. C. El régimen asirio se caracterizó por las deportaciones de pueblos enteros y por su extrema crueldad. A finales del s. VI a. C., las guerras y disputas internas lo debilitaron seriamente sucumbiendo ante medos y babilonios.

El imperio neobabílonico sucedió al asirio, destacando su monarca Nabucondonosor II (605-562). Pero el nuevo esplendor de Babilonia apenas duró cien años y el año 539 a. C. los persas, procedentes de Irán, al mandó de Ciro II el Grande (559-529) se impusieron en la zona, constituyendo un vasto imperio que, más tarde, que llegó a extenderse desde el Indo hasta los mares Negro y Caspio hasta Asia Menor y Egipto. El ocaso del Imperio persa se produjo tras su enfrentamiento con las polis griegas y sucumbió bajo el empuje del conquistador Alejandro Magno.

dilluns, 26 de maig de 2008

La reforma religiosa de Amenofis IV (actividad)

UTILIZACIÓN DE FUENTES PRIMARIAS Y SECUNDARIAS

A parir de los textos siguientes, describe en qué consistió la reforma religiosa de Amenofis IV y señala sus posibles causas y sus consecuencias.

A.

Hacia 1380 a. C., las victorias de los faraones así como la expansión imperialista de Egipto, habían aumentado el prestigio y las donaciones a Amón, el dios dinástico venerado en Tebas, con lo que su clero alcanzó no sólo enormes riquezas sino un gran poder político.

Gómez-Tabanera: Manual de Historia Antigua, 1980

B.

En 1371 a. C., el faraón egipcio Amenofis IV hace del culto al Sol, es decir a Atón, la religión oficial del estado, y traslada la residencia real de Tebas a El Amarna. Amenofis III, su padre, ya concedió especial importancia a Atón. Los diferentes mitos egipcios sobre la creación del mundo enseñan que Ra, el dios Sol, existe de diferentes formas y una es Atón y definido como cuerpo de Ra. Con la subida al trono de Amenofis IV, la monarquía favorece más aún la adoración de Atón, ahora como único y exclusivo dios -monoteísmo-. El rey sustituye su nombre por el de Akenatón (el que agrada a Atón) y ordena la liquidación del culto a Amón y la disolución de todas las instituciones eclesiásticas correspondientes. En todo el territorio imperial se destruyen las representaciones de Amón.

Crónica del humanidad, Plaza & Janés, 1984 (ed. inglesa)

C.

Akenatón no adoraba a su dios como los sacerdotes de Amón adoraban al suyo. Estos le rendían culto en un santuario y en lo más profundo de los templos, donde la luz del sol no podía penetrar; Akenatón en cambio, sacrificaba sobre un altar al aire libre al sol mismo que simbolizaba a su dios. Akenatón nunca madó hacer la menor estatua ni la más sencilla pintura que representara al dios solar. Atón se simbolizó solamente por el disco solar, cuyos rayos de vida abarcaban a todos como una mano extendida.

Carl Grimberg, Historia Universal, 1967

D.

Ahora, cuando su Majestad ha aparecido como rey, los templos de los dioses desde Elefantina hasta las marismas del Delta han quedado reducidos a nada. Los santuarios han quedado desolados, se ha transformado en colinas cubiertas de maleza. Sus templos están ahora como si no hubieran existido nunca. Sus vestíbulos son un sendero. La tierra está alterada de arriba abajo y los dioses han vuelto sus espaldas al país ...

Palabras dirigidas al sucesor de Akenatón (1337 a . C.)

E.

Tutankhatón, sucedió a Akenatón tras el breve reinado de una pariente, y pronto sustituyó este nombre por el de Tutankamon. A continuación, abandonó El Amarna y reinstauró el culto a Amón. Todo parece indicar que la salida de El Amarna se realizó apresuradamente. La espléndida ciudad de Atón quedó vacía, sus palacios cayeron en ruinas y el viento del desierto los cubrió de arena.

Carl Grimberg, Historia Universal, 1967

F.


Instaló sacerdotes y profetas escogidos entre los hijos de los nobles de sus ciudades y entre los hijos de gente ilustre... Todos los bienes de los templos fueron duplicados, triplicados, cuadruplicados con regalos en oro, plata, laiplászuli y turuqesas... El servicio de santuarios se sostuvo con cargo a palacio y a expensas del Señor de las Dos Tierras...

Texto propiciatorio sobre Tutankamon (1331 a. C.)

La ciudad amurallada de Shibam (Yemen)

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/Manhattan/arena/elpepusoceps/20080525elpepspor_8/Tes

El Manhattan de arena


Shibam
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Torres de adobe de hasta nueve pisos y más de 500 años pueblan el paisaje de la ciudad de Shibam, Yemen.-

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ÁNGELES ESPINOSA 25/05/2008

Rascacielos en el desierto. Viajamos a Yemen ?un país que se mueve entre el atractivo turístico y la inseguridad?, a la ciudad de Shibam. Torres de adobe de hasta nueve pisos y más de 500 años. Un resplandor dorado de belleza sorprendente.

Desde el aire, Shibam parece un espejismo. Un puñado apretado de edificios surge de la arena desafiando la gravedad y emitiendo destellos dorados. A su alrededor, palmeras y el cauce del Hadramaut. Más allá, sólo el vacío del Rub al Khali, un desierto enorme e impenitente que ha marcado la vida y la historia de esta antigua ciudad amurallada del este de Yemen. Una vez puestos los pies en tierra, el encanto no desaparece, pero la proximidad evidencia las dificultades que para sus habitantes supone vivir en ella, y conservar la que la viajera Freya Stark bautizó como ?Manhattan del desierto?.

Si acaso, sería al revés. Manhattan debería calificarse como ?la Shibam del siglo XX? porque la increíble ciudad de los rascacielos yemení precedió con mucho al centro financiero del mundo moderno. Sus orgullosos 7.000 habitantes remontan el origen de su asentamiento al siglo XII antes de Cristo, aunque no hay constancia escrita de su existencia hasta 1.500 años después, cuando la destrucción de Shabwa hizo que se trasladara la capital del reino de Hadramaut a este oasis surgido en la confluencia de varias ramblas.

Ya quisiera Manhattan disfrutar de la tranquilidad de las calles de Shibam, demasiado estrechas para permitir el tráfico rodado. Y ya quisiera Shibam contar con los recursos económicos y las comunicaciones de aquélla, aunque cuando ni siquiera existía Nueva York también fue un importante centro comercial en la ruta del incienso y las especias. Allí recalaban las caravanas que viajaban desde Omán hacia La Meca y los puertos del mar Rojo. El zoco de Shibam sigue ofreciendo el mejor incienso de Yemen, pero hace tiempo que las hojas del estimulante qat han arrinconado ese comercio. Los yemeníes las mascan en compañía de sus amigos al estilo que los españoles toman vinos.

Fue la riqueza del incienso la que contribuyó a levantar uno de los más extraordinarios ejemplos de la arquitectura local que luego se repetirá en otras ciudades de Yemen como Kawkaban o el casco antiguo de Sanaa. Sin ninguno de los sólidos materiales que siglos después permitirían la construcción de rascacielos, utilizando tan sólo adobe y troncos de palmera, alzaron torres de hasta nueve pisos sobre cimientos de piedras. Reconstruidas tras las crecidas de 1298 y 1532, no deja de ser milagroso que se hayan mantenido enhiestas hasta nuestros días.

A pesar de lo modesto de los materiales, la variedad de diseños con los que se adornan las fachadas convierten Shibam en un verdadero museo al aire libre. No sólo la Gran Mezquita o la Casa de Jarhum, el edificio más antiguo de la ciudad, están decoradas con celosías y puertas de madera antiguas. Los marcos de cal realzan los vanos de las ventanas o delimitan los distintos pisos, sobre todo los más altos, en la práctica totalidad del medio millar de torres que se conservan dentro de la muralla. En contraste con el blanco de la cal, la paja que se usa para dar consistencia al barro produce destellos dorados bajo el sol del desierto.

Este conjunto, que la Unesco considera ?el ejemplo más antiguo y mejor conservado de planificación urbana basado en el principio de construcción vertical?, tuvo sin duda una intención defensiva. Lo que los arquitectos yemeníes de la época buscaban era edificaciones que permitieran hacer frente a los ataques beduinos. No podían contar con la protección de las montañas porque para acceder al agua tenían que instalarse junto a los cauces de los ríos estacionales que regaban el valle. Así que concentraban a la población en el menor espacio posible dentro de una estructura compacta.

Todavía hoy, al acercarse por carretera, la imagen de la ciudad fortaleza resulta imponente. La muralla, reconstruida como el resto en el siglo XVI, rodea la aglomeración urbana que se apiña sobre una pequeña colina. Luego, una vez atravesada la Gran Puerta de entrada, un laberinto de callejuelas serpentea alrededor de los edificios. El alineamiento parece concebido para romper la perspectiva a nivel de suelo, poniendo obstáculos a la vista y dando la impresión de que las casas se esconden unas detrás de otras.

Es una concepción urbanística que recuerda a la ciudad musulmana. Sólo que Shibam, la Shibam del Hadramaut (porque hay otras Shibam en Yemen), se levantó varios siglos antes de la aparición del islam, una religión que sus habitantes enseguida abrazaron con fervor y más tarde ayudaron a extender por el sureste asiático, desde Java hasta Singapur. Eso fue en el siglo XVIII, a raíz de que las nuevas rutas marítimas abiertas por los portugueses acabaran con el negocio de las caravanas. Sin los intercambios comerciales que generaban prosperidad, los habitantes de Shibam tuvieron que emigrar.

En contrapartida, sus remesas ayudaron a mantener la ciudad. Las remesas y la ley consuetudinaria local que, desde la reconstrucción de la ciudad en 1553, exigía que cualquier reparación se hiciera siguiendo el modelo original con exactitud. Así se explica que los muros de adobe hayan llegado hasta nuestros días sin casi variaciones, aunque no sin daños. Al desdén con que el régimen marxista de la República Democrática de Yemen (nacido en 1967 y disuelto en 1990, cuando el país se unió al norte) trató a la región, se sumó en 1982 la crecida que destruyó la presa de Muza, a las afueras de Shibam.

A partir de ahí, el presidente Ali Náser Mohamed pidió a la Unesco que incluyera Shibam en su lista de lugares patrimonio de la humanidad. Al menos 45 edificios se encontraban en estado crítico a causa de las inundaciones, la falta de drenaje y la necesidad de restaurar la capa de ramad, el emplasto de cal y cenizas con el que se impermeabilizaban paredes y tejado. Un plan de emergencia para reparar la presa y otro más a largo plazo para instalar una red de agua y alcantarillado, además de tendido eléctrico y telefónico, llevaron la ciudad al siglo XX.

Desde entonces, los esfuerzos realizados por el Gobierno yemení para rehabilitar Shibam han merecido uno de los premios Aga Khan de arquitectura en su edición de 2007. El proyecto de desarrollo urbano lanzado siete años antes con la ayuda de la empresa de cooperación al desarrollo alemana GTZ ha logrado mejorar o restaurar más de la mitad de los edificios de la ciudad, que hoy cuenta con dos escuelas y una clínica, además de seis mezquitas y dos madrazas. De sus 437 casas particulares, 398 se encuentran habitadas.

A pie de calle, las construcciones se muestran robustas. Muros de un metro de espesor garantizan el apoyo de los pisos superiores, cuya superficie se va reduciendo a medida que se gana altura. Lo mismo sucede con el grosor de las paredes, que al final se quedan en 30 centímetros. El edificio más alto de Shibam tiene ocho plantas que se levantan 29,15 metros sobre el suelo y 36,51 sobre el lecho del río. Los hay también de seis y siete pisos, pero la mayoría poseen cinco alturas.

A diferencia de sus herederas de siglos posteriores, las torres yemeníes no albergan más que a una familia y los sucesivos niveles marcan, todavía hoy, la transición de lo público a lo privado. La planta baja ha dejado de usarse como cuadra, pero, como prueban las 134 tiendas censadas en el casco antiguo de Shibam, sigue siendo un lugar de intercambio con el exterior. El primer piso acoge el diván, o salón de recibir, un ámbito esencialmente masculino. En el siguiente se halla la sala de reunión familiar, que en ocasiones dobla como dormitorio, y por encima, las habitaciones privadas, incluida la cocina, el dominio tradicional de las mujeres.

El último piso, o mafrach, se reserva para las reuniones con familiares o amigos muy cercanos a los que por la tarde se invita a mascar qat, leer poesía o escuchar música tradicional, una costumbre que a veces hace pensar que el tiempo se ha detenido siglos atrás. Ese ático es también la habitación con las ventanas más grandes y suntuosas de la casa, decoradas con celosías de madera y escayola e incluso a veces con cristales de colores.

Las estupendas vistas que se divisan desde esas privilegiadas atalayas sirvieron en el pasado para vigilar las incursiones beduinas, pero ahora se han convertido en un buen reclamo para sacar unos dólares al extranjero. El proyecto de rehabilitación de Shibam intenta crear nuevas estructuras económicas y sociales que permitan que esta ciudad única siga siendo una comunidad con vida y no un mero museo. Una de las apuestas es el turismo, actividad que bien gestionada no sólo proporciona empleos, sino que además da motivos de orgullo a sus habitantes.

De hecho, el programa de recuperación de las viviendas ha cuadruplicado en estos años la demanda de construcción tradicional y contribuido a la economía local. Los maestros constructores de la ciudad han constituido una asociación gremial que promociona el comercio y se asegura de que los contratos gubernamentales en la ciudad se hacen con mano de obra local y de acuerdo con la tradición.

Incluso los programas de alfabetización han logrado alcanzar a un 20% de las mujeres iletradas de la comarca.

Atraer al turismo se está probando más complicado. Aunque la precariedad de las infraestructuras se ve largamente compensada por la autenticidad que ofrece, Yemen es un país con mala prensa. Justo cuando empezaban a remitir los secuestros de extranjeros a manos de tribus agraviadas por el Gobierno, varios atentados de alta visibilidad atribuidos a Al Qaeda y una revuelta en el norte vuelven a empañar su nivel de seguridad.

Sirve de poco consuelo saber que los responsables del ataque que costó la vida a ocho turistas españoles en julio del año pasado en Maarib fueron con toda probabilidad terroristas extranjeros. Igual que se descubrió en el único secuestro en que hubo que lamentar muertes, en diciembre de 1998. También resulta difícil discernir entre las informaciones sobre la revuelta zaidí que ocasionalmente llegan a los medios europeos, que se trata de un conflicto regional muy localizado y lejos de las rutas más frecuentadas.

Sin embargo, es importante subrayar que si el concepto de seguridad se refiere al riesgo de robo o atraco, las posibilidades son mucho menores que en cualquier destino turístico occidental. Hay que respetar, eso sí, las normas de precaución que imponen las autoridades yemeníes; exigen que los visitantes extranjeros que deseen trasladarse por carretera hasta el Hadramaut lo hagan con una agencia autorizada y el correspondiente permiso de viaje. Una pequeña molestia, ampliamente recompensada al llegar a destino.

La escritura jeroglífica egipcia

Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/35738363434140164754491/p0000001.htm

La escritura jeroglífica egipcia


Carolina Domenech Belda





Es un tipo de escritura que usa caracteres ideográficos combinándolos con caracteres fonéticos que representan uno o varios sonidos y que tiene su origen en un sistema pictográfico usado en la cultura Nagadiense. F. Champollion la definió como «un sistema complejo, una escritura a la vez enteramente figurada, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, incluso en una misma palabra».

El número de signos fue aumentando a lo largo del tiempo. En origen eran alrededor de 700 mientras que en época de ocupación romana contaba con más de 5000.


Características a tener en cuenta

1. Dimensión: la proporción de lo que representan los signos no se corresponde con la realidad.

Signo jeroglífico

2. Disposición: los signos, en vez de estar alineados unos junto a otros, se reagrupan y disponen en el interior de un cuadrado imaginario que segmenta la superficie disponible, ahorrando así un espacio notable. La escritura jeroglífica no deja espacios en blanco, no separa unas palabras de otras ni utiliza puntuación entre frases.

Signo jeroglífico

Además algunos signos pueden aparecer indistintamente en posición horizontal o vertical, según convenga mejor para adaptarse a ese cuadrado imaginario.

3. Direccionalidad: la escritura jeroglífica egipcia puede escribirse en sentido horizontal o en vertical y en ambos casos puede estar orientada de derecha a izquierda o de izquierda a derecha indistintamente. En consecuencia podemos encontrar cuatro orientaciones distintas:

Signo jeroglífico

Para saber dónde comienza un texto, observaremos la dirección hacia dónde miran los signos, y esa dirección nos marcará el inicio del texto. Así en el primer ejemplo, como los signos miran hacia la izquierda, tendremos que empezar a leer por la izquierda, mientras que en el segundo, el primer signo es el de la derecha, siendo el sentido de escritura en este caso de derecha a izquierda. Lo mismo sucede cuando el texto se dispone en columnas verticales: si los signos miran hacia la izquierda la primera columna que leeremos será la de la izquierda y si lo hacen hacia la derecha la de ese mismo lado. En el caso de columnas verticales siempre se empieza a leer por la parte superior.

4. Pronunciación: la escritura jeroglífica es exclusivamente consonántica, no tiene vocales. Por ello, además de utilizar ciertas consonantes como si fueran vocales, los egiptólogos han adoptado un convencionalismo que consiste en incluir la vocal «e» entre el resto de las consonantes para poder leerlas:

Signo jeroglífico




Tipos de signos

Existen tres tipos de signos:

  1. Fonogramas.
  2. Ideogramas.
  3. Determinantes.

Algunos signos sólo pueden pertenecer a una de estas categorías pero otros pueden funcionar como dos o incluso tres de ellas.

Fonogramas:

  • Son signos jeroglíficos que representan un sonido o una serie de sonidos y no un significado.
  • Siempre son consonantes, no hay vocales aunque sí consonantes débiles o semiconsonantes.

Pueden ser:

  • Unilíteros: signos que representan una sola consonante.

Signo jeroglífico

  • Bilíteros: equivalen a dos consonantes y son los más abundantes.

Signo jeroglífico

  • Trilíteros: que tienen valor de tres letras.

Signo jeroglífico

  • Cuatrilíteros: signos que representan un grupo de cuatro consonantes. Son muy escasos.

Signo jeroglífico

Ideogramas:

  • Se trata de signos que no corresponden a un sonido sino a una palabra.
  • Cuando el ideograma representa la imagen de su propio objeto se convierte en un pictograma.
  • Muchos fonogramas se convierten en ideogramas al colocarles un trazo vertical. La raya vertical indica que el signo no es fonético sino que debe interpretarse en su significado real como palabra.

Signo jeroglífico

Determinantes o determinativos:

  • Se trata de signos sin valor fonético que se colocan normalmente al final de una palabra para indicar la clase semántica a la cual pertenece. Así al nombre de una persona seguía un determinativo de hombre Signo jeroglífico, mujer Signo jeroglífico, o niño Signo jeroglífico; al de un árbol el de árbol Signo jeroglífico; después de un concepto abstracto podemos encontrarnos el signo Signo jeroglífico que lo determina, o Signo jeroglífico para agua o acciones conectadas con ella. Así, contamos con una larga lista de signos, algunos son los mismos que en otras ocasiones funcionan como fonogramas, que en ciertos casos funcionan como determinantes de un término.

Signo jeroglífico

  • Pueden aparecer o no, pero si aparecen es importante localizarlos ya que ni se transliteran ni se traducen.
  • En ocasiones son fundamentales para determinar el significado de la palabra:

Signo jeroglífico




Los complementos fonéticos

En ocasiones, algunos signos bilíteros, trilíteros y cuatrilíteros están complementados por signos monolíteros. Estos signos reiteran fonemas ya incluidos en el signo junto al que van y no se transliteran (son los signos marcados por un asterisco):

Signo jeroglífico

Signo jeroglífico

Signo jeroglífico

Como consecuencia de la utilización de complementos fonéticos resulta que una misma palabra puede ser escrita de diferentes formas usando un número u otro de signos en función del gusto del escriba o, muchas veces, del espacio disponible:

Signo jeroglífico

Signo jeroglífico

Signo jeroglífico

Por ello, y como cuestión práctica señalaremos que, a la hora de utilizar los diccionarios de jeroglíficos egipcios, buscaremos las palabras no por los signos sino por la transliteración que es realmente lo que tenemos que comprobar que coincide, aunque los signos con los que ha sido escrito el vocablo sean diferentes a los recogidos en el diccionario. De ahí que es absolutamente fundamental realizar una correcta transliteración de los signos.




La anteposición honorífica

En ocasiones se invierte el orden de escritura de los signos. Suele suceder en el caso de mencionar divinidades que, por una cuestión de respeto y deferencia, nunca se colocan al final. Es muy frecuente encontrar esta anteposición honorífica en los cartuchos reales que contienen el nombre dado al faraón al subir al trono ya que está compuesto casi siempre con el nombre del dios Ra.

Signo jeroglífico

Aunque en realidad el orden en que aparecen r` + nfr + k3. Lo mismo sucede en el resto de los cartuchos con nombres reales:

Signo jeroglífico








La escritura jeroglífica egipcia
© Carolina Domenech Belda
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Fuente: http://www.wikilearning.com/curso_gratis/estudio_de_la_lengua_japonesa-la_escritura_cuneiforme_y_la_escritura_jeroglifica/3630-14

La escritura cuneiforme y la escritura jeroglífica

El primer sistema organizado de signos del que se tenga constancia, se produjo en Mesopotania, entre el río Tigris y el Éufrates. Los sumerios habitaban esta región y eran un pueblo muy civilizado que vivía en pequeñas localidades alrededor de ciudades como Babilonia. Cronológicamente estamos hablando de un período de años situado entre el 6000 y el 1000 antes de nuestra era.

Las primeras inscripciones de la “escritura” sumeria son dibujos simplificados que representan objetos o seres del mundo real. Incluso se aprecian dibujos que representan ideas en base a la conjunción de varios elementos simples. Los expertos han llegado a enumerar unos 1.500 de estos ideogramas primitivos. Esta escritura se denomina cueniforme, es decir, con forma de cuña.


Ideograma Buey. Se aprecia que se parte de la representación de la cabeza, astada, del buey. El resto de las representaciones son una evolución histórica.El símbolo más a la derecha es ya un sígno de escritura cuneiforme.


Ideograma Mujer. Un triangulo pubiano con la raya de la vulva representa a la mujer.


Ideograma Esclava. Si se añade al triangulo pubiano signos que designaban montañas, se representa a “mujeres extranjeras” procedentes del otro lado de las montañas, es decir, esclavas de sexo femenino.

Estos ideogramas, hacia el año 2900 a.C., experimentaron un cambio en su significado. Dejaron de representar a un único concepto pasando a representar un concepto dependiente del contexto. Por ejemplo, el ideograma que representaba a un pie podía leerse como “andar”, “estar de pie”, “transportar”, etc. Desde el momento en que los signos representan a más de una cosa, su número disminuye. Este número disminuyó a 600 en el caso de los sumerios.

Otro hecho relevante fue la invención del fonetismo. Esto implica que los signos dejen de representar conceptos para representar sonidos de la propia lengua. El paso de una escritura ideográfica a una fonética tuvo como punto intermedio el uso de los jeroglíficos. Los sumerios “jugaron” a representar la fonética de sus palabras con los ideogramas. Del mismo modo que nosotros podríamos representar la palabra “pancarta” con dibujos que representaran los objetos “pan” y “carta”. Se puede apreciar que no hay relación de significado de “pan” y “carta” frente a “pancarta”.

Los acadios llegaron a dominar toda Mesopotamia y en el año 2000 a.C. la única lengua hablada en todo el país era el acadio. Los acadios también adoptaron la escritura cuneiforme para representar su propia lengua. Aquí radica la gran importancia de esta escritura, la posibibilidad de ser adoptada por distintas lenguas. La escritura cuneiforme, con el paso del tiempo, llego a ser usada como sistema de repesentación escrito por el elamita, lengua del país de Elam, actual territorio de Irán. Incluso la poderosa civilización hitita, que tenía ideogramas distintos a los sumerios, supo adaptar la escritura cuneiforme.

La escritura egipcia en contraposición a la escritura cuneiforme, austera, geométrica y abstracta, es fascinante y poética. Está realizada con dibujos que representan la realidad tal y como es: cabezas humanas, pájaros, animales diversos, plantas y flores. Según los antiguos egipcios, es el dios Tot el que habría creado la escritura y luego habría hecho don de ella a los hombres. La palabra “jeroglífico”, que designa los caracteres de la escritura egipcia, significa de hecho “escritura de los dioses” (del griego hieros, “sagrado”, y glupheim, “grabar”). Los primeros documentos que llevan inscripciones jeroglíficas se remontan al tercer milenio a.C., pero parece que la escritura apareció anteriormente. La lengua egipcia no sufrió ninguna transformación importante hasta el año 390 d.C., coincidiendo con la dominación romana. Aunque el número de signos fue aumentando progresivamente de 700 a unos 5.000.

Los egipcios, a diferencia de los sumerios, conciben un sistema gráfico que puede expresarlo todo. El sistema jeroglífico es, desde su origen, una verdadera escritura. En primer lugar porque reproduce casi totalmente la lengua hablada y además porque refleja toda clase de realidades abstractas y concretas.

La originalidad y la complejidad de esta escritura se deben al hecho de que está formada, en líneas generales, por tres tipos de signos:

Ideogramas: dibujos estilizados que representan cosas o seres, con combinaciones de signos para expresar las ideas.
Fonogramas: los mismos dibujos u otros pero que representan sonidos. Estos fonogramas se clasifican en tres categorías según correpondan a una letras, dos letras o tres letras. Respectivamente se denominan monolíteros, bilíteros y trilíteros.
Determinados signos para saber de qué categoría de cosas y seres se trata.

La mayoría de la veces, las líneas de jeroglíficos se leen de derecha a izquierda y el sentido de la lectura está indicado por la orientación de las cabezas de los hombres o del pico.También pueden ir de arriba a abajo y alternativamente, de derecha a izquierda y en la línea siguiente de izquierda a derecha. Esta última escritura se denomina “bus-trofedon”, literalmente: “como el buey que va y viene cuando el labrador le obliga a hacer surcos”.

Para cubrir las necesidades de la vida cotidiana, el sistema jeroglífico va a dar origen a otras dos formas de escritura más rápidas. Los dibujos jeroglíficos exigían mucha paciencia y minuciosidad, eran un arte y no una escritura práctica. Por ese motivo, inventaron una escritura “cursiva” mucho más rápida y útil. Esta escritura cursiva se denominó hierática (del griego hieros, “sagrado”) debido a que se usó en un principio en cículos religiosos. Presentaba los mismos caracteres que la escritura jeroglífica (ideogramas, fonogramas, determinativos) pero generalmente unidos entre sí. La escritura hierática se simplificaría y, hacia el año 650 a.C., da lugar a la denominada escritura demótica o popular. Esta escritura se convertiría en la escritura corriente en Egipto.

Escritura jeroglífica

Fuente: http://www.proel.org/alfabetos/jerogli.html

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Lengua
Egipcia
Situación geográfica

Cronología

Nociones básicas

El sistema de escritura jeroglífico egipcio es mixto (ideográfico y consonántico) y fue usado desde c. 3100 a. C. al 400 d. C. El sentido de la escritura es horizontal de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, en bustrófedon y vertical de arriba hacia abajo comenzando por la derecha y comenzando por la izquierda.


El enigma indescifrable


Jean Françoise Champollion

Mientras en Mesopotamia el sistema de escritura era el cuneiforme allá por el año 3.000 antes de Cristo, en Egipto otro sistema se iba afianzando: el jeroglífico.

Los eruditos trataron de descifrar este sistema de escritura durante muchos siglos, pero siempre permaneció hermético a cualquier intento de comprenderlo.

Jean Françoise Champollion, un erudito francés, estudió la piedra Rosetta en la que hay una inscripción en tres sistemas de escritura. Uno era el griego, pero los otras dos eran desconocidos.

La clave

Durante 23 años trabajó para descifrar el contenido de aquella piedra; finalmente en 1.822 pudo publicar las traducciones completas de la inscripción trilingüe. Los otros dos sistemas eran el jeroglífico y el demótico, escrituras vigentes en Egipto durante el tiempo de los faraones, el segundo derivado del primero.

Las claves para el logro de su sensacional hallazgo le vinieron a Champollion por medio del desciframiento de dos nombres: Ptolomeo y Cleopatra

De los tres sistemas de escritura propios de Egipto: jeroglífico, hierático y demótico, el jeroglífico fue el más antiguo de todos y el que más tiempo duró. Aunque originalmente fue empleado para escribir diferentes clases de textos, poco a poco fue quedando, por la aparición del cursivo hierático, reducido a reproducir textos religiosos en contextos monumentales, grabados especialmente en piedra.

Por esta razón los antiguos griegos le dieron el nombre de ta hiera grammmata, "las sagradas letras", o ta hieroglyphica, "las sagradas (letras) grabadas", de ahí nuestra palabra "jeroglífico".

La piedra de Rosetta La Piedra de Rosetta (fragmento)

Los cartuchos donde se hallaban alojados los nombres de Cleopatra y Ptolomeo fueron las claves que le dieron la solución a Champollion para descifrar el enigma. En la figura inferior podemos ver varios cartuchos con nombres de personajes y títulos reales.

Los signos del sistema jeroglífico son pictóricos o "icónicos" por naturaleza. Unos pocos son indeterminados en forma y origen, pero la mayor parte son dibujos reconocibles de objetos naturales o artificiales, aunque son estandarizados en forma y su color no siempre es realista.

No hay duda de que los mejores ejemplos de este sistema de escritura tienen una "belleza intrínseca de línea y color" que justifica la afirmación que se ha hecho en el sentido de que "el jeroglífico egipcio es el sistema de escritura más bello jamás empleado."

Tomados en su conjunto, el número total de glifos empleados conocidos es más de 6.000. Sin embargo, la cifra es engañosa porque muchos de ellos solamente se encuentran en los muros de los templos del período grecorromano, cuando, tal vez por razones religiosas o esotéricas, el número de glifos creció deliberadamente.

Orientación de la escritura

En períodos anteriores el repertorio en uso era siempre menor de 1.000 (como 700 en el período medio egipcio.)

Una inscripción jeroglífica puede estar realizada en columnas o en líneas horizontales, siendo la primera más antigua que la segunda. La secuencia de signos es continua. No hay signos de puntuación o espacios que indiquen división entre palabras.

La orientación es usualmente hacia la derecha, con los signos individuales y la inscripción de la cual forman parte a ser leída de izquierda a derecha, y lo superior teniendo precedencia sobre lo más bajo.

La orientación hacia la izquierda también ocurre, pero solamente bajo ciertas normas: fue empleada, por ejemplo, en inscripciones que acompañan figuras que miran hacia la derecha o que proveen balance o simetría en una composición de gran tamaño.

Ejemplos de inscripciones en columnas orientadas en ambas direcciones se dan al lado. La dirección de la escritura se indica así como el orden en el que los signos han de ser leídos.

Como puede verse, una clave para saber la dirección de la escritura viene dada por ciertos signos, especialmente humanos o animales, que tienen un anverso y un reverso fácilmente reconocible.

El gráfico inferior muestra tanto el sentido de la lectura como el orden de la misma, en dos ejemplos verticales y dos horizontales.

Consideraciones estéticas o jeroglíficas representaron un importante papel en la organización interna de una inscripción. Los jeroglíficos no eran escritos en secuencia lineal, uno tras otro, como las letras de un sistema alfabético, sino que eran agrupados en cuadros imaginarios o rectángulos, para asegurar el arreglo más armonioso y minimizar la posibilidad de feos huecos vacíos. Todo esto afectaba al tamaño relativo y a las proporciones de los glifos y determinaba si una palabra era escrita completa o en forma abreviada. De hecho no es raro hallar glifos intercambiados en su orden por razones de aprovechamiento de espacio.

El orden de los glifos también se veía afectado por consideraciones de prestigio. Palabras de entidades de alto nivel (como "rey", "Dios", y nombres de dioses específicos), eran usualmente puestas antes de palabras a las que en el discurso seguían.

Esto se aprecia en la inscripción inferior donde los primeros tres signos significan "una ofrenda que da Anubis". En el orden de los glifos, el de Anubis, que es el chacal, es el primero porque Anubis es un dios, aunque en el orden del lenguaje hablado sería el tercero.

La causa de la escritura: La religión

Los egipcios se referían a este sistema de escritura como "escritura de las palabras divinas", o "palabras divinas". Es decir, para ellos su sistema de escritura no era una cosa común, sino algo asociado con cuestiones religiosas.

Los egipcios creían que los jeroglíficos tenían el poder de dar vida a lo que describían o afirmaban. Una fórmula funeraria invocando los beneficios de un dios era suficiente, en sí misma, si estaba escrita en jeroglífico de asegurar la recepción de dichos beneficios siempre que el nombre del destinatario fuera mencionado. El nombre de la persona, inscrita en jeroglífico, personificaba la identidad de la misma. Si en la representación de una persona faltaba su nombre, también faltaba el medio de asegurar su existencia de ultratumba. Destruir el nombre de una persona era privarlo de su identidad y reducirlo a la inexistencia.

El poder de la escritura: La magia

En varias ocasiones en la historia de Egipto, los cartuchos de un gobernante muerto fueron sistemáticamente mutilados o removidos de monumentos, en un acto de venganza del sucesor. Incluso los dioses no eran inmunes a estos ataques. Cuando el rey Akhenaton instituyó la nueva religión del disco solar y abolió el antiguo régimen, ordenó, entre otras cosas, que el nombre del principal de los dioses, Amun, fuera borrado de los monumentos del país, cosa que todavía puede apreciarse en las piezas que han llegado hasta nosotros. De forma similar, el monumento de una persona a veces pasaba a ser de otra. El acto esencial para dicha "usurpación" era el cambio de nombre; el nombre original era quitado y el nuevo puesto en su lugar; el monumento quedaba tal cual, simplemente con ese pequeño cambio. En la imagen inferior hay algunos ejemplos marcados de cambios de signos. Los signos cambiados van marcados con una cruz.

La creencia en la eficacia mágica de las "divinas palabras" se advierte en los intentos que se hacían para limitar el poder de ciertos jeroglíficos, sobre todo los que describen humanos, pájaros y animales. Se suponía que tenían un considerable potencial dañino si estaban localizados en zonas mágicamente "sensibles", como las paredes de una cámara funeraria o los lados de un sarcófago. El miedo era que pudieran asumir una vida hostil independiente y consumir las ofrendas de comida depositadas para el muerto o incluso atacar al cadáver mismo. Para evitar esto se tomaban ciertas precauciones para neutralizar estas amenazas. Algunas veces tales jeroglíficos eran eliminados y sustituidos por anodinas sustituciones. En otras ocasiones eran modificados en alguna forma para inmovilizarlos. Los cuerpos de figuras humanas y las cabezas de insectos y serpientes eran omitidos, los cuerpos de pájaros recortados, los cuerpos de ciertos animales cortados en dos y las colas de serpientes abreviadas. Las criaturas particularmente peligrosas, como la inicua serpiente llamada Apophis, el gran enemigo del dios solar Ra, eran mostradas muertas o clavadas con cuchillos o lanzas. La figura inferior muestra algunos ejemplos de jeroglíficos mutilados.

El origen de la escritura: Divino

Los orígenes de este sistema de escritura son desconocidos. Para los egipcios era una invención de los dioses, en particular de Thoth, el escriba divino, quien se describe a sí mismo como el "señor de la escritura". Las más antiguas inscripciones halladas proceden de Hierápolis, a unos 70 Kms. al sur de Tebas, en el Alto Egipto. Se trata de una cantidad de paletas de pizarra, de las cuales la más famosa es la llamada "Paleta de Narmer", llamada así por la creencia de que los dos símbolos centrales en la inscripción superior, tanto en el anverso como en el reverso, representan signos que un egipcio más moderno podría leer como "Narmer". La paleta ha sido datada hacia el año 3.000 antes de Cristo. La escena central del anverso (figura derecha) muestra a un rey egipcio en el acto de forzar de rodillas a un enemigo. La escena de la derecha exhibe un halcón, probable símbolo del rey como dios Horus, llevando a un hombre con una cuerda desde la región del Delta, simbolizado por la cabeza de un hombre y seis papiros.


Paleta de Narmer

El de abajo es un ejemplo de escritura jeroglífica incrustada en madera del siglo IV antes de Cristo.

Jeroglífico incrustado en madera; siglo IV a. C.

Los jeroglíficos egipcios se usaron hasta el año 394 después de Cristo, pero tras la conquista de Alejandro Magno el alfabeto griego tomó preponderancia en Egipto.

La naturaleza de la escritura

La escritura jeroglífica se divide en:

a) Ideogramas: que representan objetos en forma puramente gráfica, sin elemento fonético. Por ejemplo:

b) Fonogramas: Son signos particularizados que indican pronunciación. Por ejemplo:

el fonograma "boca" en el decurso de los siglos sirve para indicar el sonido "r". En última instancia esto es lo que va a llevar a la confección de un alfabeto.

c) Signos silábicos, representando dos o tres consonantes y, a veces, acompañados de fonogramas. Por ejemplo:

d) Determinativos: que hacen las veces de marcadores en las palabras para indicar su función semántica. Por ejemplo, los verbos de movimiento llevan el determinativo:

y las que denotan líquidos, el determinativo:

Una clase para leer jeroglíficos

En la ilustración inferior tenemos a la reina Nefertari presentando dos recipientes a la diosa Isis. La inscripción señalada con una flecha se analiza en el diagrama de más abajo.







El fonograma del trono indica los sonidos "st"; la rebanada de pan semicircular, otro fonograma, refuerza el sonido "t" y sirve para sugerir feminidad. El huevo es un ideograma para mujer y la figura sentada es el pictograma de diosa. Por lo tanto, los cuatro símbolos forman el nombre Aset, más conocido como Isis.
La golondrina es el ideograma de grande y el fonograma del sonido "wr". El fonograma de boca refuerza la "r", mientras que la rebanada de pan connota feminidad y añade el sonido "t". Este conjunto significa Weret: Gran Dama

El buitre es el fonograma para "madre" porque suena igual que esa palabra, "mt". La "t" es reforzada por la rebanada de pan y la bandera es un ideograma para dios y un fonograma para los sonidos "ntr". Este conjunto puede leerse como Mut Netcher, es decir: Madre de dios


El fonograma del cesto se pronuncia "nb" y significa "dueño", "señor". La rebanada de pan que hay debajo añade una "t" y de nuevo significa feminidad. El ideograma del firmamento significa cielo y también sugiere las consonantes "pt". Estos signos combinados comunican al lector uno de los mayores títulos de Isis, Nebet Pet: Señora del cielo

El mapa inferior muestra la ubicación geográfica de los más antiguos sistemas de escritura.

Mapa de los antiguos sistemas de escritura

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