diumenge, 30 de març de 2008

Historia fósil de las primeras palabras


Las Primeras Palabras de la Humanidad

Autor: Carlos González-Espresati

Ballester, Xaverio (2002): Las Primeras Palabras de la Humanidad
Valencia, Ediciones Tilde, 126 pp.

En este interesante estudio, el profesor Xaverio Ballester apunta la necesidad de orientar los estudios de la lingüística hacia interrogantes tan cruciales como por qué hablamos, y cuál fue el proceso que llevó al ser humano hasta el desarrollo de complejos sistemas de comunicación, desde una perspectiva interdisciplinar. Para explicar estos fenómenos es preciso retroceder en el tiempo. robablemente, fue el resultado de una evolución darwiniana de más de 6 millones de años.El autor ofrece como posible fecha de la aparición de las lenguas actuales en torno a los 45.000 años a.C. Probablemente, fue el resultado de una evolución darwiniana de más de 6 millones de años. En un primer estadio, opina Ballester, los antepasados del hombre moderno habrían bajado de los árboles para adaptarse a las planicies abiertas de África Oriental, hasta aparecer el bipedismo, o bien habrían abandonado ecosistemas acuáticos de los que aún quedarían ciertas consecuencias fisiológicas.

El autor propone un estudio integrado en el que la lingüística contribuya como una pieza más a desvelar el rompecabezas del pasado, y para ello debemos, comenta, trabajar con teorías, con aquellas que de manera lógica sean capaces de dar solución a un mayor número de cuestiones. Admitamos que la sílaba es el elemento sonoro primordial, ya que se basa en el control de la respiración. De lo que se infiere que su dominio marca el origen del habla. Anatómicamente la posición erguida del cuello favorece la bajada de la laringe igual que al niño de 3 meses se le desarrolla el tracto bucal para desarrollar sonidos adultos. Quizá la laringe baja fuera el resultado de los nuevos escenarios a los que habrían de adaptarse nuestros antepasados, como la sabana, donde para cazar y no ser cazado era necesario comunicarse por medio del susurro.

Ballester se hace eco de algunos experimentos llevados a cabo con primates, como el caso de la chimpancé Washoe, instruida en el American Sign Language, para tratar de vislumbrar como habrían sido los inicios del lenguaje humano. La primera palabra que expresó Washoe mediante queremas fue “(a mí) más”. Parece que está constatado que los primates poseen capacidad para mantener diálogos, almacenar unidades léxicas en un número superior al centenar y también capacidad para crear signos. La gorila Koko, por su parte, creaba signos por homofonía e incluso entendía bastante bien el idioma inglés. Los experimentos con chimpancés mostraron interesantes resultados ya que éstos utilizan el dativo y el vocativo-nominativo con cierta soltura, y son más propensos al equivalente al nombre que a los verbos y adjetivos. Todo esto parece indicar la primacía de lo semántico y concreto sobre lo morfológico y abstracto. La capacidad de Washoe para combinar regularmente tres o más signos sería homologable a la de los niños de año y medio.

Los niños, según diversos autores, basan sus construcciones lingüísticas, en su primera fase de aprendizaje del lenguaje, en relaciones de significado (fonología y semántica) y todavía no en reglas sintácticas. Además de lo dicho, coinciden también monos y niños en su tendencia a la repetición, que es una de las vías de aprendizaje más económicas. Todos estos datos ayudan al profesor Ballester a considerar que “en el origen del lenguaje humano, estuvo la expresión sintomática de la interjección, y después, de las alocuciones sintomáticas del imperativo, e inmediatamente después del vocativo.” A su vez, esto hace sospechar que existe una conexión glotogenética muy directa entre el imperativo, el infinitivo y el indicativo. El aumento de la complejidad del lenguaje puede estudiarse a través del desarrollo de las concepciones del tiempo y de la locución desplazada (para la cual Keller ha propuesto que aprender a mentir fue un paso imprescindible).

La necesidad de comunicar la ubicación de las fuentes de alimentación en los nuevos y extensos hábitats, habría contribuido a desarrollar sistemas para explicar la distancia espacial y temporal. En razón de la documentación fósil, P. Tobías (1987) propuso que hace casi dos millones de años el homo habilis poseía ya alguna capacidad para el habla. Hewes (1973, 1975) sostiene que el habla tendría su origen en el gesto, basándose en indicios como la gestualidad que suele acompañar al habla. A su vez el habla tendría que ver con el utensilio, con su diseño y con su uso. Las habilidades cognitivas del lenguaje y la elaboración de herramientas (para lo que se necesita planear, organizar y ejecutar ordenadamente una acción) son parejas y se gobiernan desde regiones cerebrales vecinas. Además, es preciso aclarar que el gesto (muy necesario para los cazadores) sería el resultado de la liberación de las manos como consecuencia del bipedismo. El profesor Ballester reproduce la cita siguiente: “El lenguaje va surgiendo paulatinamente en un larguísimo proceso que empieza en los primeros homínidos del género homo (hace 2,5 millones de años) y que culmina en un lenguaje básicamente semejante al nuestro con el sapiens sapiens a partir de al menos 100.000 años”(Bernárdez 1999: 189). Pudo ser un factor importante el desarrollo del cerebro, sugiere Ballester, de los 1000 cc. del homo erectus a los 1250 del homo sapiens y de éste a los 1500 del homo sapiens sapiens, u hombre anatómicamente moderno. A tenor de los datos ofrecidos, es probable que la morfología y la sintaxis como sistemas complejos hayan aparecido 8.000 o 7.000 años a.C. (Bickerton 1996: 51), mientras que en las primeras y anteriores fases del habla solo se habría contado con la fonología junto al léxico. Hay discrepancia según los autores la investigación sobre si los neardentales descubrieron el habla. Aunque cromagnones (sapiens sapiens) y neardentales (sapiens) se encontraron en Europa, ya que así lo demuestran los yacimientos, no hay indicios de comportamientos simbólicos de los neardentales hasta periodos muy tardíos.

El autor explora la importancia que pudieron tener la lengua oral y el conocimiento del símbolo como armas que determinaran la desaparición de esta especie. Los signos del lenguaje pueden ser de tres tipos, según la relación que mantengan entre su significante y su significado (íconos (sic), índices y símbolos). Las lenguas están compuestas de símbolos, pero ello no indica que sean arbitrarias, sencillamente sus signos han sufrido un proceso de abstracción hacia lo convencional, desde que el lenguaje humano naciera desde el iconismo. Hace al menos 45.000 años el hombre poseía ya todos los atributos del humano moderno, el habla y también su componente simbólico. No solo las lenguas nacieron del iconismo, sino que además, tienden hacia él, porque la relación del ícono con lo designado, es más natural y económica que otras relaciones menos motivadas. La iconicidad en las lenguas actuales puede ser psicológica, temporal, etc. La conversión de un término arbitrario en otro translúcido se explica porque lo irregular se memoriza más fácilmente que lo opaco, de ahí en última instancia las motivaciones artificiales. Para el profesor Ballester el mejor signo es el más económico, el que presenta una referencia y una motivación más directa. De esto se deduce que la onomatopeya (ícono sonoro) es el signo lingüístico más primitivo. La metonimia de designar a un animal por el sonido que produce está muy extendida en todas las lenguas y pudiera ser un testimonio no solo para rastrear el origen del habla, sino incluso los parentescos o relaciones de afinidad entre las lenguas. La consolidación de la convención exige, por un lado tiempo, para que índices e íconos (cara, espalda, frente,) pierdan su motivación, y por otro un ámbito social, que consolide la falta de vinculación del significado a la forma (“de cara a, a espaldas de, en frente de”). Por lo tanto, podemos afirmar que lo concreto y transparente semánticamente se dio primero en la formación de las lenguas, y esto se ve claramente aún en algunos morfemas de las lenguas, sobre todo los de las aglutinantes. “Es bastante probable que en las primeras fases del lenguaje humano [...] no existieran elementos gramaticales propiamente dichos” (Bernárdez 1999: 241). Todo lo espacial es fuente de metáforas susceptibles de acabar morfologizadas en preposiciones, pronombres o conjunciones. Según Jakobson la relación entre signo y significado se debe a dos estrategias, la contigüidad y la similitud. El pensar equivale a relacionar pasando a lo contiguo o a lo similar. La relación que Saussure estableció entre significante y significado es, en palabras del autor, “una relación de contigüidad perdida”. Es opinión de J. M. Moreno Cabrera (1998: 211-27) que la contigüidad encauzaría los cambios lingüísticos hacia la lexicalización y la similitud hacia la morfologización, aunque ambos procedimientos no se excluyen. La metonimia, en concreto, genera léxico por contigüidad. En este proceso de generación del lenguaje, las lenguas habrían ganado en capacidad de abstracción y de precisión, ya que solo íconos e índices no bastaban para acceder a todo lo que la mente podía concebir.

En lo que sigue, el autor hace un repaso a las diferentes posturas que se mantuvieron en la historia de la lengua. En el mundo judeocristiano es bien familiar la concepción monogenética de las lenguas, concepción que apuntaba al hebreo como lengua madre. Los primeros indoeuropeístas se propusieron demostrar que “el origen de buena parte de las lenguas europeas y buena parte de las asiáticas era común y autónomo”. La teoría de la evolución de las especies de Darwin desautorizó todo carácter científico que pudiera habérsele atribuido a la concepción bíblica del hebreo como lingua mater, aunque indirectamente benefició la hipótesis monogenetista debido a la aportación material de los lingüistas en forma de ingentes listones de palabras de numerosas lenguas. Alfredo Trombetti a principios del s. XX volvió a propagar la hipótesis monogenética pero sus opiniones contaron con la oposición de la lingüística oficial, entregada a la reconstrucción del indoeuropeo. Desgraciadamente, considera el autor, mientras que el resto de las disciplinas seculares se iban incorporando al modelo evolucionista, la lingüística seguía con la prohibición antiglotónica de 1968. La gramática histórico-comparativa distorsionaba su verdadero objeto de estudio “al buscar estática gramática [...] donde solo había dinámica gramaticalización”, ya que se olvidaba del periodo prehistórico y restringía a unas pocas lenguas su perspectiva comparativa. Ballester encuentra censurables algunas actitudes de la lingüística moderna como a) la negación de más del 90% del decurso histórico de las lenguas, b) la confusión de lengua con filología y de filología con gramática, c) la concentración de sus esfuerzos solo en la historia y la escritura, d) la imposición de normas y unificación allí donde había variabilidad y flexibilidad. También apunta algunos prejuicios lingüísticos muy frecuentes, y a desde su punto de vista absurdos, que se derivan de lo anterior, como que las lenguas se corrompen, que las lenguas sin escritura son inferiores, que existen normas de habla superiores a otras o que deban existir normas necesariamente. Pese a la condena oficial la hipótesis monogenética/oligo-genética, que veía el origen de las lenguas si no en una sí en unas pocas lenguas, contó con apoyos. Holger Pedersen, por ejemplo, propuso que el grupo indoeuropeo antes de constituirse como tal, habría formado parte de otro grupo mayor, del cual también procederían las lenguas altaicas, esquimoaleutianas, finoúgricas, samoyedas, semíticas y yucaguires. En los años 60 V. M. , Illich-Suith o A. Dolgoposky relacionaron las lenguas indoeuropeas con las afroasiáticas, altaicas, cartvélicas, dravídricas y urálicas. El autor recuerda que la hipótesis de un supergrupo ha venido siendo en los últimos 40 años y es todavía, al día de hoy, uno de los campos de investigación más activos. Greenberg, lingüista de obligada referencia, propone 3 grupos para América, 4 para África y, en total, y 20 o 30 para todo el planeta. El autor se pregunta hasta dónde podría llegar esta reducción, ¿10, 3 o 4, o quizás incluso una sola lengua original? La genética ha demostrado que todos los seres humanos procedemos de un único grupo en África surgido durante los últimos 150.000 años, la denominada tribu de Eva, compuesta por unos 1500 individuos, aunque solo seamos herederos de su linaje. Ballester informa de que la dispersión desde el continente africano comenzó hace 100.000 años y habrían bastado 70.000 para poblar el planeta. Durante estos recorridos era lógico que la lengua fuera evolucionando debido al contacto con otros grupos y otras realidades. La hipótesis de Lara, apunta a que uno solo de los 13 clanes africanos colonizó el mundo, por lo que todos los grupos lingüísticos extraafricanos podrían pertenecer a una sola lengua. La baja demografía de los humanos en estos momentos de la prehistoria, también refuerza la hipótesis monoglotogenética. Lo cual nos sirve para explicar las afinidades y relaciones que presentan todas las lenguas del mundo. La otra opción consiste en suponer una relación interna de pensamiento entre todos los hablantes del planeta. El profesor Ballester opina que cuando la confrontación de elementos no se limita al significado, sino que incluye la forma, podemos tener más seguridad para afirmar que la afinidad puede deberse no exclusivamente a causas de psicología universal.

En la última parte de su estudio, Ballester realiza algunas críticas, plantea además ciertas hipótesis de trabajo, y adelanta también respuestas. La pretensión de reconstruir en su totalidad una lengua, afirma el profesor Ballester, es una quimera, ya que el concepto de lengua completa, regular y unificada, es reciente, y porque existe un gran peligro en trabajar con los materiales existentes debido a la cantidad de factores que en un plazo tan largo pueden haber afectado a estos vestigios. Con todo, ninguna lengua contaría con una mayor cantidad de material para su reconstrucción que aquella que fuese el origen de las restantes. El autor propone para esta empresa, servirse de la ayuda de la tipología y de los universales lingüísticos a la búsqueda de la teoría más explicativa. “¿Es posible remontarnos hasta las primeras palabras de la humanidad?”,“¿Nos dan estas palabras la idea de una única lengua común?” Ballester da un sí confiado a la primera cuestión: las afinidades entre las lenguas son suficientes para defender tal hipótesis; y un sí matizado a la segunda: si no todas las lenguas poseen un origen común, sí, al menos, la mayoría. El profesor Ballester ofrece una muestra de las afinidades entre la mayoría de las lenguas conocidas en los planos fónico, morfológico y léxico, cuya mera enumeración sería prolijo intentar aquí. Como conclusión, se hace la consideración de que la Lingüística Histórica no debe bastar para reconstruir, ella sola, un tan largo y complejo devenir y debe ser más que nunca una lingüística interdisciplinar. En definitiva, el estudio del autor representa una muy interesante contribución al conocimiento del origen del lenguaje humano, y no puede más que alentar a los investigadores a la búsqueda de estos orígenes desde una perspectiva lingüística, genética y antropológica.

FUENTE: http://www.imaginando.com/lengua/archivos/000004.html


Encontrada la huella genética de los cruzados medievales en Oriente Próximo


Encontrada la huella genética de los cruzados medievales en Oriente Próximo
E. J. BLASCO CORRESPONSAL. LONDRES.
Font: abc.es 29-3-2008

Los cruzados medievales no sólo propagaron la fe cristiana entre la población de Oriente Próximo, sino que también perpetuaron su herencia genética. Unas marcas específicas de ADN propias de los habitantes de Europa Occidental han sido halladas entre cristianos del Líbano, lo que ha permitido trazar por primera vez el itinerario genético de una de las migraciones más singulares de la historia.

La investigación ha sido realizada en el marco del Proyecto Genográfico, impulsado por la revista «National Geographic» en 2005 con la idea de ir describiendo el itinerario de la especie humana a lo largo del tiempo y del planeta. En el estudio, dirigido por Spencer Wells, han participado dos investigadores españoles, David Comas y Jaume Bertrán, del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. A diferencia de lo que normalmente ocurre en el análisis de la información genética de la población autóctona de un país, que puede presentar diferencias en función de divisiones geográficas, en el caso del Líbano se han encontrado variaciones según la religión.

Cromosoma «Y»

Los hombres musulmanes presentan una mayor presencia de una determinada característica en el cromosoma «Y» (haplogrupo J1) mientras que el mismo cromosoma ofrece una viariante más repetida entre los cristianos (haplogrupo WES1).

Según las conclusiones del estudio, publicado en «American Journal of Human Genetics», el trazo genético de los musulmanes derivaría de la inmigración producida desde la Península Arábica en los siglos VII y VIII, que introdujo el Islam en toda esta zona de Oriente Próximo. Por su parte, quienes profesan la fe cristiana deben parcialmente su herencia genética a los cruzados que llegaron entre los siglos XI y XIII. Ello muestra que la religión ha tenido una fuerte influencia en actuales variaciones de la línea familiar genética y al mismo tiempo identifica acontecimientos históricos que explican esta situación poco habitual. De todos modos, como precisan los autores, las diferencias entre unos y otros son mínimas, y ambos grupos comparten un linaje abrumadoramente común.

La investigación se centró en el Líbano por tratarse de un país que bien podía recoger en su población los vaivenes históricos de las distintas influencias migratorias. Se analizó la personalidad genética de 926 varones, cuyas familias han vivido en el Líbano al menos durante las tres últimas generaciones.

Comparado con especies próximas, el hombre muestra pequeña variación genética, a pesar de que presenta una mayor población, tanto en la actualidad como en los siglos precedentes, y de su mayor distribución geográfica. Y esas limitadas variaciones pueden ser explicadas en la mayoría de los casos por factores geográficos.

De generación en generación

La opción por el sexo masculino se debe a que el cromosoma «Y», propio del varón, supone un paquete de material genético que es pasado de padres a hijos de forma casi inalterada, como ocurre con el apellido. Al cabo de muchas generaciones, el cromosomo acumula pequeños cambios o copia errores en su secuencia del ADN, pero aún así es extramadamente útil para indagar en el pasado. Los cromosomas Y se pueden clasificar en diferentes grupos, llamados halogrupos, que reflejan en gran medida sus ancestros.

A la hora de rastrear la herencia europea, el estudio ha tenido en cuenta carecterísticas genéticas específicas de las herencias masculinas en Francia, Alemania, Inglaterra e Italia, que son los países originarios de donde llegaron los principales grupos de cruzados al territorio que hoy es el Líbano, entre la primera cruzada, que partió de Europa en 1096, hasta la sexta, que comenzó en 1228. Ese haplogrupo ha sido denominado WES1 (siglas en inglés de Europeo Occidental Específico) y normalmente sólo se encuentra entre la población oriunda de los países del oeste de Europa.

En la población cristiana

Según el profesor Spencer Wells, estas marca cromosomática «parece haber llegado de Europa y se encuentra mayormente en la población cristiana» del Líbano. «Mirando el conjunto de datos -indicó en declaraciones a la BBC-, vemos un similar enriquecimiento de linajes proveniente de la Península Arábica en la población musulmana, que no es tan frecuente entre los cristianos». «Esto es extraño, porque normalmente no vemos este tipo de estratificación por religión cuando miramos los linajes, particularmente en hechos de inmigración», señaló el director del Proyecto Genográfico, cuyos centros regionales ya han tomado muestras de material de 31.000 personas en todo el mundo.

Para el profesor Pierre Zalloua de la Universidad Americano-Libanesa de Beirut, que también ha participado en la investigación, «la meta del estudio era aplicar la ciencia a la historia del Líbano, que es muy rica. El hecho de que vinieran esas grandes civilizaciones, con la expansión islámica y la inmigración europea, dejando no sólo sus genes sino al mismo tiempo algo también de sus culturas y sus formas de vida, no puede más que enriquecernos».

El Líbano tiene hoy algo más de cuatro millones de habitantes. Históricamente fue conquistado por Asiria, Babilonia, Persia y Roma, y fue visitado por egipcios y griegos. Tiene una población con gran variedad étnica y religiosa, con varias confesiones cristianas, como los maronitas, los ortodoxos y los católicos.

http://www.ajhg.org/AJHG/fulltext/50002-9297(08)00206-1

dijous, 27 de març de 2008

Síntesis de la Prehistoria

Autor : E. Jimeno

Actividad: Confecciona en una hoja DIN-3 un cuadro de la Prehistoria como el reproducido al final de este post e intercala dos homínidos que no figuran: el homo ergaster y el homo antecessor. En el siguiente esquema encontrarás información útil para realizar esta tarea:







Puedes completar la tarea, intentando situar el prehomínido Ardipithecus ramidus (visita http://invitacionalahistoria.blogspot.com/2009/10/ardi-descubren-el-esqueleto-del.html) de acuerdo con las siguiente tabla


Darwin, estudiante mediocre

Charles Darwin: Por debajo de la media

Fuente: kindsein.com

Image:Charles Darwin 1816.jpg

Charles_Darwin_1816 (7 años)

Image:Charles Darwin by Julia Margaret Cameron.jpg

Charles_Darwin
1868 (59 años)


Fragmentos de la Autobiografía de Charles Darwin.

Darwin recuerda en su autobiografía que le gustaba mucho recolectar cosas desde que era muy pequeño: conchas, monedas, minerales, ... y que también se interesaba por la variedad de las plantas. Un día le dijo a otro niño que podía producir varios tipos de flores de colores distintos sólo con regarlas con ciertos fluídos coloreados, «lo cual era una montruosa fábula, porque jamás lo había hecho».
«Tengo que confesar que cuando era pequeño tendía a inventar historias falsas de forma deliberada, y siempre lo hacía para impresionar». Una vez recogió una buena cantidad de fruta de los árboles de su padre, la escondió, y después corrió a contar que había encontrado un alijo de fruta robada.

«Debía ser bastante ingenuo cuando fui al colegio por primera vez. Un niño llamado Garnett me llevó un día a una tienda y compró unas tartas, que no pagó porque el dependiente se fiaba de él. Cuando salimos de la tienda le pregunté por qué no había pagado los pasteles y él me contestó inmediatamente "¿es que no sabes que mi tío dejó una gran suma de dinero a la ciudad con la condición de que todos los comerciantes ofreciesen gratis lo que les pidiera quien llevase su viejo sombrero y lo moviese de una forma determinada?" Y me mostró cómo había que moverlo.
«Entonces entramos en otra tienda donde ocurrió lo mismo. Movió el sombrero de la manera que había descrito y pidió algo pequeño que se llevó sin pagar. Cuando salimos de la tienda me dijo: “Ahora si quieres ir tú mismo a aquella tienda de pasteles, te prestaré mi sombrero y así puedes coger lo que quieras si lo mueves de manera adecuada sobre tu cabeza”. Acepté encantado aquella oferta tan generosa. Entré y pedí varios pasteles, moví el viejo sombrero y, cuando me marchaba, el dependiente salió detrás de mí, se me cayeron los pasteles y corrí por mi vida; me sorprendí al ser recibido por mi falso amigo Garnett con grandes carcajadas.

La escuela

«En el verano de 1818 fui a la gran escuela del Dr. Butler en Shrewsbury y me quedé allí siete años, hasta que cumplí los dieciséis. Me quedaba a dormir allí para disfrutar de la gran ventaja de vivir como un auténtico estudiante. Pero como la distancia a mi casa era poco más de una milla, muy a menudo me iba corriendo en los largos intervalos entre el final de las clases y el cierre de las puertas del colegio por la noche. Creo que esto me resultó muy beneficioso porque mantuve la relación familiar. Recuerdo que, en los primeros años de mi vida en la escuela, tenía que correr mucho para llegar a tiempo, y lo lograba a menudo. Pero cuando dudaba, rogaba a Dios para que me ayudara, y recuerdo bien que atribuía mi éxito a los rezos y no a mi rápida marcha, y me maravillaba de cómo siempre me ayudaba.

Paseos solitarios

«He oído a mi padre y a mi hermana mayor decir que yo tenía cuando era muy joven una gran afición por dar largos paseos solitarios; pero no sé en qué pensaba mientras los daba. A menudo me quedaba absorto y una vez, mientras volvía a la escuela por encima de una antigua fortificación que rodeaba Shrewsbury, que había sido convertida en un sendero público sin protección en uno de los lados, me salí del camino y me caí. La altura era sólo de unos siete u ocho pies. Sin embargo, la cantidad de pensamientos que pasaron por mi cabeza durante esta caída tan corta pero tan repentina e inesperada fue asombrosa, y no parece compatible con lo que los fisiólogos han demostrado, creo, sobre que cada pensamiento requiere una apreciable cantidad de tiempo.

La escuela, una etapa en blanco

«Nada pudo haber sido peor para el desarrollo de mi mente que la escuela del Dr. Butler, ya que era estrictamente clásica, y no se explicaba nada más que un poco de geografía antigua e historia. La escuela, como educación para mi, fue simplemente una etapa en blanco. Durante toda mi vida he sido totalmente incapaz de dominar ningún idioma. Se prestaba especial atención a la composición de versos, pero nunca pude hacerlo bien. (...)

«Se prestaba mucha atención a aprenderse de memoria las lecciones del día anterior. Lo podía hacer con gran facilidad, aprender cuarenta o cincuenta lineas de Virgilio y Homero mientras estaba en la capilla por la mañana. Pero este ejercicio era completamente inútil, porque olvidaba todos los versos al cabo de cuarenta y ocho horas. (...)

«Cuando dejé la escuela, no estaba ni por encima ni por debajo de la media. Creo que estaba considerado por todos mis maestros y por mi padre un chico muy corriente, más bien por debajo del nivel normal de inteligencia. Para mi gran pesar, mi padre una vez me dijo: “No te preocupas nada más que de cazar, de los perros, de perseguir ratas, y serás una vergüenza para ti mismo y para tu familia”. Pero mi padre, que era el hombre más amable que he conocido y cuyo recuerdo tengo en mi corazón, debía estar enfadado y fue un poco injusto cuando utilizó esas palabras.

(...)

«Recordando cuanto puedo mi carácter durante la vida escolar, mis únicas cualidades prometedoras eran unos gustos fuertes y diversos, mucho entusiasmo por lo que me interesaba y sentía un gran placer al comprender cualquier tema o cosa compleja. Un profesor particular me enseñó a Euclides, y recuerdo claramente la intensa satisfacción que me daban las demostraciones de la geometría. Recuerdo, con igual nitidez, el placer que me produjo mi tío [el padre de Francis Galton] al explicarme los principios del barómetro Vernier.
«Con respecto a mis gustos variados, aparte de la ciencia, era aficionado a leer varios libros, y solía sentarme durante horas leyendo las obras históricas de Shakespeare, generalmente en una vieja ventana en los gruesos muros de la escuela. Leía también poesía, como las Estaciones de Thomson, y los poemas recien publicados de Byron y Scott. Menciono esto porque más tarde en mi vida perdí completamente, para mi pesar, todo el placer de la poesía de cualquier tipo, incluyendo a Shakespeare.

«En mis primeros días en la escuela, un chico tenía una copia de las Maravillas del Mundo, que leía a menudo, y discutía con otros chicos sobre la veracidad de algunas de sus afirmaciones, y creo que este libro me produjo por primera vez el deseo de viajar a países remotos, que se cumplió finalmente con el viaje del Beagle.
«En la última parte de mi vida escolar me convertí en un gran afincionado a disparar. No creo que nadie más haya podido mostrar más entusiasmo por algo sagrado que el que tenía yo por disparar a los pájaros. »

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Charles Darwin (1809-1892). Científico británico creador de la teoría evolutiva y del concepto de selección natural. Sus obras ejercieron una influencia decisiva en las distintas disciplinas científicas y en el pensamiento moderno en general. Su trabajo fue atacado intensamente en su tiempo.

DESCUBRIMIENTO CRUCIAL: El Homo antecessor en Europa hace 1.200.000 de años

REPORTAJE DE "EL MUNDO"


ESTUDIO PUBLICADO EN LA REVISTA 'NATURE'

Hallan en Atapuerca la mandíbula del homínido europeo más antiguo

  • El descubrimiento se produjo en el yacimiento burgalés de la Sima del Elefante
  • Junto al fósil se desenterraron herramientas de piedra y huesos de animales

Vídeo:

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/26/ciencia/1206550263.html?a=1541a38fb00d83608b803f46bd9ce750&t=1206625563

Turkana Films


Actualizado jueves 27/03/2008 11:33


ROSA M. TRISTÁN

MADRID.- Los paleontólogos que trabajan en la Sierra de Atapuerca hallaron, en la última campaña, una mandíbula humana de hace 1,2 millones de años que confirma que en la sierra burgalesa habitaron los primeros homínidos que pisaron Europa y allí experimentaron una evolución propia.

El descubrimiento tuvo lugar el 30 de junio pasado en el nivel TE9 de la Sima del Elefante, justo un día después de que se presentara a la prensa un primer diente, del mismo individuo.

Junto a este fósil aparecieron unas herramientas de piedra, utilizadas por este homínido burgalés para alimentarse, y restos óseos de los animales que le sirvieron de comida.

Hasta ahora, la evidencia fósil más antigua de presencia humana en Atapuerca, y en Europa, era de hace unos 800.000 años, en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina, a 200 metros de la Sima. Los fósiles se atribuyeron, en 1994, a una nueva especie denominada 'Homo antecessor', cuya existencia aún genera polémica en la comunidad científica.

Los investigadores, de forma provisional, atribuyen el nuevo fósil también a esta especie, aunque tiene 400.000 años más.

Eudald Carbonell, codirector de las excavaciones y uno de los autores del trabajo, al que dedica su portada la revista 'Nature', explica que "por sus características morfológicas este homínido procede de las poblaciones de 'Homo georgicus' encontradas en Dmanisi, con una antigüedad de 1,8 millones de años".

"La mandíbula confirma que ya la primera salida de África tuvo éxito y evolucionó dentro del propio continente. Es el fósil del primer europeo", asegura el paleontólogo catalán a elmundo.es.

Carbonell añade que, de momento, no se sabe si este probable 'Homo antecessor' evolucionó más adelante en Europa hacia los neandertales o si desapareció, si bien se muestra convencido de que "en 30 ó 40 años el árbol evolutivo europeo estará completo".

Un diente, primera pista

El hallazgo de la mandíbula estuvo precedido, días antes, del de una pieza dental en el mismo nivel del yacimiento, que fue datado con las últimas técnicas en una antigüedad de 1,2 millones de años.

Portada de 'Nature' con el hallazgo de la mandíbula. (Foto: 'Nature')

Portada de 'Nature' con el hallazgo de la mandíbula. (Foto: 'Nature')

Las 32 herramientas de sílex descubiertas junto al fósil fueron realizadas dentro de la cueva con un material que es común alrededor de la cueva. Son lascas de entre 30 y 75 milímetros que fueron utilizadas para aprovechar la carne de algunos hervíboros y están realizadas con una tecnología muy primitiva.

Los utensilios coinciden con los que han aparecido en los yacimientos de Fuente Nueva y Barranco León, en Orce (Granada), y en otros yacimientos europeos en los que hay vestigios de presencia humana, pero no restos.

"Parece que los homínidos que salieron de África hacia Próximo Oriente evolucionaron luego hacia el 'Homo erectus' en Asia y el 'Homo antecessor' en Europa", argumenta Eudald Carbonell.

Sin embargo, Manuel Domínguez-Rodrigo, paleontólogo de la Universidad Complutense de Madrid, cree que la mandíbula puede encajar en más de una especie de humanos primitivos. "Es arriesgado atribuirla a 'Homo antecessor', un taxón que aún se discute. Lo que está claro es que es el resto humano más antiguo de Europa, que sus rasgos son primitivos y que abre las puertas a hallazgos que lleven esa presencia hasta 1,5 millones de años", declara el investigador.

Es la segunda vez que el equipo de Atapuerca, Premio Príncipe de Asturias de Investigación. consigue una portada de 'Nature'. La primera fue en 1993, sobre un cráneo excavado en la Sima de los Huesos.




REPORTAJE DE "EL PAÍS"

FOTOGALERÍA:

http://www.elpais.com/fotogaleria/Descubrimiento/crucial/Atapuerca/5272-2/elpgal/


El europeo del millón de años

Descubierto en Atapuerca el resto humano más antiguo de Europa - El hallazgo obliga a revisar la teoría de que el hombre evolucionó sólo en África

MÓNICA SALOMONE - Madrid - 27/03/2008

Es sólo un fragmento de mandíbula, pero ya ha puesto en duda la visión hasta ahora más aceptada sobre la evolución humana del último millón y medio de años. Es un fósil hallado en el yacimiento de la Sima del Elefante, en Atapuerca (Burgos), en junio del año pasado, y su importancia estriba en su edad. Con al menos 1,2 millones de años es el resto humano más antiguo del que se tiene noticia en Europa. De él extraen los investigadores varias conclusiones.

La primera, que hay presencia humana en Europa mucho antes de lo que se pensaba hasta ahora; la segunda -unida a la anterior-, que en este continente pudieron originarse no sólo los neandertales, como se creía, sino también especies como el Homo antecessor, posible antepasado común de los neandertales y nosotros, el Homo sapiens.

"Hasta ahora se creía que la única aportación de Europa a la evolución humana era una especie muy inteligente pero fallida, los neandertales. Ahora vemos que pasaron muchas más cosas", explica Juan Luis Arsuaga, del Centro de Investigación de Evolución y Comportamiento Humanos y codirector de las excavaciones en Atapuerca junto con Eudald Carbonell (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolucio) y José M. Bermúdez de Castro (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana).

Estos investigadores, junto a otros 27 firman hoy el artículo en el que presentan su hallazgo en Nature, que le dedica además la portada. El titular es: "¿El primer europeo? La mandíbula que sitúa a los humanos en España hace más de un millón de años".

El nuevo fósil es una "sorpresa", según Arsuaga. "Creíamos que habíamos encontrado ya todos los fósiles humanos de Atapuerca. Y nadie esperaba hallar restos tan antiguos en Europa".

El hueso no es una mandíbula completa sino su región anterior, la parte que incluye lo que en los humanos actuales es el mentón. Conserva algunos dientes, además de un segundo premolar inferior encontrado días antes. Se han hallado además 32 útiles de sílex de la misma época. Son lascas simples, de entre 30 y 75 milímetros. Con ellas se aprovechaba la carne de grandes herbívoros.

Las implicaciones de este hallazgo para la visión general de la evolución humana pueden ser importantes. Tras décadas de debate, la teoría más aceptada hoy es que los humanos aparecieron y evolucionaron en África, continente del que fueron emigrando en diferentes oleadas. Se considera probado que el Homo sapiens (nosotros) salió de África hace menos de 100.000 años y se extendió por el planeta, sustituyendo a otras especies humanas ya asentadas. Los neandertales, en Europa, fueron una de ellas (hoy está claro también que neandertales y sapiens son especies distintas).

Pero este fósil de 1,2 millones de años podría estar indicando que no sólo fue África el lugar donde evolucionaron especies que forman parte del linaje del Homo sapiens. "Quizás hay que pensar que hubo otros centros de producción, que hubo ondas evolutivas en diferentes direcciones", señala Arsuaga, uno de los directores de las excavaciones.

Hasta ahora el título de primeros europeos lo tenían fósiles también de Atapuerca, datados en 800.000 años. Son de la especie Homo antecessor y fueron hallados en 1994 en la Gran Dolina. Esta especie tiene rasgos antiguos pero también muy modernos; los investigadores han descrito la cara del llamado niño de la Gran Dolina como parecida a la nuestra, plana y grácil, pero su frente tenía cejas con un reborde óseo muy robusto y sus dientes también eran muy primitivos. La opinión de Arsuaga es que Homo antecessor es antepasado común nuestro y de los neandertales.

Entonces entra en escena esta mandíbula, catalogada "provisionalmente", como Homo antecessor. Eso implicaría que "el poblamiento de Europa se produjo mucho más rápido y de forma más continuada de lo que se creía hasta ahora", como escriben en Nature. Pero además se refuerza la idea de que Homo antecessor apareció en Europa, y no en África.

Ahora bien, si Homo antecessor es antepasado nuestro y hace al menos 1,2 millones de años estaba en Europa, y si el hombre moderno salió sin duda de África hace menos de 100.000 millones de años... "Entonces obviamente el Homo antecessor tuvo que volver a África" y evolucionar en Europa, indica. De comprobarse, Europa habría aportado al esquema de la evolución humana una especie integrada en nuestro linaje. Es una visión "distinta" de la aceptada hasta ahora, admite Arsuaga, pero "nuestro trabajo consiste en establecer relaciones entre los fósiles atendiendo primero a la morfología, y después a la geografía. Primero tenemos que saber quién es hijo de quién, y después adónde emigraron".

Un pariente en el Cáucaso

El estudio de la morfología y la datación resultan claves para colocar el nuevo fósil en el mapa de la evolución humana. La mandíbula, afirman los investigadores en una nota de prensa, tiene un "aspecto primitivo" que recuerda a fósiles africanos más antiguos y, en especial, a los hallados en el Cáucaso. Esta región fue un auténtico cruce de caminos entre Europa y Asia para los primeros humanos, y allí se han encontrado fósiles humanos de hace 1.700.000 años relacionados con la primera expansión demográfica fuera de África.El espécimen de la Sima del Elefante tiene "muchas similitudes" con las mandíbulas encontradas en el yacimiento de Dmanisi, en Georgia, dicen los investigadores. Pero también tiene muchas diferencias, según comenta Juan Luis Arsuaga. "Esta mandíbula es mucho más grácil, más moderna, si me apuras, que los fósiles del Cáucaso; es más parecida al Homo antecessor".El que la nueva mandíbula presente rasgos primitivos como los que se ven en Dmanisi, y también (relativamente) modernos como los de antecessor, ¿significa que su dueño descendía de los pobladores más antiguos del Cáucaso? No se sabe. Los investigadores sí creen que los antepasados del Homo antecessor llegaron de África pasando por el Cáucaso, pero aún no pueden establecer las relaciones de parentesco con los fósiles hallados en esa región. Si el humano de hace 1,2 millones de años en Atapuerca desciende de los de 1,7 de Dmanisi "debió ir evolucionando por el camino, porque los rasgos son muy distintos", insiste Arsuaga.Respecto a la datación, se ha hecho recurriendo a tres métodos: el paleomagnetismo, basado en los cambios periódicos de polaridad de la Tierra; la paleofauna, en concreto fósiles de pequeños mamíferos, como mustélidos y varias especies de roedores, y una técnica reciente que analiza el efecto de los rayos cósmicos -partículas que llegan a la superficie terrestre procedentes sobre todo del Sol- sobre determinados componentes del suelo. Con los tres métodos sale una edad de 1,2 millones de años, aunque "es una estimación conservadora", dice Arsuaga, que apuesta por los 1,4 millones de años. La paleofauna indica además que el clima era por entonces templado y húmedo.Los investigadores valoran este hallazgo como "un paso más en las investigaciones que se realizan desde hace 30 años en la sierra de Atapuerca y un avance importantísimo en el objetivo de conocer la antigüedad, naturaleza y protagonistas de las primeras ocupaciones humanas de Europa".

dimarts, 25 de març de 2008

Historia de los homínidos

LA EVOLUCIÓN HUMANA

Los hominoideos
El género homo
Los neandertales
Tabla resumen
Esquemas evolutivos

El enigma del "Hombre de Flores"
Evolución y lenguaje

LOS HOMINOIDEOS

Los hominoideos se originaron en África hace al menos 23 m.a. y fueron variados y numerosos en este continente y también en Asia y Europa. Hace 10 m.a. comienzan un rápido declive y hace unos 7 m.a. la mayoría de las especies habían desaparecido, en la actualidad la única realmente abundante y extendida es el Homo sapiens sapiens .


mapa de dispersión de Australopithecus


Dos razones para explicar la decadencia:

  1. Pérdida del hábitat por cambios ecológicos.

  2. Competencia con el otro gran grupo de simios del viejo mundo: los certopitecos


Es posible que junto al cambio climático se hubiese producido una reducción del dióxido de carbono en la atmósfera hace unos 8 m.a. que habría favorecido la extensión de la sabana
Hasta hace bien poco se pensaba que había que situar al primer homínido en una edad que rondaba los 4 m.a. A este primer homínido se le llamó Ardipithecus ramidus, y se trataba de una especie que llevaban una vida plenamente forestal, con un tipo de alimentación similar a la de los actuales chimpancés, y, a partir de restos de la base del cráneo, se ha sugerido la posibilidad de que fueran bípedos. Sin embargo, la reciente aparición de un cráneo casi completo de un primate, con rasgos muy similares al de un chimpancé, ha dado un vuelco a los sistemas de clasificación en la paleoantroplogía moderna. A este cráneo hallado en el Chad, se le calcula una antiguedad de 7 m.a., lo que supone que estos restos corresponden a una época en la que se estaría iniciando la diferenciación entre el hombre y el chimpancé. El nombre que se ha dado a este nuevo hallazgo es el de Sahelantrropus tchadensis, más conocido como Toumaï, que es el nombre que reciben en el desierto de Djurab los bebés que nacen justo antes de la estación seca y significa Esperanza de vida en el idioma gorán, han explicado los investigadores.
Del análisis de los restos encontrados se puede saber que:
Por el tamaño de cráneo no podía tener un tamaño mayor que el de un chimpancé.
Su capacidad craneal oscilaba entre los 320 y 380 cc.
La abertura de la base del cráneo (foramen magnum), donde se conecta la espina dorsal con el cerebro, tiene forma oval y no redonda, como en los chimpancés. Por su forma y ubicación se puede pensar que que podían caminar de forma erecta.
El esmalte dental es es más grueso que el de un chimpancé, por lo que tendría una dieta con menos fruta.

Consultar:
Un cráneo hallado en Chad sitúa hace 7 millones de años el origen de los humanos. El País 11/07/02

Hace unos 4 m.a. existía una especie de homínido llamada Australopithecus anamensis. Estos homínidos caminaban erguidos y su dentición indica que se produjo ya un cambio en su nicho ecológico, incorporando en la dieta productos vegetales duros que son más propios de medios secos.


caminar de
Australopithecus


En el siguiente millón de años aparecen fósiles de homínidos asignados a la especie Australopithecus afarensis. La inteligencia de estos homínidos estaría cercana a la de los chimpancés actuales. Es posible que fuera en los bosques más abiertos y secos del este de África donde se produjo la evolución de un primate ecológicamente muy próximo al actual chimpancé hacia formas bípedas y con una alimentación que incluye productos vegetales duros. Estos homínidos pronto se extendieron hacia el oeste. Des este grupo de homínidos si se tiene un registro fósil más completo. El grupo de piezas más famoso lo compone el esqueleto de una hembra adulta a la que se le dio el nombre de Lucy. Lo restos de Lucy muestran que se trataba de una hembra con una estatura de 105 cm. y aproximadamente 27 Kg. de peso (los machos podían alcanzar los 135 cm. de altura y 45 Kg. de peso. No se sabe con certeza la capacidad craneal ni su capacidad para transmitir algún tipo de información, ni de su habilidad para construir útiles más complejos que los que pudiera construir un chimpancé en la actualidad.
Además de los huesos fosilizados se han encontrado las huellas que un grupo de tres individuos dejaron en Laetoil hace tres millones y medio de años.
Del estudio de la dispersión de los restos fósiles se deduce que que el origen de nuestra especie habría que situarlo en el este de África, concretamente en el Rift Valley.
Hace 3 y 2 m.a. existían varias formas de homínidos. El Australopithecus africanus vivió en Sudáfrica y sus fósiles aparecen en cuevas, sus despojos fueron abandonados en las cuevas por sus depredadores. En torno a hace 2,5 m.a. el grupo se divide en dos grandes tipos de homínidos.


Parántropo


A) Parántropos. El Australopithecus afarensis parece ser su antepasado más directo. Australopitecos y parántropos presentaban un marcado dimorfismo sexual en cuanto al tamaño corporal y es posible que se agruparan en comunidades de varios machos emparentados, en las que cada uno agruparía en su torno un pequeño harén de hembras. La crisis climática que se produce hace unos 2,8 m.a. pudo influir de forma decisiva en la desaparición del Australopithecus africanus (ligado a ambientes forestales) y propiciando la aparición d formas adaptadas a medios más abiertos: los primeros representantes del género Homo y del género Paranthropus. Estos dos géneros se originaron en una misma época y convivieron durante cerca de 1,5 m.a.
B) Homínidos. Desarrollan su cerebro y fabrican instrumentos de piedra. Las primeras herramientas de piedra se encuentran en Etiopía, en la zona de Afar, y se les calcula una antigüedad de 2,3 m.a. En un principio no eran muy diferentes de los australopitecos.


En 1999 se encontraron restos de una nueva especie de homínido, a la que se denominó Australopithecus garhi, con aproximadamente la misma antigüedad que los restos líticos y se cree que fue el primer homínido que empezó a tallar piedras, ya que se han encontrado cerca de sus fósiles huesos de herbívoros con señales de haber sido fracturados y descarnados.

EL GÉNERO HOMO


Homo habilis

Homo ergaster

El fósil más antiguo de género homo se denominó Homo hábilis. Abarca un periodo comprendido entre 1,8 y 1,6 m.a. Tiene un cerebro algo mayor que el de los australopitecos, aunque la forma del cuerpo sigue siendo similar a de los australopitecos.
La capacidad craneal del Homo habilis se cree que era de unos 510 cc., lo que revela un cerebro más cercano a nosotros, aunque la aparición de un cráneo con 752 cc complica la taxonomía.
El entorno ecológico en el que se movería el Homo habilis sería un entorno no ligado exclusivamente al hábitat forestal, sino que se movería en espacios más amplios.
Los cambios que se producen en la capacidad craneal del Homo habilis estarían ligados a una nueva forma de vida y a la incorporación en su dieta de carne y grasa animal, lo que le podría permitir memorizar la cartografía de un territorio, adelantarse y planificar los acontecimientos y entender los ritmos de la tierra. A esto habría que añadir el aumento de los grupos lo que conllevaría una mayor complejidad de su vida social.


En los yacimientos al este y sur de África se encontraron restos fósiles de una nueva especie a la que se le calcula una antigüedad de 1,8 m.a.:el Homo ergaster. El Homo ergaster era claramente diferente de los homínidos anteriores y de los parántropos contemporáneos. Gracias a su grado de desarrollo cerebral, un mayor volumen encefálico -sobre 850 y 900 cc-, la complejidad de su sistema social y la tecnología alcanzada, el Homo ergaster podía desarrollar un comportamiento más flexible y en consecuencia con una mejor adaptabilidad al entorno ecológico. El Homo ergaster se adapta definitivamente a ecosistemas abiertos. Hace 1,7 m.a. se produce un enfriamiento del planeta, lo que provocaría un aumento de la sabana y una reducción del bosque ropical. Su modelo de desarrollo se hace más lento lo que también implicaría un entorno social más protector. Su morfología era diferente a la de los australopitecos, pues eran más altos y el aspecto de la cabeza sería más parecido al nuestro. El Homo ergaster se distingue de las especies precedentes de Homo por un claro aumento del tamaño del cerebro, la presencia de un toro supraorbital independizado del hueso frontal reducción del tamaño relativo de los molares y un acortamiento del esqueleto facial. Esta especie presenta una estatura (1,80) y proporciones entre los miembros que son similares a las de los humanos posteriores en el tiempo.


Industria lítica:
Modo II

Una característica singular de estos homínidos es que hace 1,6 m.a. pudieron fabricar los primeros bifaces (Achelense o Modo Técnico II), lo que posibilitó un impulso tecnológico hasta ahora desconocido. También hay que destacar que fueron estos primeros homínidos los que salieron por primera vez de África, desarrollándose y evolucionando en todo el Viejo Mundo. Así, en Extremo Oriente y Java, donde se han encontrado restos de 1 m.a., dieron lugar a una especie propia: el Homo erectus. En el Homo erectus no se encuentran grandes modificaciones morfológicas con respecto al Homo ergaster.
En la región de Dmanisi (Georgia) se han encontrado recientemente una mandíbula y dos cráneos con una antigüedad de algo más de 1,5 m.a., lo que demostraría que hace más de un millón de años ya existían en el Caúcaso poblaciones humanas.
El descubrimiento de los fósiles del yacimiento de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca (Burgos), permite fechar el poblamiento del continente europeo en, al menos, hace 800.000. El nombre científico que se ha dado a esta nueva especie es el de Homo antecesor.


Homo antecesor


Esta especie tiene rasgos distintos a la mandíbula de Mauer y tampoco puede ser considerados como pertenecientes al Homo erectus ya que carece de sus especializaciones, además presenta un tamaño del cerebro superior al del Homo ergaster. La cara del Niño de la Gran Dolina presenta unos rasgos modernos. En el Homo habilis, Homo ergaster y por lo que se sabe en el Homo erectus el esqueleto de la cara es todavía bastante plano; Sin embargo, nuestra cara tiene relieves. La combinación de esta cara moderna y de un frontal primitivo hacen que nos encontremos ante una especie nueva.
No existen estimaciones fiables que permitan conocer el volumen encefálico del Homo antecesor. En la Sima de los Huesos se han encontrados tres cráneos con una capacidad craneal que supera los 1.100 cc. Por los restos que se han encontrado en África y que corresponden al mismo periodo, se puede Arsuaga sostiene que hace entre 780.000 y 127.000 años (Plesitoceno Medio) se produjo un aumento del tamaño del encéfalo en África y en Europa, alcanzando una capacidad craneal de 1.400 cc aproximadamente.
Esta expansión cerebral modificó la estructura del neurocráneo, y redujo el aparato masticador, afectando a la cara, mandíbula y dientes. La expansión cerebral supuso una reorganización bastante completa del neurocráneo junto con un cambio muy apreciable en su forma; por otro lado, la reducción del aparato masticador se produce porque el esqueleto facial o se desarrolla completamente y mantiene un aspecto infantil. Nuestra cara de adultos es como la de los niños de nuestros antepasados.

Consultar:
"Los homínidos menos desarrollados fueron los que emigraron a Europa" El País. 2/6/99
"Los europeos proceden de tres grandes oleadas migratorias de Asia" El País. 10/11/00
"Nuevas pruebas de que los primeros europeos vivieron en Atapuerca" El País. 16/09/00


Neandertal


Pintura donada por Jay Matternes al American Museum of Natural
History. Representa la unidad social familiar de los neandertales

En la Sima de los Huesos, el otro gran yacimiento de Atapuerca, se han descubierto los esqueletos completos de al menos 32 humanos de hace 300.000. Gracias a ellos sabemos que en Europa el Homo antecesor se convirtió en Homo neanderthalensis, El Hombre de Neandertal.
Un rasgo característico de los neandertales era el desarrollado toro supraorbitario, ya presente en el Homo habilis y más desarrollado en el Homo ergaster. En nuestra especie, ha desaparecido, aunque todavía hace 100.000 no había desaparecido del todo. La frente la tenía más aplanada que nosotros, y en conjunto, el toro supraorbital tan desarrollado y una frente plana podrían contribuir a una reducción del estrés mecánico producido por las tensiones mecánicas que se generan en los huesos en la masticación.
El neurocráneo tendía a ser alargado, proyectando el occipital hacia atrás. Los huesos nasales estaban proyectados hacia adelante, de forma que la cara de un neandertal tendría una apariencia de cuña.
Hay dos hipótesis alternativas para explicar los rasgos peculiares de los neandertales. Una sería biomecánica y explicaría estos rasgos morfológicos como la mejor manera de disipar el estres mecánico. A la otra hipótesis es de carácter climático, y sostiene que la cara de un neandertal es el resultado de una adaptación a unas condiciones de frío extremo, de forma que la enorme cavidad nasal permitiría calentar y humedecer el aire antes de que entrara en los pulmones.
En cuanto a las formas y proporciones del cuerpo, los neandertales tenían grandes caderas, mayores que las nuestras, y sin embrago, su estatura era menor. El peso corporal calculado para los neandertales sería de unos 76 Kg. aunque los individuos masculinos podrían sobrepasar los 80 Kg. Todo parece indicar que esta forma sería de nuevo el resultado de una adaptación a unas condiciones climáticas específicas.
A partir de los datos que proporcionan los fósiles encontrados, se puede saber que el promedio de la capacidad craneal de los neandertales podría haber sido superior a la nuestra. El más grande de los cráneos neandertales encontrados tiene una capacidad de 1.750 cc.
Una de las claves para intentar responder a estas cuestiones es plantarse que diferencias podría haber entre los neandertales y los cromañones que favorecieran a este segundo grupo en detrimento del primero. Por lo que se sabe, los neandertales debían de disponer de alguna forma de comunicación entre ellos, algo imprescindible para realizar tares que requieren el esfuerzo conjunto y coordinado de un grupo como podía ser la caza de grandes mamíferos. Y, aunque tuviesen un aparato fonador incapaz de producir los sonidos [i], [u], [a], [k] y [g], esto no implica que no tuviesen las mismas capacidades mentales para disponer de un lenguaje y comunicarse mediante símbolos. [Ver artículo "Un cráneo hallado en Atapuerca confirma que los preneandertales podían hablar". El País. 07/08/01] Sin embargo, los neandertales apenas si nos han dejado alguna forma de expresión artística. No se han encontrado ornamentos personales, y uno de los pocos objetos artísticos que se conservan es un diente de marfil tallado y pulido mamut al que se le asigna una antigüedad entre 80.000 y 100.000 años. De estos hechos Arsuaga deduce las siguientes dos hipótesis:

  1. Los neandertales eran incapaces de desarrollar el tipo de pensamiento simbólico que nosotros hemos desarrollado. «los neandertales no eran capaces de captar el simbolismo que se ocultaba detrás de los objetos de adorno, y por lo tanto de descifrar su mensaje, por la sencilla razón de que se trataba de una forma de lenguaje visual, y ellos (como hoy los chimpancés) no tenían capacidad de lenguaje, ni de tipo oral ni de tipo visual. Su cerebro se había desarrollado mucho para favorecer la inteligencia «natural», una especie de «intuición instintiva», pero no llegaba hasta el nivel de abstracción y producción de símbolos» (Arsuaga, J.L. El collar del Neandertal. p.284)

  2. Los neandertales sí tenían capacidades modernas para el lenguaje y el uso de sistemas simbólicos, pero no legaron a desarrollarlas porque se extinguieron antes.

En cualquier caso, lo que si parece seguro es que los neandertales no llegaron a desarrollar una especialización tan extrema como la nuestra en la producción y el manejo de símbolos. Pero, ¿esto es suficiente para explicar por qué desaparecieron?. Lo que pudo ocurrir al encontrase la cultura cromañón con la neandertal es un misterio, pero parece ser (de nuevo Arsuaga p. 286) que hay dos factores que podrían haber decantado la ventaja en favor de los cromañones. Por un alado, nuestros antepasados encontraron la forma de fabricar nuevos y más eficaces utensilios, lo que les daría una superioridad sobre los neandertales. Y por otro, aunque los cromañones no estaban mejor adaptados al clima frío de Europa, sus sistemas de símbolos les permitieron realizar alianzas entre grupos, alianzas que se verían acrecentadas mediante 'mitos' e historias compartidas.


Mientras los neandertales evolucionaban e intentaban sobrevivir en Europa, nuestros antepasados lo hacían en África. La diferencia crucial entre un grupo y otro se debe a que nuestros antepasados pudieron desarrollar un lenguaje articulado y una capacidad única para utilizar formas de expresión simbólicas. También la mente del hombre moderno sería diferente de la de los neandertales. Nuestra mente está especializada en analizar, clasificar y categorizar la información que recibe del mundo, lo que permitió al hombre comprender los procesos naturales, planificar conductas complejas e incluso poder proyectar nuestras expectativas y estados mentales en otros congéneres pudiendo así planificar y predecir la conducta de los demás. Estas modificaciones se produjeron entre 200.000 y 150.000 años y afectaron a una pequeña proporción de los habitantes de África, se calcula que entre 10.000 y 15.000 miembros.

Una cuestión importante a la hora de abordar la relación entre Neandertales y Homo sapiens es si existió algún cruce entre las dos especies. El consenso científico se decanta actualmente por negar esa posibilidad. esta teoría estándar de la evolución humana cuenta a su favor con que de entre los más de 400 fósiles de neandertales descubiertos no han aparecido individuos híbridos. Además, el análisis de del ADN mitocondrial analizado en las muestras de 14 restos fósiles muestra que son muy parecidos entre sí y muy distinto del nuestro, lo que vendría a demostrar que no ha existido "flujo genético" entre las dos especies. Sin embargo, este modelo de la evolución humana puede estar a punto de sucumbir a la luz de los nuevos descubrimientos realizados por Carlos Laluenza-Fox de la Universidad de Barcelona.

A partir del análisis de los restos de un individuo de hace 38.000 encontrado en la cueva de Vindija en Croacia. Un hueso de este individuo arrinconado en un museo de Zagreb había permanecido intacto durante los últimos 25 años y, por lo tanto, limpio de ADN de Homo sapiens sapiens, es decir, nuestro. Este resto fósil fue sometido a un proceso de secuenciación de ADN que permite determinar el orden exacto de las 'letras' que componen el ADN. El nuevo sistema de secuenciación se basa en la detección de la ínfima cantidad de luz emitida por cada 'letra'. La investigación que se está realizando en el centro Max Planck de Antropología Evolutiva dirigida por Svante Päabo ha permitido publicar la lectura de un millón de letras del genoma neandertal y se espera publicar el resultado de otros cinco millones. Al comparar estas secuencias de ADN con el material humano se ha comprobado que el modelo estándar de separación entre las dos especies puede ser puesto en duda. En el artículo publicado en Nature en octubre de 2006, se afirma que hubo flujo genético entre humanos modernos y neandertales y que ese flujo genético (flujo genético = sexo) ocurrió probablemente desde los hombres modernos a las mujeres neandertales.

En una línea de investigación similar, el genetista Bruce Lahn de la Universidad de Chicago, ha descubierto que un segmento de ADN que apareció en nuestros antepasados aproximadamente hace unos 37.000 tiene n origen cuando menos sospechoso. El estudio del gen microcephalin, cuyas mutaciones pueden convertir el cerebro humano en un cerebro del tamaño de un australopiteco, muestran que las variaciones de este gen pueden estar involucradas en los "barridos selectivos" ocurridos en la evolución de los homínidos. Cada nueva variante de este gen se debió propagar con rapidez por la población humana. de hecho, una variante de este gen aparece en el 75% de la población mundial, y lo más interesante es que es precisamente esa variante la que pudieron pasarnos los neandertales dando lugar a funciones cerebrales mejoradas.

Estos nuevos datos permiten reconstruir la evolución humana considerando que si bien neandertales y humanos modernos son especies separadas desde hace medio millón de años, lo que pudo suceder es que hace unos 40.000 años, cuando estas dos especies volvieron a encontrarse hubo casos de hibridación entre ellas; sexo en contadas ocasiones (como hasta ahora), tan escaso que como afirma Lahn, pudo tratarse de ¡un sólo caso! que permitió la transferencia de un gen que mejoró nuestra función cerebral.

EL ENIGMA DEL "HOMBRE DE FLORES"

En la isla de Flores (Indonesia) han aparecido restos de individuos que parecen pertenecer a la especie humana. Estos individuos, conocidos como el hombre de Flores, vivieron en esta isla hasta hace unos 12.000 años. Hasta aquí nada sorprendente, dado la provisionalidad que caracteriza la paleoantropología. Sin embargo, si se analizan los rasgos morfológicos de estos nuevos invitados al árbol genealógico, los problemas crecen. La estatura media de estos individuos es aproximadamente de un metro de estatura, y su capacidad craneal no era superior a la de un chimpancé. Las preguntas llegan solas. ¿Cómo seres con una capacidad craneal tan baja podían disponer de una tecnología tan sofisticada? ¿Cómo pudieron alcanzar la isla de Flores? ¿Pone este nuevo descubrimiento la teoría de la evolución en peligro?.

En la cueva de de Liang Bua, donde se han encontrado los restos, no sólo han aparecido restos de tecnología que difícilmente atribuiríamos a un homo erectus, sino que también han aparecido restos de stegodon, un elefante enano natural de la isla. De todo esto, aplicando las mismas pautas de razonamiento que se han realizado hasta ahora, cabria suponer que el hombre de Flores disponía, pese a su poca capacidad craneal, de las habilidades sociales apropiadas para la caza. ¿Cabe tanto talento en 400 centímetros cúbicos?

Una de las hipótesis sugeridas para explicar esta misteriosa situación es que el cráneo encontrado no pertenece en realidad a una nueva especie humana, sino a un homo sapiens que padecía microcefalia, y que sería el "dueño" de las herramientas encontradas. Sin embargo, a la espera de los resultados de las pruebas de ADN que se están realizando, la controversia no está zanjada. Los estudios publicados en marzo de 2005 en la revista Science por la doctora Dean Falk añaden más material a la polémica. La paleoneuróloga ha comparado el cráneo del hombre de Flores con cráneos de homo erectus llegando a la conclusión de que son muy parecidos, y aunque el del hombre de Flores es bastante más pequeño, sus características morfológicas son sorprendentes. En el trabajo publicado, la doctora afirma que se aprecia una expansión del lóbulo frontal, la zona que se dedica a la planificación de conductas, que interviene en el procesamiento del lenguaje, e incluso en la toma de decisiones de carácter moral. Por otro lado, si se tiene en cuenta que se han encontrado restos de estos individuos con una antigüedad de 90.000 años, y herramientas que datan de hace 800.000 años, la relación con el homo sapiens parece descartada, pues éste no salió de África hasta hace unos 50.000 años.

Una hipótesis de cobra fuerza es que el hombre de Flores sea una versión miniaturizada del homo erectus, pero si tenemos en cuenta las limitaciones culturales del homo erectus, habría que pensar que el desarrollo de la inteligencia ha seguido dos vías paralelas en la evolución humana. POr último, una tercera hipótesis hablaría de la existencia de un ancestro común para el homo erectus y para el hombre de Flores. En tal caso no se habría dado un proceso de miniaturización en el hombre de Flores, sino un aumento del cerebro en el homo erectus, aunque las capacidades que se le suponen al hombre de Flores se desarrollaron antes que en el homo erectus.

TABLA RESUMEN


ESPECIE

ANTIGÜEDAD

CAPACIDAD CRANEAL LOCALIZACIÓN
Australopiyhecus
afarensis
4 a 2,9 m.a. 500 cc Tanzania, y Etiopía
Australopithrcus
africanus
3 a 2,5 m.a. 600 cc Sudáfrica
Homo habilis 2,3 a 1,5 m.a. 630 cc Etiopía, Kenia y
Tanzania
Homo ergaster 1,8 a 1 m.a. 800 a 900 cc Kenia, Tanzania y
se extiende fuera de
África
Homo antecesor 800.000 años 1000 cc Europa. Sierra de
Atapuerca (Burgos)
Homo
neanderthalensis
127.000 a 40.000
años
1.300 cc Europa. Se extiende
Asia Central y O.
Próximo
Homo sapiens
(cromañón)
30.000 a 10.000
años
1.400 cc
(aproximadamente)
África. Se extiende a
Europa
Homo sapiens
sapiens
10.000 a ¿ 1.350 cc El Planeta. Empieza
a extenderse por el
espacio exterior

ESQUEMAS EVOLUTIVOS

Distintos esquemas evolutivos. Para ver las imágenes ampliadas pulsa sobre ellas.

Entrevista a Juan Luis Arsuaga. Director de las excavaciones de Atapuerca. El país.13/08/99

EVOLUCIÓN Y LENGUAJE

Nuestra capacidad para generar habilidades lingüísticas está localizada, como no podía ser de otro modo, en el cerebro. El estudio de personas que han sufrido lesiones cerebrales que han afectado a sus capacidades lingüísticas nos proporcionan los datos necesarios para localizar las zonas del cerebro que se dedican a procesar la información lingüística.

Las áreas del córtex que controlan la actividad lingüística están situadas, en el 95% de los seres humanos, en el hemisferio izquierdo. Estas áreas rodean a la corteza auditiva y se extienden por la mayor parte de los lóbulos temporales llegando a tocar el lóbulo parietal y el lóbulo frontal. Los dos grandes centros de procesamiento del lenguaje son el área de Broca encargada de la codificación del habla y la producción del lenguaje; también se piensa que puede regular aspectos relativos a la sintaxis, y el área de Wernicke dedicada a la comprensión del habla. Estas áreas no son exclusivas de nuestra especie, los neuroanatomistas Al Galaburda y Terréense Deacon han descubierto áreas del cerebro de algunas especies de monos que se corresponderían con las áreas del lenguaje en el cerebro humano. Estas regiones no intervienen en la producción de sonidos vocales ni tampoco en la producción de gestos. En los monos, estas áreas son usadas para reconocer secuencias de sonidos y para discriminar los sonidos de su propia especie de las llamadas de otras especies. El hecho de que en los monos aparezcan estas similitudes en cuanto a localización y al “cableado” de entrada y salida de información vendría a suponer que esta organización cerebral estuviera ya presente en el antepasado común a primates y a humanos. La aparición del lenguaje específicamente humano se debería a una reorganización de los circuitos cerebrales de los primates que no desempeñarían papel alguno en la comunicación, y a los enlaces que se producirían con otras zonas del cerebro.


Steven Pinker

Según Steven Pinker, es posible que en un principio la aparición del lenguaje estuviera relacionada con el hecho de que ciertas zonas del córtex que se ocupan de efectuar cómputos abstractos pudiesen acabar enlazadas con las zonas que controlan el flujo de información. Los monos tota son capaces de emitir llamadas de alerta ante la presencia de depredadores discriminando si se trata de un águila o de una serpiente. Es posible que llamadas de este tipo que Pinker llama «cuasi-referenciales» quedaran bajo el control voluntario del córtex llegando a combinarse para poder expresar sucesos más complejos. “Al mismo tiempo, se habría desarrollado una capacidad para analizar combinaciones de llamadas en segmentos discretos.”
No se sabe en que momento de la evolución surge el proto-lenguaje, n tampoco la velocidad a la que fue evolucionando, hasta llegar a convertirse en el sistema de comunicación tan complejo de que disponemos en la actualidad. Es posible que exista una vinculación entre la fabricación de útiles complejos y el desarrollo del lenguaje. La fabricación de artefactos con cierta complejidad sólo es indicio de una mente compleja, y cabe la posibilidad de que esa mente compleja estuviese equipada para utilizar el lenguaje. [Entrevista con Steven Pinker. El País, 16 de noviembre de 2002]

William Calvin desarrolla una interesante teoría que permite conectar la planificación cerebral necesaria para la realización de movimientos balísticos y la aparición del lenguaje. Frente a los movimientos lentos que permiten su corrección para aumentar su eficacia, los movimientos balísticos requieren de una gran planificación ya que al tratarse de movimientos repentinos – un quinto de segundo de duración- las correcciones son altamente ineficaces porque los tiempos de reacción son extremadamente largos. Para evitar las reacciones correctoras, el cerebro tiene que planificar cada detalle del movimiento con suma precisión si queremos que sea eficaz.
La tesis de Calvin es que las áreas cerebrales que regulan los músculos faciales responsables de la modulación de los sonidos “descansarían en la misma plantilla secuenciadota que el movimiento de la mano al arrojar un proyectil”; de esta manera, las mejoras en la destreza para desarrollar movimientos balísticos redundarían en una mejora de nuestra capacidad lingüística. “El don del habla sería un beneficio incidental –un postre a elegir, por así decirlo, causado por la necesidad de unirse”.

El lenguaje y la inteligencia.

¿Qué ventajas adaptativas supone la aparición del lenguaje? y ¿en qué medida el lenguaje contribuye a la inteligencia? Son dos cuestiones que tienen que ser abordadas en una teoría evolucionista del lenguaje.
Daniel Dennett ha propuesto un modelo para explicar, desde una perspectiva evolucionista, las modificaciones que supuso la irrupción del lenguaje en el proceso evolutivo. Dennett llama a su modelo explicativo la torre de generación y prueba. Según este principio, en la construcción de una torre, cada planta que se construye eleva al organismo a un nivel de desarrollo que le permite mejorar su conducta y hacerla más eficaz en el proceso de adaptación al medio.
« En el principio estaba la evolución darviniana de las especies por selección natural. Variados organismos candidatos se generaron ciegamente a través de procesos más o menos arbitrarios de recombinación y mutación de genes. Estos organismos es sometieron a prueba en el terreno y sólo los mejores diseños sobrevivieron. Este es el primer piso de la torre. Permítaseme llamar a los habitantes de este nivel criaturas darvinianas»
Un subgrupo de estas criaturas darvinianas presentaría la capacidad de adaptarse al entorno gracias a la posibilidad de disponer de mecanismos reforzadores de conductas aptas. Su habilidad para adaptarse al medio debería venir determinada por su capacidad para reforzar aquellas conductas que fuesen más eficaces. Estos sujetos componen el grupo de las criaturas skinnerianas.
Un tercer grupo de criaturas estaría compuesto por aquellos individuos pertenecientes al grupo de las criaturas skinnerianas, que han alcanzado la capacidad de elaborar hipótesis y planificar su comportamiento sobre la base de la información del medio externo e interno alcanzando una enorme capacidad de versatilidad de comportamiento. Este tercer grupo de criaturas reciben el nombre de criaturas popperianas.
En el proceso de la recuperación de información del medio y la toma de decisiones jugará un papel primordial el lenguaje. A las criaturas que suceden a las popperianas Dennett las denomina criaturas gregorianas. Estas criaturas se caracterizarán por hacer del lenguaje una herramienta no sólo de comunicación, sino también una herramienta que aumenta la inteligencia. «Un par de tijeras, no es sólo un resultado de la inteligencia sino algo que dota de inteligencia (inteligencia potencial externa) en un sentido muy directo e intuitivo: cuando damos a alguien un par de tijeras, incrementamos su potencial para alcanzar, con mayor rapidez y seguridad, los movimientos inteligentes» [622]
Andy Clark también participa de esta concepción que él llama supra-comunicativa del lenguaje. La incorporación del lenguaje supone una alteración de los circuitos y de las estructuras computacionales de nivel superior del cerebro. La cultura y el lenguaje permiten una readaptación de nuestro hardware innato que complementaría los recursos ya existentes del sistema para generar comportamientos inteligentes. Estas operaciones complementarias estarían involucradas en la creación de estructuras de autoconocimiento, que permitirían el control de la conducta y la posibilidad de modular nuestro comportamiento en base a la formulación de hipótesis.

La torre de Babel

Una cuestión interesante en el campo de la antropología lingüística es si hubo un tiempo en el que tan sólo se habló una primera lengua y que esta se fragmentó en las 5.000 lenguas que se reconocen en la actualidad.
Los trabajos realizados por Joseph Greenberg y por los lingüistas y genetistas de la Universidad de Stanford podría avalar esta hipótesis. Greenberg encontró algo más que simples coincidencias entre lenguas que se encontraban demasiado distantes entre sí como para suponer que podía proceder de una lengua ancestral común. Por ejemplo, en África Central y en Sudán el número uno se dice tok, tek o dik. Esta raíz ‘tik’ también aparece en las lenguas asiáticas para referir a la unidad, y también está presente en las lenguas americanas precolombinas. En la lengua esquimal ésta raíz tiene como significado el dedo índice. En el indoeuropeo, lengua de la que provienen todas las lenguas europeas y algunas de las lenguas surasiáticas, la raíz deik significaba la acción de señalar con el dedo. De deik provienen el término griego daktulos (dedos) y digitus en latín.
El genetista Alec Knight ha propuesto una explicación al hecho de que un grupo de lenguas conocidas como Khoisan sean habladas por poblaciones tan distantes y separadas como los Hadzabe de Tanzania y los San de la región suroccidental de África. Comparando el ADN de los Hadzabe con el de los San Knight descubrió que aunque estos dos pueblos comparten un origen común pero que se remonta a 20.000 años atrás, de forma que “los Hadzabe y los San están tan alejados como lo pueda estar una población humana de otra”. Es decir, la relación genética que une a las Hadzabe con los San es la misma que la que puede unir a un sueco con un aborigen australiano.
Si hace entre 50.000 y 100.000 años se produce la primera migración de homo sapiens de África, entonces, los Hadzabe y los San podrían ser los representantes de una población ancestral que colonizó África y que hablaba el Khoisan. Posteriormente, esta lengua fue desplazada salvo en las zonas donde actualmente se encuentran los Hadzabe y los San.

Bibliografía

* Calvin, William, «Aparición de la inteligencia», Investigación y Ciencia, diciembre 1994.

* Clark, Andy, «Magic Words: how language augments human computation» en Carruther y Boucher, Language and Thought. Interdisciplinary Themes. Cambridge University Press, Cambridge, 1998.

* Dennett, Daniel C. La peligrosa idea de Darwin.

* Obler, Loraine K y Gjerlow, Kris, El lenguaje y el cerebro, Cambridge University Press, Cambridge 2000.

* Pinker, Steven, El instinto del lenguaje, Alianza Editorial, Madrid, 1.999

FUENTE: http://usuarios.lycos.es/medeis/FILOSOFIA/ANTHROPOS/EVOLUCIONHUMANA.htm